Querido lector, antes de entrar de lleno en el asunto sirio quiero llevarte de paseo por algunos capítulos de la historia. Quiero mostrarte una pauta. Te aseguro que cuando termines de leer este artículo entenderás por qué este paseo es relevante.
El 6 de diciembre de 1993 el periódico británico «The Independent» publicaba un artículo en el que decía que el «gerrero antisoviético» (Osama Bin Laden) ponía a su ejército en el camino de la paz. El título del artículo venía encabezado por «El hombre de negocios saudí que reclutaba muyaidines, ahora los emplea para un gran proyecto de construcción en Sudan».

Osama Bin Laden era un reconocido «guerrero por la libertad» que, con la ayuda de la CIA, combatió a los soviéticos en los años 80.
Poco después de que los soviéticos abandonaran Afganistán (1989) un tal Sadam Hussein invadió Kuwait (1990) y poco después (1991) George Bush (padre de G. W. Bush tonto) y su coalición de mariachis atacaron Irak como respuesta a su «injustificada invasión» del inocente régimen kuwaití.
Lo que no se cuenta sobre aquella Primera guerra del Golfo es que Sadam acababa de perder (en tablas) una guerra de 9 años contra los ayatollahs iraníes, con el apoyo de Washington (Reagan) y financiado por, entre otros, la monarquía kuwaití. Cuando Sadam pidió arnica a sus acreedores estos le dijeron que tenía que pagar ya y el del bigote mandó los carros de combate contra el demandante más próximo y débil: Kuwait.
Recordemos que Sadam fue el tonto útil que EE.UU. utilizó para atacar al régimen iraní de Jomeini. Recordemos también que el régimen del ayatollah Jomeini llegó al poder en el momento en el que el Sha Palevi perdió el favor de EE.UU., justo cuando pareció ir en serio acerca de ser un país soberano. Y por último, recordemos que las monarquías del Golfo Pérsico eran los primeros interesados en que el régimen iraquí se partiera la cara contra Irán para limitar la influencia de este país en la zona, influencia ejercida especialmente a través de las comunidades chiíes de la península arábica. Por este motivo pagaron (a crédito) la guerra de Hussein igual que han pagado la guerra contra Al Assad en Siria.
Ronald Reagan llegó a la Casa Blanca (enero de 1981) con los rehenes estadounidenses en Teherán. Resultó que el granjero de cacahuetes Jimmy Carter se equivocó pensando que llevando al clérigo chií con barba de chivo (Jomeini) desde París a Teherán iba a tener un régimen más fácil de gestionar que con el emperador (sha) Reza Palevi que se le había puesto respondón. Las empresas petroleras también pensaron que el abuelo Ayatollah sería más manejable que el emperador respondón. ¿Qué podía salir mal? Marchando otro cambio de régimen.
Se equivocaron, y de un día para otro las mujeres iraníes pasaron de llevar minifalda y tener carreras profesionales al hiyab obligatorio y a poder ser casadas a la fuerza a partir de los 9 años, con cualquier hombre de posibles y de cualquier edad.
Los rebeldes sirios están jugando el mismo papel hoy que Osama bin laden jugó en los años 80
Volvamos a Osama. El hombre de negocios y guerrero saudí estaba encorajinado por el hecho de que hubiera tropas estadounidenses (infieles) en Arabia Saudita, su país, la tierra del (su) profeta. Cuando Osama vio que a finales de 1990, con motivo de la preparación de la Operación Tormenta del Desierto, aumentó exponencialmente el número de esas tropas «infieles» (y no solo de EE.UU.) su encabronamiento se disparó. Incluso había mujeres militares y con la cara descubierta; el colmo.
Una horda de infieles estaba acampada en la tierra sagrada del islam. Toda una afrenta a ojos de Osama y de muchos musulmanes. Que esa tropa de infieles estuviera allí lista para matar musulmanes iraquíes, y encima al servicio de unos avariciosos kuwaitíes, aún encabronaba más a Bin Laden.
Tal y como contaba «The Independent», Osama se mudó a Sudan y allí fue agente de la empresa británica Hunting Surveys. Construyó carreteras utilizando las mismas excavadoras que había empleado para construir pistas de montaña en Afganistán. Muchos de sus trabajadores eran los mismos combatientes que habían sido sus camaradas en la guerra contra la Unión Soviética en los años 80. Entre tramo y tramo de carretera el chico de la CIA seguía mandando dinero a los terroristas islámicos que combatían en Argelia o intentando asesinar al entonces presidente de Egipto Hosni Mubarak.
Sus criticas hacia la monarqúía saudita lograron que el rey Fahd le despojara de su ciudadanía y que convenciera a su familia para que le cortaran su estipendio de 7 millones de dólares al año.
Resulta que para el Bin Laden de negocios resultaba tan repugnante tener soviéticos en Afganistán como yankees en Arabia Saudita. Todos ellos infieles a ojos de un buen musulmán. Pero el monstruo ya había sido parido y bien alimentado, y también su empresa: La Base (Al Qaeda). Todo con ayuda de un tal Ronald Reagan y su vice Bush.
Llegado a este punto haré un inciso. La familia de Osama, los Bin Laden, tenía excelentes relaciones comerciales con la familia Bush desde los años 70 (ver aquí).
Avancemos 8 años. Ataque terrorista del 11 de Septiembre. El responsable es el chico de la CIA, el socio de EE.UU. para acabar con la Unión Soviética, Osama Bin Laden. Ese mismo día George Bush padre, el de la Tormenta del Desierto que tanto ofendió a Osama, estaba en el hotel Ritz Carlton de Washington en una reunión de socios de la firma Carlyle junto al hermano de Osama Shafig bin Laden. Carlyle es uno de los mayores inversores en la industria armamentística del mundo. Un grupo inversor que se lucra de y por la guerra con Bin Ladens y Bushes dentro. El mundo es un pañuelo… lleno de mocos.
En los primeros años 90 Osama Bin Laden era definido como un hombre de negocios que luchó por la libertad del pueblo afgano; en 2001 era el terrorista más malvado sobre la faz de la tierra. Lo mismo le pasó a Sadam Hussein en los 80, y por pocos meses al ayatollah Jomeini. Todos peones al servicio de experimentos. Experimentos que siempre salen mal para los pueblos sometidos a esta ingeniería geoestratégica y que siempre dan excelentes beneficios a los que pescan en río revuelto como el clan Bush.
Los rebeldes sirios están jugando el mismo papel hoy que Osama jugó en los años 80. Además se da la circunstancia de que estos «rebeldes» son una reiteración, una derivada, de la propia Al Qaeda (La Base) que Bin Laden construyó con la ayuda de la CIA. Misma representación, mismo reparto de papeles, pero con distintos rostros.
Sin entrar a nombrar cada verdura de la ensalada de grupos «rebeldes», y sus correspondientes padrinos, que se han hecho con el poder en lo que un día fue Siria, si quiero llamar la atención acerca del hecho de el FBI ofrece una recompensa de 10 millones de dólares para quien facilite información que conduzca a detener al personaje que parece despuntar como nuevo líder en Damasco, Muhammad al-Jawlani.

Supongo que los del Buro retirarán esa «oferta» dado que Al Julani está perfectamente localizado, concediendo entrevistas a los medios de comunicación y reuniéndose con diplomáticos occidentales. A efectos de que conste lo anterior (por si se retira la recompensa) aquí dejo una captura de pantalla:

La organización que encabeza este prenda, Hayʼat Tahrir al-Sham (HTS) también está en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado USA como se muestra en la web del propio Departamento de Estado
Al igual que con lo de la recompensa, pongo una captura de pantalla en previsión de que el HTS pase de terrorista a «libertador»

Al Julani ha matado estadounidenses desde que era pequeño y seguro que se excitó el 11 S viendo a los guerreros de Allahu Akbar destrozar Nueva York. Ha estado encarcelado por los estadounidenses, ha militado en Al Qaeda y en ISIS…. Pero ahora se llama Ahmed Al-Sharaa y parece que sea otro hombre. Es un rebelde idealista, o eso nos venden, … En el vídeo de más arriba podemos ver cómo los moderados rebeldes se las gastan. La pauta se repite. Cuando se hace lo mismo n veces y sale mal, lo normal es que la vez n+1 salga mal también, pero los medios globalistas cuentan con que la masa tiene memoria de camarón.
En época de Sadam Hussein, que tenía un ministro de Exteriores –Tarek Aziz– católico caldeo, en Irak habitaban 1,4 millones de cristianos (el 8%), hoy la estimación más optimista es que no llegan a los 300 mil. La misma pauta descendente se ha visto con las otras minorías religiosas (zoroastrismo, yazidismo, mandeísmo).
¿Qué puede pasar con los cristianos sirios bajo los auspicios de un ferviente defensor de la sharia? Según los tontos de la infantería progremonguer, nada puede pasar porque esta vez sí saldrá todo bien. Si apretamos los puños y cerramos los ojos deseando que los rebeldes sirios sean como los de Star Wars la magia podrá ser obrada.
La 1ª Guerra del Golfo, en époha de George H.W. Bush (el «padre») se libró para liberar Kuwait mientras que la 2ª Guerra del Golfo, la dirigida por George W. Bush (alias el «hijo tonto), se libró a cuenta de unas armas de destrucción masiva que se sabían inexistentes.

Alguien tan pro guerras como el general Wesley Clark (si no te lo crees busca «general clark Pristina airport») admitía abiertamente que solo 9 días depués del ataque del 11/S, tras visitar en el Pentágono al entonces secretario de Defensa (Donald Rumsfeld) se le acercó un general que estuvo a sus órdenes y le dijo:
«Señor hemos tomado la decisión de ir a la guerra contra Irak». Y cuando Clark le pregunta por qué, este general le contesta «No lo sé, supongo que es porque no sabemos qué otra cosa hacer«.
A las pocas semanas, cuenta Clark, volvió por el Pentágono y habló nuevamente cin el mismo general y le preguntó si aún iban a ir a la guerra contra Irak a lo que este le contestó:
«Es peor que eso señor… aquí tengo un memorándum explicando cómo vamos a tomar 7 países en 5 años, empezando con Irak y luego Siria, Líbano, Libia, Somalia y Sudán, para terminar en Irán.»
Aquí puedes ver la parte de la entrevista al general Clark, realizada el 2 de marzo de 2007 por la periodista Amy Goodman, en la que contaba estas cosas
En aquellos días inmediatos al 11 S a los que el general Clark se remite aún quedaban 15 meses para que Bush tonto lanzara a sus tropas contra Irak.
Tras constatar que Sadam Hussein no solo no tuvo nada que ver con los atentados del 11 S, sino que era completamente enemigo de Al Qaeda, se decidió que la excusa para atacarle serían unas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron y que siempre se supo que no existían. Cuando el general Collin Powell apareció en la ONU mostrando una pipeta con una sustancia blanca como prueba de que había que rematar a Sadam, todos en la administración Bush sabían que era la mejor mentira. De hecho hasta se ocuparon de presentar a grupos de enfoque (focus groups) las distintas excusas para ir a la guerra a ver cuál tenía más tirón entre la cidadanía. Algo así como preguntar a la gente «¿por cuál de estas tres excusas preferiría usted que vayamos a la guerra?». Como cuando una marca pregunta cuál de entre tres galletas gusta más (quien quiera saber más de este tema que se entere de quién era Abram Schulsky).
La verdad es que era dificil atacar a Irak con la excusa del 11 S, conociendo el odio entre el partido Ba´ath de Sadam Hussein (curiosamente el mismo partido que esl de Al Assad en Siria), laico, nacionalista y socialista al estilo árabe, y los barbudos sunitas salafistas de Bin Laden.
Aún más curioso, sarcástico incluso, fue el hecho de que en Marzo de 2003 se lanzara un ataque contra Irak, en parte para vengar los ataques del 11 S, desde Arabia Saudí, país patria de 15 de los 19 terroristas de ese mismo atentado.
Volvamos a Siria, pero pasando por Libia. En el artículo «Nuestros Hijoputas» del 29 de octubre de 2022 contaba lo siguiente:
Durante el período inmediatamente posterior a la caída del régimen de Gaddafi, en octubre de 2011, y después de la incertidumbre causada por la misma la Agencia de Inteligencia de Defensa informó al año siguiente que armas de los antiguos arsenales militares de Libia ubicados en Bengasi fueron enviados desde el puerto de de esta ciudad libia a los puertos de Banias y el puerto de Borj Islam en Siria. En definitiva, EE.UU. robó los arsenales libios y se llevó las armas a Siria para seguir exportando la libertad y la democracia.
Mientras la OTAN mandaba a los libios de vuelta a la edad de piedra a bombazo limpio y la cosa acababa con el cadáver de Gadafi siendo arrastrado y sodomizado, el embajador de EE.UU. en Trípoli, Christopher Stevens, estaba en contacto con Abdelhakim Belhadj del Grupo de Combate Islámico Libio vinculado a Al Qaeda. EE.UU. pactando con Al Qaeda, con los mismos que asesinaron a más de 3.000 ciudadanos de su país y exportando armas desde Libia a Siria. Abdelhakim Belhadj es uno de los señores de (lo que queda) Libia. Muy edificante, ¿no es cierto?
Empezamos a ver una pauta. EE.UU. machaca Irak dos veces, matan a Sadam Hussein, y resurge Al Qaeda y nace el ISIS. EE.UU. machaca Libia, matan a Gadafi, y se dejan al mando a los terroristas. Veremos que Siria no es la excepción.
Tras ser atacado por Al Qaeda EE.UU. emprende una guerra contra el terror en Afganistán, en Irak, después en Libia y luego en Siria. El resultado de esas guerras es que EE.UU. derroca los regímenes de esos 4 países y Al Qaeda o su «spin off» ISIS se hacen con el control. Por el camino, miseria y muerte para los pueblos «agraciados» por la mano que mece estas revoluciones espontáneas. Reflexionemos sobre la ironía que comporta esto.
Mientras Libia iba quedando echa un páramo de desolación integrista el tren de las revoluciones de colores ya estaba llegando a Siria. Obama, un criminal de guerra, ya había tomado la decisión de derrocar a Al Assad. A las armas llevadas desde Libia se fueron sumando las aportaciones de Qatar y de Arabia Saudita para armar a los terroristas de Al Nusra (hoy HTS y herederos de Al Qaeda). Poco después Obama daría luz verde a Timber Sycamore, la operación encubierta de la CIA por la que se financiaba a estos mismos grupos terroristas con la ayuda de los países del Golfo Pérsico. En 2014 EE.UU. montó bases militares en el noreste de Siria, sin permiso alguno de nadie, y se dedicó a gestionar el negocio del petróleo y el grano de esta región mientras apoyaba a las fuerzas kurdas del SDF que a su vez son enemigos ancestrales de los turcos.
En la ensaladilla siria tenemos a dos miembros de la OTAN (Turquía y EE.UU.) apoyando a dos facciones antagónicas de «rebeldes».
Por esta época ya había tenido lugar el golpe de estado en Kiev, alias la revolución espontánea del Maidán, con la ayuda de EE.UU. El trabajo se acumulaba pero no pasaba nada porque al menos Hunter Biden podía sacarse un poco más de pasta para sus aficiones puterococinómanas «trabajando» en una empresa gasista (Burisma) ucraniana. Hunter ha sido perdonado por su papá de todos sus pecados con efecto retroactivo hasta esa fecha.
En 2015 y a petición de Al Assad llegaron los rusos para ayudar al régimen sirio lo que retrasó la caída del Ba´athismo 9 años. Los rusos malos interponiéndose en los primorosamente organizados designios del Departamento de (golpes de) Estado USA. Hasta diciembre de 2024 no pudieron los alquimistas de Washington y Langley rematar la faena de llevar eso que llaman democracia a Damasco. Rusos malos.
Para entender mejor el interés que unos y otros actores tienen en Siria nada mejor que analizar el trazado de los dos proyectos que han estado compitiendo para llevar gas desde el Golfo Pérsico hasta Europa. Aquí están:

Uno de ellos (en rojo en la imagen) va desde Qatar hasta Turquía pasando por Arabia Saudí, Jordania y Siria.
El otro (en azul) parte desde Irán y llega hasta la costa mediterránea siria pasando por Irak.
Al Assad apoyaba el proyecto iraní, contrario a los intereses de EE.UU. y sus aliados «pro-democracia» y por tanto Siria debía ser «liberada».
Quien crea que por el trazado de un gaseoducto no se hacen guerras que indague acerca del gaseoducto TAPI (Turkmenistán, Afganistán, Pakistán, India) o que recuerde lo que pasó con el Nordstream.
Qatar, Arabia Saudita y Turquía, los interesados en el gaseoducto Qatar-Turquía, han venido apoyando a los «rebeldes» contrarios a Assad mientras que Irán, Siria y Rusia han apoyado el otro gaseoducto. No tengo ninguna duda de que los ex-terroristas que hoy se reunen con el Foreign Office británico estarán de acuerdo en que el gas qatarí es más libre y democrático, no como el gas iraní o el ruso que nos esclaviza.

Es imposible no echar mano de la ironía porque estos cambios de régimen son un chiste trágico. Al Julani, el terrorista buscado por el FBI sentado tomando té con una delegación británica de alto nivel, pero con el nombre cambiado por el de Ahmed Al-Sharaa… porque ahora es (de momento) un buen chico; es «nuestro hijoputa». Ya en Wikipedia andan debatiendo sobre rebautizarle. A por la próxima.

Les llamaremos rebeldes, luchadores por la libertad, otra vez. Saldrá muy bien todo, otra vez. Ganarán los que se lucran con la guerra y quienes pescan en aguas revueltas. Sigamos pensando que la OTAN es una organización defensiva, que a los terroristas amigos se les llama rebeldes y que los hombres podemos tener el periodo.
Quiero dedicar este artículo a un ser muy especial. Algunos que esto lean sabrán bien por qué.


