viernes, diciembre 2, 2022
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Teodoro, Pablo y el “fantasma” de Hernández Mancha

Mi consejo a la dirección de VOX es que mimen y cuiden a esta simpática pareja y permitan que sigan trabajando para ellos gratis y hasta sin darse cuenta

Los mayores activos de VOX no son ni Olona, ni Abascal, ni Buxadé; sus mayores activos se llaman Teodoro García Egea y (su becario) Pablo Casado.

Mi consejo a la dirección de VOX es que mimen y cuiden a esta simpática pareja y permitan que sigan trabajando para ellos gratis y hasta sin darse cuenta.

Casado es ese señor con los ojitos chicos al que siempre parece que le acaban de contar un chiste malo. El supuesto líder del PP no deja de desplegar esa mueca robotizada suya –mitad risa a media vela, mitad sonrisa inquietante– que supura inseguridad y complejos. Casi sin darme cuenta bosquejando el gesto de Casado acabo de hacer un retrato robot del PP, el Partido Pusilánime.

Mi conclusión es que la batalla política en España, aunque aún hay muchos que no se han dado cuenta, está entre VOX y la PPSOE, y en este último partido el papel del PP es el de la criada maltratada de los socialistas “pata negra”

Antonio Hernández Mancha fue presidente de Alianza Popular, el partido germen del PP, entre el 8 de febrero de 1987 y el 20 de enero de 1989, casi dos años. La fecha misma de su cese, 20 de enero de 1989, Manuel Fraga se hacía con la presidencia del partido y AP y el resto de partidos de la federación (los despojos de una cosa que se llamaba UCD) se refundaban en el PP. En septiembre de ese mismo año un señor con bigote llamado José María Aznar, que era presidente de Castilla y León y a la sazón enemigo íntimo del pringado Hernández Mancha, era proclamado Presidente de todos los Pepés.

Manuel Fraga puso a Antoñito Hernández Mancha de presi para poder tomarse un kit-kat después de que el gatazo González le sacudiera a don Manuel 184 escaños en su enorme y bien amueblada cabeza. Como este pobre hombre, Antoñito, no podía participar en los debates de la Cámara Baja para medirse con los líderes socialistas, por ser senador y no diputado, tuvo la brillante idea de hacerle a Felipe González una moción de censura en marzo del 87 con el propósito de darse a conocer. Y vaya si lo hizo. .

Abel Matutes, su vicepresidente en AP, se enteró del paso dado por su jefe a través de terceros. De los 105 diputados que conformaban Coalición Popular (AP, las raspas democristianas de la suicidada UCD agrupadas en el PDP y Unión Valenciana) 39 se abstuvieron y uno estuvo ausente en la votación. El resto de los partidos votaron en contra. Solo los 65 diputados de AP apoyaron a su jefe kamikaze. Ni los suyos veían claro que ese señor gris, que apenas llevaba un mes de capo de un partido de clanes, pudiera hacer contra La PSOE otra cosa excepto el ridículo. No se equivocaron.

Hernández Mancha en junio de 1987 tras las elecciones autonómicas y municipales de este año: “nos los vamos a comer”

Y digo lo de kamikaze porque a don Antonio, que era y es una buena persona, el buen Dios no le llamó para transitar por los caminos de la oratoria y el liderazgo, y su carisma político cabía en medio vaso de chupito ¿A quién será que me recuerda?

En el debate de la moción de censura, Felipe González solo tuvo que achucharle un poco al perro, Alfonso Guerra, para que le mordiera por todos lados –las cosas como son, Alfonso Guerra es uno de los políticos más inteligentes que ha habido en España desde 1970– para luego él rematarle a gusto como un gato que juguetea con su presa herida de muerte. Antes de la moción Antonio contaba a los periodistas parlamentarios: “no tengo miedo de nada”. Cuentan que la estupefacción de los periodistas ante esta temeraria declaración tan solo pudo ser superada por sus risas mientras tomaban copas y comentaban la jugada poco después por las inmediaciones de la Carrera de San Jerónimo.

Entonces tuvo que largarse, pero no lo hizo ¿Se ve por dónde voy y hacia dónde me dirijo?.

Tres meses después, en junio de 1987 Hernández Mancha, el pequeño Juan sin Miedo, se pensaba ya recuperado de los zarpazos del tándem sevillano de La PSOE. Tras las elecciones municipales del 10 de junio de 1987 proclamó eufórico: “de aquí al 90, con estos resultados nos los comemos”. Toda una profecía, vaya que sí…solamente faltaban 9 años para que hubiera un presidente del Gobierno del PP. En la imagen que os he traído (más arriba) se puede ver a Hernández Mancha flanqueado por José María Álvarez del Manzano y por Alberto Ruiz Gallardó donde los tres aparecen exultantes. El resultado de esas elecciones tanto en la Comunidad de Madrid como en el ayuntamiento, permitían que la suma del Ciudadanos de entonces (el CDS) y de AP, llevaran Ruiz Gallardón y Álvarez del Manzano a la presidencia y a la alcaldía madrileñas respectivamente. Leguina (PSOE) siguió 8 años más de presidente y Barranco aguantó hasta el 89 cuando un CDS en descomposición logró poner de alcalde a Rodríguez Sahagún con el apoyo del PP.

Hernández Mancha fue un regalito que Manuel Fraga le hizo al PSOE de Felipe González al igual que Casado es una piruleta para cualquiera que quiera hacer aún más sangre de un partido extremocentrista desnortado y preñado de complejos. A Hernández Mancha le apartó de en medio el propio Fraga poco antes de jubilarse en Galicia. Manolo el de Palomares se tiró 15 años (1990-2005) presidiendo la Xunta y tejiendo los mimbres del actual cripto-nacionalismo-caciquil-pepero-galaico. Durante aquellos años Fraga nos regaló entrañables imágenes jugando al dominó, bebiendo queimada y abrazando al asesino Fidel Castro.

José María Aznar en su versión 1.0 –las demás versiones fueron un deterioro continuo– sí sonó creíble cuando dijo aquello de “váyase señor González” y gracias a su liderazgo el PP, esta vez sí, supo capitalizar en su beneficio las abundantes cosechas que sembró el PSOE en esos años (corrupción, terrorismo de estado, prevaricación, etc.). En el PP estuvieron rápidos solventando el error Hernández Mancha y aún así tardaron solo 9 años en obtener el poder; con el error Casado llevan ya casi cuatro años apostando a una mula coja ¿Qué les puede salir mal?

En 1987 a la derecha de Alianza Popular no había nada reseñable que pudiera capitalizar la cagada Hernández Mancha. Estaba el CDS, una cosa inexplicada e inexplicable hasta para su propio fundador y que iba ya camino de su entierro, y algún partido familiar –de los que solo votan los familiares y no todos– como el PDP. El descalabro de AP de los ochenta benefició al PSOE casi exclusivamente. Todo el patrimonio acumulado por la UCD que en Alianza Popular pensaba que iba a heredar se desvaneció.

Hoy en cambio el caos pepero en lugar de ser rentabilizado por un PSOE de corte socialdemócrata –que ya no existe– beneficia sobre todo a un partido: VOX. Y los de Abascal se nutren de los votantes asqueados del PP, y más aún de los hijos de estos, porque han sabido sintonizar con las necesidades de sus clientes, también llamados votantes. VOX hace exactamente todo lo contrario que hacen en el PP, hacer gala de no tener complejos y joder la marrana a los aprendices de dictadores. Muchísima gente quiere a alguien que ponga pie en pared ante las boutades progremonguers y a día de hoy eso es un monopolio que solo administra VOX. Hablar claro y sin ambages tiene premio aunque Pablo Casado se empeñe en no verlo. Para desgracia del PPSOE existe VOX, que a mi entender no es un partido que esté a la derecha del PP, que hace cosas tan lógicas como saltarse el conseso progre para abonarse a la lógica ¿Qué dices Publio? ¿Vox no está a la derecha del PP?

Sí, si lo está, pero no solo a la derecha. VOX está a la derecha del PP y a la izquierda, y encima, y a un lado, y debajo, y en diagonal ; porque el problema del PP es que NADIE SABE A CIENCIA CIERTA DÓNDE ESTÁ.

Con respecto a las menguantes expectativas del PP en las elecciones de Castilla y León de pasado mañana, Carmen Morodo, periodista y exégeta experta en la interpretación de los oráculos peperos, afirma hoy en La Razón lo siguiente:

“A día de hoy lo que piensan (en el PP) es que si hace falta perder un gobierno autonómico, porque Vox no se avenga a negociar la investidura de sus candidatos sin exigir tener cuotas de poder, lo harán”.

Esta actitud suicida de La PP recuerda bastante a cuando Hernández Mancha cogió su fusil camino de ser él mismo fusilado desde todos los ángulos en su –de él– moción de censura.

Lo que subyace en el fondo de esta afirmación que hace Carmen Morodo –y que encuentro que se ajusta bastante a la realidad de lo que piensan Teo y Pablo– son tres cosas interrelacionadas.

La primera es que VOX tiene dos cosas de las que el PP carece: liderazgo y un relato coherente. A pesar de que prácticamente todos los medios de comunicación globalistas tachan a VOX de cualquier cosa dentro del rango entre populista y nazi la gente oye que sus políticos dicen cosas coherentes, cosas que pueden gustar o no a cada quien, pero que son articuladas y consistentes en el tiempo y en el espacio; eso no lo ven con el PP de Feijóo, o el de Ayuso, o el de cada taifa pepera. Los medios de desinformación se dividen entre quienes apuestan por los progres rojos y quienes lo hacen por los progres azules. Tigres, leones, todos quieren ser los campeones que diría Torrebruno. En el grupo de los leones (ABC, La Razón, COPE, Onda Cero, ABC, etc.) andan todos conjurados en la operación “salvar al soldado Casado” y se empeñan en disfrazar de césar visionario a esa piltrafilla. Ellos sabrán por qué, yo confieso que no tengo ni idea de cuáles pueden ser sus razones para sostener ese afán por vestir a la mona de seda cuando el resultado es más que previsible.

La segunda razón de fondo por la que el PP huye de VOX es porque si en una organización política no saben cuáles son sus valores comunes, cuáles son sus propósitos o cuáles son sus valores, es imposible que acuerden nada con quienes tienen estas cosas algo más claras. Admito que contrastar la insustancialidad pepera cogobernando con una formación con espina dorsal es algo doloroso, te deja en evidencia y es una herida abierta que presagia una hemorragia de votantes. No hacerlo demuestra que existe miedo y complejos pendientes de recibir tratamiento ¿Susto o muerte?

La tercera realidad que subyace en la voxifobia pepera son los acendrados complejos del PP, que le acogotan desde su nacimiento y son el origen de su reverencial temor por ser etiquetados por hacer cosas fachas. Mientras sus socios del PSOE se encaman con todas las rameras políticas que haga falta, los del Partido Pusilánimes se muestran melindrosos ante la posibilidad de tan solo ser acariciados por el “monstruo verde”. Inconscientemente –aunque yo creo que últimamente han despertado en esa realidad– en el PP tienen muy interiorizado que ellos son parte del “sistema” y comparten idénticos objetivos globalistas que todo lo que habita desde Ciudadanos hasta los apologetas de la banda criminal ETA. PP, Eh Bildu, PSOE, Podemos, Ciudadanos, PNV, ERC, etc. son todos partidos adscritos a la Agenda 2030, la hoja de ruta de los amos que todos ellos comparten. Una agenda cuyo fin último y único consiste en putear al personal bajo la premisa de que somos un montón en el mundo y ya empezamos a estorbar. Todos estos partidos son distintos helados, con diferentes sabores y texturas aunque todos los vende el mismo heladero. El heladero persigue un único fin: el suyo, pero juega con todos los peones con los que pueda para entretener al personal. Para los chicos del Foro Económico Mundial apostar a distintos caballos es una regla no escrita. En el PP de hoy aquel que se sale de esta pusilanimidad marca de la casa, como Ayuso o Cayetana, es considerado enemigo del presunto líder, y o se somete o acaba pagando por su osadía. y en VOX comen palomitas contemplándolo.

Mientras VOX se plante como el partido que rompe los tabúes absurdos que todos los demás defienden (derechos a la carta según sexo o preferencias sexuales, leyes de género, cambio climático, asalto a las fronteras, etc.) serán la única oposición verdadera. Mostrarse como la única alternativa a la carta de helados de la marca 2030 hace que en Europa no te ajunten y que te llamen cosas feas. Eso de que te traten como a un apestado quienes son incapaces de justificar su desdén con argumentos, a mí que soy un vicioso, reconozco que me excita. No me caso con ningún partido, no pertenecería ni a una asociación de jugadores de fútbol chapas que yo mismo hubiera fundado –es lo que tengo–, pero cuando me dan a elegir entre helado de fresa, polo de fresa o fresa helada suelo elegir huevos con chistorra. Parece que no soy el único.

En VOX tendrán tiempo de cagarla, de traicionar principios, de tener corruptelas y tal vez sean atraídos por el lado oscuro, andaré ojo avizor y les sacudiré como ya hice a cuenta de la ley europea conocida como Chat Control. De momento las corruptelas, el ramplonismo intelectual, las traiciones y el darnos a todos por culo con la misma cantinela progre acompañada de distintas melodías, es cosa de los partidos agrupados en el consenso progre. Para bien o para mal es VOX o la heladería, y hoy por hoy #SoloQuedaVox aunque espero que haya más que se animen. El 13 F veremos a Casado tocado, muy tocado, y espero que no tanto como para hundirse. Creo que en eso Santiago Abascal y yo coincidimos.

El fantasma político de Hernández Mancha ronda a Casado. Cayetana tiene rueda de prensa convocada para el lunes 14, día de los enamorados. Ya verás…

Mi conclusión es que la batalla política en España, aunque aún haya mucha gente que no se ha dado cuenta, está entre VOX y la PPSOE, y en este último partido el papel del PP es el de la criada maltratada de sus señoritos los socialistas “pata negra”.

Teo y Pablo son lo mejor que le ha pasado a VOX y encima gratis.

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