viernes, enero 28, 2022
InicioOpiniónCómprate un Opel Astra-Zeneca que no funciona y salva vidas. Crónicas libertarias...

Cómprate un Opel Astra-Zeneca que no funciona y salva vidas. Crónicas libertarias para rescatar abducidos

Los inyectores correctos, la admisión en regla, pero el condensador de fluzo , el colector positrónico, el motor de curvatura y el cigüeñal cuántico no funcionan si no detectan suficiente solidaridad por tu parte. Son tecnologías muy sentimentales, qué le vamos a hacer.

Me he comprado un Citroën muy chulo pero que solo funciona si tú y todos os compráis otro igual; lo dicen en la tele.

El director de marketing de Citroën PSA capaz de convencer a la gente de que necesita comprarse el Citroën Pfizer, sería considerado el genio de la industria del automóvil. Bueno, lo sería en un mercado normal, no en uno donde no hubiera opciones entre las que elegir.

Imagina un coche que funciona con una tecnología nunca antes testada y al que apenas le han hecho pasar ni la décima parte de las pruebas de seguridad, de potencia y prestaciones, de consumo, ni de comportamiento en distintos firmes y distintas condiciones climáticas. Un coche apenas probado con un tipo de motor y transmisión distintos a todo lo que había antes en el mercado y que, para rematar el despropósito, solamente funciona bien cuando todo el mundo lo compra.

¡Ah, se me olvidaba!, y al que debes cambiar las piezas cada 2.000 kilómetros,… o cada seis meses, aunque sin tener ninguna garantía de que vaya a funcionar.

La garantía no existe, no seas desconfiado. Es un acto de fe muy bonito, confía en quien jamás rendirá cuentas si te estrellas conduciéndolo; y además todos los seres de luz que jamás te traicionarían (políticos, gobernantes, la empresa fabricante, y la gente de la tele entre otros) te dicen que funciona, esto, que funcionará algún día ¿Qué más quieres?

Pero hay más. Solo está permitido vender ese tipo de coche, el Citroën Pfizer, junto con otros coches de similares “prestaciones” como el Renault Moderna, el Opel Astra-Zeneca, el Ford Janssen o el Lada Sputnik (pero este último en Occidente se considera poco fiable).

El motivo por el que estos vehículos mágicos son los únicos autorizados para su venta es que los otros vehículos que se han construido con tecnologías tradicionales se consideran poco fiables para que los conduzca la población y las autoridades han retrasado su comercialización poniéndoles toda suerte de trabas burocráticas y exigiéndoles más garantías que a los coches génicos.

Algunas motos y furgonetas, aunque funcionan bien, son considerados medios de transporte contrarios a las normas de tráfico y a la ciencia misma del transporte, y a sus defensores se les considera negacionistas y pilotos kamikazes.

Durante el primer año de comercialización de estos coches, que aunque puedes no comprarte –eres “libre”– son los únicos con los que puedes ir al trabajo o al garaje de un restaurante, se han producido más accidentes repentinos que con los vehículos de siempre durante 40 años. Aún así en la televisión te dicen que esos vehículos salvan vidas y que si tú no compras uno para ti y para toda tu familia estás jodiendo a tu vecino y a tus padres, tíos y abuelos. Y es que estas buenas gentes solidarias, que ya tienen sus coches, y algunos lo han llevado dos o tres veces ya al taller, están muy tristes porque hasta que tú no adquieras tu bólido de salvación los suyos son solo trastos inútiles.

En la televisión, en la radio, en redes sociales, los famosos, todos aplauden a estas maravillas de la tecnología y te animan a adquirir varias unidades. Pero aunque son unos fabulosos exponentes de la industria del motor, los muy jodidos no arrancan… ¡y es por tu culpa! ¿de quién si no?

Los inyectores correctos, la admisión en regla, pero el condensador de fluzo (de Regreso al Futuro), el colector positrónico, el motor de curvatura y el cigüeñal cuántico se resienten si no detectan suficiente solidaridad por tu parte. Son tecnologías muy sentimentales, qué le vamos a hacer.

¿No se podrían arreglar esas cosas para que funcionen sin mi ayuda o es como un carro que debe ser tirado por 8.000 millones de bueyes para que se mueva? ¿No podrían darle los planos a un equipo de ingenieros y mecánicos independientes para ver si dan con la clave para que estos sofisticados semovientes funcionen solitos sin que yo tenga que empujar?

Buenas preguntas del conspiranoico sentado junto a la ventana –me quedo con tu cara y sé dónde vives–. La respuesta es rotundamente NO; porque esas empresas han invertido mucho para tener sus patentes y tú eres un comunista que no respeta la propiedad privada. De aquí a 2076 irá destripando, en plan fascículos de Plaza y Janés, cómo se hacen estas joyas sobre ruedas, estos asombrosos pináculos de la tecnología.

–¿Pero es que hay mecánicos e ingenieros de prestigio que dicen que estos vehículos son una mier…? —

–¡A callar terraplanista turbo-facha, coño! Esos ingenieros y mecánicos son teóricos de la conspiración y les van a castigar por ir en contra del consenso mecánico; no van a poder publicar nada en las revistas de automoción para que la gente no se asuste. Te repito que sé dónde vives y que me voy a chivar a Twitter–

Si te lo dicen en la televisión y en la radio a todas horas ¿Acaso hay alguien que te quiera más y con un amor más desinteresado que los políticos? ¿Es que no ves que se lo han puesto todos y que los pobreticos están esperándote para que quizá les funcione?

Escucha al pueblo mutante preocupado, oye sus murmullos acompasados subiendo de volumen mientras avanzan hacia ti con las articulaciones agarrotadas; arrastrando los pies por la arena. Contempla cómo, con un gesto torcido e imposible, clavan unos ojos inyectados en sangre en tu hombro: “Arremáaaangate, vacúuuuuuñate hermano. ¡¡Sé solidario!!”

Por si alguno en la sala no se ha dado cuenta, este artículo está estableciendo un paralelismo entre las llamadas vacunas contra el Covid (aunque ya muchos pensamos que están más bien a favor) a base de metáforas.

Sin embargo en todo lo anterior no he bosquejado la que tal vez sea a mi entender la clave del “éxito” para que esta abducción colectiva termine de triunfar: la envidia. Me voy a explicar.

Suponte que alguien te convence para que te bebas algo que hace que seas mucho más guapo (o que te crezcan cosas); es bueno, lo anuncian en todas partes y todo el mundo lo bebe. Pasado el tiempo la gente que ha tragado y los que no han sucumbido a la “campaña” siguen igual. Entonces el fabricante te dice que es bueno pero que tampoco hace milagros con una sola botella o dos y que te tomes otro trago; pero todo sigue igual, y los abstemios lo mismo.

Te empiezas a mosquear porque oyes por ahí que hay quien dice que el brebaje no es para tanto y que hasta te vuelve más feo. Ya con la mosca detrás de la oreja escuchas que te dicen que si no lo bebemos todos, también los niños que suelen ya ser más guapos de por sí que los adultos y no lo necesitan, pues no funciona.

Entonces algo en tu cerebro hace clic. Empiezas a ser presa de una disonancia cognitiva que cabalga por tu conciencia. Tu parte racional sospecha que te han tomado el pelo, que es un timo descomunal y que habría que meter en un campo de concentración a tanto hijo de puta como anda suelto. Aquellas cabezas parlantes que ayer veías como oráculos de la verdad y la ciencia, ahora te parecen agentes comerciales afanados en venderte el brebaje de los cojones. Muy tarde. Es normal enfadarse.

Pero te lo has bebido y otros no, y eso te escuece. Aquí entre tu parte irracional, que por un lado se aferra a la absurda y fantasiosa esperanza de que sea cierta la chorrada de que aumentando las dosis ad aeternum y obligando a todos a tragar, te vas a volver más guapo alguna vez, una muy lejana. Por otro lado tu yo fiera busca que todos compartan tu destino, sea este el que sea, por aquello de mal de muchos consuelo de tontos.

Sintetizado en una frase: Si a mí me han engañado hay que hacer lo que sea para que la vecina del 4º también pique… la muy zorra negacionista no puede salir bien parada de esto si yo estoy jodido.

Otro pensamiento a vuelapluma que te dejo: ¿Conoces algún medio de comunicación que critique a las empresas que se anuncian en ellos? Dale un par de vueltas a ver si recuerdas encontrarte un artículo contra una empresa de alimentación o una compañía de seguros junto con publicidad de esas mismas empresas. Y de propina: Blackrock es el segundo mayor accionista de Pfizer y el primer accionista de Repsol. Dale un par de vueltas.

Mañana esperó publicar un artículo sobre Peter McCullough, un amigo de la Costa España me puso en antecedentes, él ya sabe, va a ser muy interesante.

Os dejo un breve “test” para averiguar qué tipo de individuo eres:

¿Debería ponerme la vacuna?

Pensadores críticos:

• ¿Qué contiene?

• ¿Quién lo desarrolló?

• ¿Quién lo fabricó?

• ¿Cuál es su historial?

• ¿Tienen responsabilidad legal?

• ¿Durante cuánto tiempo se hicieron las pruebas?

• ¿Quién me dice que me la inyecte?

• ¿Es efectiva?

• ¿Es necesario para mi edad y condición física?

• ¿Cuántos efectos secundarios se han reportado?

• ¿Cuántas muertes se han reportado?

• ¿Cuánto y donde invierten en marketing y publicidad los fabricantes?

• ¿Cómo se comparan los efectos secundarios y las muertes producidas por las estas nuevas vacunas con los correspondientes a las que llevan décadas siendo administradas?

Acomodaticios o dónde-va-vicente-donde-va-la-genteólogos:

• En la televisión dicen que necesitamos inmunidad de rebaño

• La radio, la prensa y las redes sociales (donde se anuncian los fabricantes de las “vacunas” y sus accionistas) me dicen que es lo mejor para mí

• Todo el mundo se vacuna.

• Es por el bien común.

• Los famosos, deportistas y músicos me dicen que me vacune.

• Los “expertos” gubernamentales y los políticos me dicen que me vacune.

• No quiero que me consideren un negacionista, un antivacunas o un conspiranoico.

• Me vacuno y vacuno a mis hijos para poder viajar

• Si yo me vacuno salvo vidas

Síguenos en nuestro Canal de Telegram

La mejor manera de enterarte de las iniciativas que desde Freenoticias vamos a ir impulsando. Conferencias, debates, nuevos colaboradores, convocatorias. Esto solo ha empezado y este medio libertario va a por todas.

Homo Correctensis. El primer libro de Freenoticias

Un libro que desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies