domingo, febrero 5, 2023
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Joe Biden asesinado (políticamente) en su garaje

En el segundo vídeo de este artículo se puede ver lo que Biden decía sobre Trump cuando el FBI asaltó su vivienda. Poco más de un minuto, merece la pena verlo. Es jaque mate para Biden. Falta enterrarle.

Aparecen (repentina y convenientemente) documentos oficiales y clasificados, de la Casa Blanca, en una oficina en Pennsylvania y en un garaje de la casa de Delaware donde vivía Hunter Biden.

La historia que voy a contar y que supone la puntilla política de Tutan-Biden, no es, ni de lejos, la peor hazaña de la momia residente en la Avenida de Pennsylvania, pero sí es la daga con la que los suyos van a asesinar su futuro político. Y más le vale a Joe, que lleva ya más de medio siglo revolcándose en el Pantano de Washington, entender que ya ha sido amortizado, porque, si no es así, el asesinato político puede ser lo menos malo que le pueda pasar.

Primero han aparecido documentos en la oficina de una oscura organización (Penn Biden Center for Diplomacy and Global Engagement) que Biden presidió tras su salida de la Casa Blanca en 2016, en la que cobraba 900 mil dólares anuales. Esta organización es dependiente de la Universidad de Pennsylvania (UPenn). Poco después, aparecen más documentos, esta vez en el garaje de su casa de Delaware. Empezaré por el garaje.

Hunter Biden pasaba temporadas en la casa de Delaware donde el mes pasado los abogados de Biden encontraron documentos clasificados de la época de Joe Biden como vicepresidente. Hunter tuvo por tanto acceso –sin restricciones– a los secretos de Estados Unidos. Es decir, un putero adicto a las drogas, al que siempre le faltaba dinero para sus aficiones, con negocios extranjeros turbios y bajo investigación federal, tenía en el garaje una mina con la que obtener dinero. Todo en orden.

La casa en cuestión, propiedad de Joe Biden, está ubicada en el 1209 de Barley Mill Rd. en Delaware. Y aquí dejo para quien quiera verlo un enlace a la web inmobiliaria HomeMetry en la que se puede ver cómo es la vivienda, quien residía en ella y quienes son los propietarios.

Aquí una captura con la información por si desaparece:

Hunter Biden no solo tenía acceso a la vivienda que usaba como su dirección tras su divorcio en 2017 de Kathleen Buhle, incluso afirmó falsamente que era dueño de la propiedad en un formulario de verificación de antecedentes, fechado el 27 julio de 2018, como parte de una solicitud de alquiler (¡¡de casi 50 mil euros al mes!!). Y como siempre doy documentación:

Fuente Neww York Post

El carnet de conducir de Hunter Biden, expedido el 31 de mayo de 2018 (duplicado nº2) también apunta a que residía en la casa en cuyo garaje se encontraron los documentos clasificados.

La explicación que ha dado Biden sobre por qué había documentos allí es… NINGUNA. Joe tan solo ha insistido en que su garaje de Wilmington se cierra con llave –una proeza– y que en cuanto encontraron sus abogados los documentos (que dice que son pocos aunque no hay datos), lo notificaron al Archivo Nacional y el Departamento de Justicia se ocupó de todo. De cómo, por qué y cuándo llegaron documentos clasificados a un garaje particular de Biden, no sabemos nada. Tampoco sabemos por qué andaban los abogados de Biden buscando documentos secretos en un garaje el pasado noviembre y no antes, teniendo en cuenta que, al parecer, esos documentos fueron obtenidos durante su vicepresidencia; hace más de 6 años.

En el siguiente vídeo puedes ver lo seguro que es el garaje de Biden en Delaware:

Los paralelismos entre este hallazgo fortuito y los documentos en poder de Donald Trump no se han hecho esperar y, de momento, los medios de adoctrinamiento han puesto el acento a que en el caso de Biden, este está colaborando con la justicia y que el número de documentos es menor que el de los que el FBI incautó a Trump en su residencia de Mar-a.Lago en Florida.

Mucho más importante que saber si Biden colabora (ahora) con la justicia, es saber qué hacían sus abogados buscando cosas en el garaje de Wilmington y por qué buscaron el pasado noviembre y no en 2017, 2018, 2019, 2020 o 2021. En cuanto a si Biden coleccionaba más o menos documentos confidenciales que Trump, cabe preguntarse primero si el número de documentos es más relevante que el contenido de los mimos que, por su naturaleza secreta, no podemos conocer, y segundo, ¿Cómo sabemos el número de documentos escamoteados por Biden? No tenemos fotos de carpetas extendidas por la alfombra o por el suelo, como en el caso de Trump, y nadie ha dado la cifra exacta de los documentos hallados.

Las diferencias de las que los medios, que aún defienden a Biden, no han hablado, son mucho más sustantivas.

Teniendo en cuenta que un vicepresidente de EE.UU. (Biden en 2016) no tiene autoridad para desclasificar documentos y en cambio un presidente (Trump en 2020) sí la tiene, en el caso del primero el asunto tiene una mucho peor defensa. Trump tenía esos documentos en un solo emplazamiento, Biden en dos –de momento– y claramente mucho más accesibles al público (un garaje visitado por un cocainómano putero y una oficina en una universidad). Por último, muchos nos preguntamos a qué está el FBI esperando para solicitar a un juez una orden de registro de todas las propiedades de Joe Biden.

¿Cómo, cuándo y sobre todo por qué, se llevó Joe Biden de tapadillo documentos oficiales que él como vicepresidente no podía desclasificar?

Lo de la oficina de ese think tank del que nadie había oído hablar, el Penn Biden Center for Diplomacy and Global Engagement, es incluso más grave que lo del garaje. Este casual y al parecer inesperado hallazgo, precipitó la aparición de los documentos del garaje, y no es descartable que haya más documentos pendientes de brotar, cual flores en primavera, en algún otro lugar.

El relato oficial dado cuando la noticia vio la luz el 9 de enero (CBS) cuenta que se encontró un conjunto de aproximadamente 10 documentos marcados como clasificados en la oficina que Biden usó tras dejar de ser vicepresidente. Según Richard Sauber, asesor especial del presidente, los documentos fueron descubiertos por los abogados personales de Biden cuando desocupaban el espacio de la oficina el 2 de noviembre de 2022; ese mismo día, la oficina del abogado de la Casa Blanca informó a los Archivos Nacionales del hallazgo, y al día siguiente, los Archivos Nacionales obtuvieron los documentos. Sauber agregó que los documentos no habían sido “objeto de ninguna solicitud o consulta previa” por parte de los Archivos Nacionales en el momento del descubrimiento. Al parecer el Archivo no echaba de menos documentos secretos y se ve que no se lo notificaron a Biden, todo lo contrario que en el caso de Trump.

Tengamos en cuenta que lo que Biden se llevó de la Casa Blanca, según apunta la CNN son, entre otros, documentos relacionados con Irán y Ucrania. Ucrania, siempre Ucrania de fondo en los tejemanejes del Clan Biden.

Recordemos…

Las fuentes le dijeron a CBS News que los documentos clasificados se mezclaron con materiales no clasificados y no relacionados con secretos nucleares.

Tratándose de documentos clasificados queda gracioso emplear el término aproximadamente, pero esa no es la cuestión importante. Tratar de quitar hierro al asunto diluyendo la gravedad del mismo aduciendo que los documentos secretos se encontraban entremezclados con otros no clasificados, en un potpurrí de papeles, tampoco tiene importancia alguna. Las cuestiones de importancia son otras, ninguna de las cuales ha sido aclarada:

1.- Si Biden no pasa por el despacho en el que cobraba 900 mil dólares al año, desde al menos enero de 2021 ¿Por qué los abogados de Biden “desocupaban” la oficina de Joe en este think tank el 2 de noviembre pasado y no antes?

2.- ¿Por qué los Archivos Nacionales no tenían constancia de que faltaban documentos sensibles?

3.- ¿Por qué coincide la aparición de estos documentos con las fechas en las que un presidente debe anunciar si se presenta a la reelección?

4.- ¿Por qué también coincide en el tiempo el descubrimiento de estos dosieres con la polémica de los documentos en manos de Trump?

5.- ¿Cómo, cuándo y sobre todo por qué, se llevó Joe Biden de tapadillo documentos oficiales que él como vicepresidente no podía desclasificar?

La respuesta a esta última pregunta es sin duda la que puede llevar a Biden a la muerte política, pero las respuestas a las otras cuatro preguntas constituyen, a mi entender, el relato de la planificación intencionada de un asesinato político calculado.

Sigamos con el desarrollo del caso. Al ser notificado de la existencia de lo documentos, el Fiscal General de los Estados Unidos, Merrick Garland, asignó a John Lausch, fiscal federal del Distrito Norte de Illinois, para averiguar cómo llegaron los documentos al Penn Biden Center.

Ahí la historia se pone más interesante si cabe, porque resulta que John Lausch es el candidato propuesto por Trump para su actual puesto. Cuando Biden asumió el cargo en 2021 trato de quitar a Lausch y sustituirle por otra persona, pero los senadores demócratas de Illinois lucharon con éxito para mantener a Lausch en el cargo.

John Lausch, fiscal federal del Distrito Norte de Illinois que se ocupara de ver el caso de los papeles de Biden

Tenemos por tanto al Fiscal General (Garland) nombrado por Biden, que pudiendo elegir a cualquiera de entre sus fiscales federales para llevar un caso de su jefe, elige precisamente a uno nombrado por Trump y que encima Biden quiso sin éxito apartar del cargo ¿Parece o no parece un asesinato político desde dentro?

En los EE.UU. hay un total de 93 fiscales federales de distrito. De los 84 que fueron nominados por Trump solo quedan 6 (uno de ellos en Puerto Rico). Pudiendo elegir 87 fiscales presuntamente más benevolentes con Biden, Garland va y nombra a uno nombrado por Trump. Huele a que Joe ya sobra, está ya muerto para los suyos.

Encima Lausch es famoso por su dureza lidiando con el crimen organizado y por su mano izquierda tratando con las autoridades de una ciudad (Chicago) y un estado (Illinois) netamente controlados por el Partido Demócrata. Parece como si Lausch fuera el fiscal-sicario que el Pantano de Washington tenía preparado para dar el tiro de gracia a la momia cuando llegara (ya) su hora.

Volviendo a ese think tank de nombre tan pretencioso, el Biden Center for Diplomacy and Global Engagement. Esta organización, creada ad-hoc para tener a Biden ocupado cuatro años cobrando casi un millón de dólares anuales, depende como dije antes de la Universidad de Pennsylvania, comúnmente llamada UPenn. Esta universidad ha visto incrementadas las donaciones de ciudadanos y entidades del extranjero de una manera espectacular desde que Biden sentó su culo, colocó su grapadora y guardó sus documentos en el despacho del Biden Center.

Según el Daily Pennsylvanian (DP) del mes de abril de 2021, UPenn recibió un 389 % más de donaciones extranjeras en 2019 que en 2018.Desde enero de 2014 hasta junio de 2020, según el DP, UPenn recibió más de 77 millones de dólares de donantes chinos ¿Interesante, verdad?

Donaciones recibidas por la Universidad de Pennsylvania procedentes del extranjero Fuente The Daily Pennsylvanian

Como puede verse claramente en el gráfico superior, las donaciones procedentes del extranjero se dispararon exactamente en febrero de 2018, coincidiendo con el arranque del Centro Penn Biden ¡Qué cosas! Y en el gráfico de abajo podemos ver el origen del dinero recibido (China como nº1 y Hong Kong como nº3)

Mayores donantes extranjeros de la Universidad de Pennsylvania(por país). Fuente The Daily Pennsylvanian

Por cierto que en estas abultadas cantidades no están todas las donaciones, ya que la ley que regula la financiación de las universidades solo exige declarar contribuciones superiores a 250 mil euros.

Biden se llevó documentos clasificados, que no debía ni tenía derecho a tener, a esta institución, sin que aparentemente nadie se percatara. A la vez que la momia traslada su culo y sus papeles a esta institución recién parida, empieza a llegar pasta a raudales desde China a la UPenn, la matriz donde el chiringuito de Biden está encuadrado.

Por cierto, Amy Gutmann, la que fuera presidenta de la UPenn durante los años en los que Joe Biden se levantaba casi un millón al año –y esta universidad era regada por la generosidad china–, es hoy la embajadora de los EE.UU. en Alemania. Win-win para todos, por supuesto.

Fuente Wikipedia

Yo no veo en todo esto una serie de casualidades, creo que lo que hay es causalidad por todas partes. Apesta. Estoy acostumbrado a que me llamen conspiracionista por usar la lógica; no espero que en esta ocasión, quienes cuentan las historias en clave Disney, sin apenas dar referencias u ofrecer contexto, digan de mí nada que no sea llamarme paranoico. Pero los datos están ahí.

Mi apuesta es que está acordado que ni Trump ni Biden se presenten a la elección en 2024. En el caso de Biden estoy completamente seguro de que será así viendo lo que se le viene encima; en 2024 estará muerto y sepultado políticamente. En el caso de Trump no estoy tan seguro

Biden concedió una entrevista en esa misma oficina en 2018 a una de las periodista más progres de EE.UU. (Andrea Mitchell) que al día siguiente de saltar la noticia tuiteo Entrevisté a Joe Biden en su oficina en el Centro Penn Biden, donde sus abogados dicen que encontraron una pequeña cantidad de documentos clasificados. Por lo que sabemos, es muy diferente a que Trump oculte y retenga cientos de documentos a pesar de las solicitudes y citaciones, pero el Partido Republicano se está abalanzando. Lo cuenta como si esa entrevista fuera de rabiosa actualidad, callándose que esa entrevista de la que habla tuvo lugar en 2018 (más abajo un vídeo con corte de la entrevista que NO te puedes perder).

Según Mitchell Trump oculta muchos documentos mientras que los abogados de Biden encuentran muy pocos documentos. Uno esconde documentos de cuando fue presidente y el otro, siendo tan solo vicepresidente, al parecer olvida que se llevó documentos.

Mitchell estuvo sentadita frente a Biden y a pocos metros de donde los documentos olvidados (qué cabeza la mía, pensará Joe) estaban. La periodista además asentía cuando Biden le decía que él ya no tiene información clasificada. En el mismo vídeo puedes ver lo que Biden decía sobre Trump cuando el FBI asaltó su vivienda. Poco más de un minuto, merece la pena verlo. Es jaque mate. Falta enterrarle.

Mi apuesta es que está acordado que ni Trump ni Biden se presenten a la elección en 2024. En el caso de Biden estoy completamente seguro de que será así viendo lo que se le viene encima; en 2024 estará muerto y sepultado políticamente. En el caso de Trump no estoy tan seguro porque Donald juega –en parte– una partida ajena al sistema.

¿Será Kamala Harris o será Hillary Clinton? Lo que es casi seguro es que el candidato demócrata será una mujer. Kamala y Hillary ya han pasado por nuestra consulta:

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