domingo, noviembre 28, 2021
InicioOpiniónLa FDA no quiere ofrecer la información de Pfizer hasta 2076 pero...

La FDA no quiere ofrecer la información de Pfizer hasta 2076 pero sí obligar a que la gente se vacune

El problema aquí no está en quienes no se vacunan, tienen todos los motivos para sospechar, ni quienes sí lo hacen, que pueden consolarse con la única magia restante de estos inyectables (morir un poco menos); el problema está en quienes llaman criminales a los que en el uso de su libertad y su capacidad de razonar deciden no vacunarse.

Más de 100 millones de personas están obligadas a vacunarse en EE.UU., y muchos cientos de millones más en todo el mundo, con unas substancias sobre las que la FDA no quiere dar la información hasta 2076.

La cosa va como sigue: para no perder tu trabajo ni arruinar tu carrera debes inyectarte algo que te piden que creas que es bueno; en el caso de que algo salga mal no vas a poder demandar al fabricante porque está blindado por ley contra cualquier responsabilidad; y además tampoco podrás saber qué es exactamente lo que te inyectas hasta dentro de 55 años. Y luego se quejan de que haya “antivacunas” y la gente albergue sospechas.

Encima de todo esto vas constatando que las supuestas vacunas han pasado de ser la panacea que nos iba a inmunizar y a dejar atrás esta crisis a un triste antigripal genómico petado de contraindicaciones. El listón no ha parado de bajarse para las nuevas dizque vacunas de ARN mensajero y adenovirus; pasamos de estar “inmunizados” a estar “más protegidos”, del 90% de inmunidad al 35% o menos, y de ahí a consolarnos con tener menos posibilidades de morir… tal vez, quizá, porque vete a saber por donde anda la cosa de aquí a 6 meses.

La ONG Public Health and Medical Professionals for Transparency (PHMPT o en español, Salud Pública y Médica Profesionales por la Transparencia) ha demandado a la FDA estadounidense solicitándole toda la documentación manejada para conceder a Pfizer la autorización de Uso de Emergencia para su vacuna Covid-19. Al amparo de la Ley de Libertad de Información norteamericana (Freedom of Information Act o FOIA) esta ONG solicitó a la Food and Drug Administration (FDA) que le facilitara toda la documentación que esta agencia del medicamento empleó para dar la primera licencia de uso de esta vacuna.

La respuesta que obtuvieron de la FDA fue que puesto que se trata de más de 329 mil páginas y que deberían revisar línea a línea el contenido que al amparo de la FOIA pueden ofrecer, no podrían facilitar más de 500 páginas al mes, lo cual llevaría hasta el año 2076 para terminar de trasladar toda la información.

Public Health and Medical Professionals for Transparency ha acudido a un tribunal federal (Tribunal del Distrito Norte de Texas de los Estados Unidos) para plantear una demanda a la FDA. Esta ONG se define a sí misma como una organización integrada por profesionales de la salud pública, profesionales médicos, científicos y periodistas que existe con el único propósito de obtener y difundir los datos en los que se basa la FDA para autorizar las vacunas COVID-19.

En su demanda han expresado que hasta que no esté disponible todo el cuerpo de documentos proporcionados por Pfizer a la FDA, no es posible un análisis apropiado por parte de los científicos independientes lo que deja en una completa indefensión a los ciudadanos obligados a inocularse una sustancia para la que no existe una revisión independiente fuera de la realizada por la FDA.

Aquí tienes el documento con la demanda registrada (puedes descargarlo AQUÍ):


En un párrafo de la demanda PHMPT pregunta lo siguiente: “¿Aceptaría la FDA revisar y licenciar este producto sin todos los documentos? Por supuesto que no. A estos científicos independientes de renombre mundial se les debe proporcionar lo mismo de inmediato”.

La clave del asunto radica en que si la FDA pudo en menos de un año analizar 329 mil páginas de documentación para conceder la primera licencia de Uso de Emergencia, no deberían tener problema alguno en volver a repasar esta documentación e ir proporcionándola en un plazo similar a PHMPT cumpliendo con la Ley de Libertad de Información.

Pero la FDA norteamericana, que debería ser un ente al servicio de los ciudadanos, se ha convertido en una organización subordinada y al servicio de las grandes empresas farmacéuticas y ha dado prioridad precisamente al tipo de vacunas más peligrosas por ser completamente nuevas y sin haber sido suficientemente testadas. Lo mismo aplica para la Agencia Europea del Medicamento.

En la demanda PHMPT arguye con una lógica demoledora que:

“No debe ser que el público se vea privado de acceder a los documentos y datos presentados por Pfizer para licenciar este producto cuando, al mismo tiempo, la ciudadanía tiene el mandato de recibir este producto sin capacidad para demandar a Pfizer para obtener una compensación si sufren alguna reacción adversa”.

y continúa:

Todo el propósito de la FOIA (la Ley de Libertad de Información) es asegurar la transparencia del gobierno. Es difícil imaginar una mayor necesidad de transparencia que la divulgación inmediata de los documentos en los que se basa la FDA para autorizar un producto que ahora está siendo inyectado a más de 100 millones de estadounidenses bajo la amenaza de perder sus carreras, sus ingresos, su estatus militar, y cosas mucho peores.
A la FDA le llevó exactamente 108 días desde que Pfizer comenzó a producir los registros para la licencia el 7 de mayo de 2021, 14 hasta que el producto obtuvo la licencia el 23 de agosto de 2021. Suponemos, como ha declarado la FDA, que se llevó a cabo una revisión y un análisis intensos, sólidos, minuciosos y completos de esos documentos con el fin de garantizar que la vacuna de Pfizer fuera segura y eficaz para otorgarle la licencia. La FDA ahora tiene la tarea igualmente importante de hacer que esos documentos estén disponibles para el demandante en este caso y el público en general en al menos el mismo período de tiempo.

El problema aquí no está en quienes no se vacunan, tienen todos los motivos para sospechar, ni quienes sí lo hacen, que pueden consolarse con la única magia restante de estos inyectables (morir un poco menos); el problema está en quienes llaman criminales a los que en el uso de su libertad y su capacidad de razonar deciden no vacunarse.

Es decir, que por muy complejo que sea el proceso de analizar qué parte de la información debe trasladarse al demandante bajo la FOIA y cuál no (por ejemplo excluir datos personales de pacientes o individuos participantes en las pruebas clínicas), no debería serlo más que estudiarse 329 mil folios de información para acabar otorgando la autorización de emergencia ¿o no?

La anterior deducción que hace el demandante, de una lógica inapelable, parece sudársela a la FDA. Esta supuesta agencia pública insiste en su propuesta de dosificar en 55 años la información que en teoría ellos mismos procesaron, analizaron y sopesaron en 108 días.

La explicación a esta defensa cerrada que hace la FDA de los intereses de Pfizer por encima del de los ciudadanos que les pagan el sueldo la podemos encontrar en el hecho constatable de que entre la FDA y las grandes farmacéuticas existe un pasteleo sistémico descarado. Los comisionados de esta institución (la FDA) acaban en muchos casos cobrando fortunas en las empresas farmacéuticas que supuestamente dicen supervisar.

En mi artículo del 1 de noviembre “La FDA reconoce que no tienen ni idea sobre la seguridad de las vacunas Covid en niños” comentaba lo siguiente: “No sé si el hecho de que estos comisionados de la FDA suelan ser fichados por las empresas farmacéuticas tiene algo que ver en los juicios que emiten. El 28 de junio de 2019 Scott Gottlieb pasó del ACIP al consejo de administración de Pfizer. La ex comisionada adjunta de la FDA, Amy Abernathy, fue contratada por Verily Life Sciences de Alphabet (Google) para ser presidenta de su negocio de investigación clínica. La doctora Abernathy, que era quien sustituiría a Gottileb dejó la FDA en abril de este año. Stephen Hahn, quien se desempeñó como comisionado de la FDA desde el 17 de diciembre de 2019 hasta el 20 de enero de 2021, fue contratado por Flagship Pioneering Co., la empresa de capital riesgo propiedad de Moderna. Robert Califf, otro de la comisión de la FDA se ha desempeñado como asesor principal de Verily desde 2017 y en 2019, Alphabet le contrató como jefe de estrategia y políticas de Verily y Google Health”.

Quien quiera ver un conflicto de intereses en el hecho de que quienes deciden si se aprueba el uso de un medicamento terminen siendo contratados por las empresas que fabrican esos medicamentos, es alguien… con dos ojos y un cerebro detrás de ellos”.

Las vacunas Covid no funcionan en Gales: 85% ingresos hospital están vacunados

Resumiendo:

1.- Se obliga a la gente a inyectarse un producto que ha sido autorizado en 108 días por una organización cuyos miembros acaban trabajando para las empresas que supervisan.

2.- Para autorizar que este producto se inoculara en centenares de millones de personas, la FDA se tomó 108 días para analizar los 329 mil folios de documentación entregada por Pfizer. 108 días (3.000 folios/día) para dar el visto bueno a algo que puede afectar a la salud de millones de personas.

3.- Esa misma organización que analizó y aprobó 329 mil páginas de información en 108 días aduce que solo podrá entregar dicha información en un plazo de 55 años.

4.-El fabricante del producto que te obligan a inyectarte está eximido de cualquier responsabilidad civil o penal como consecuencia de cualquier cosa que pueda sucederle al inyectado a la fuerza.

5.- El producto en cuestión pasa de ser una proeza capaz de inmunizar por encima del 90% (lo cual es menos que las vacunas “normales”) a estar cada vez más cuestionado porque no evita la infección ni el contagio a terceros, ni caer enfermo ni morir.

6.- Con menos de 1 año de experimentación a nivel mundial (somos un experimento) van apareciendo efectos secundarios adversos nuevos cada semana que pasa y aún nos quedan años para saber lo que nos espera.

Con todo esto aún hay gilipollas integrales capaces de hablar de antivacunas o bebedores de lejía y de no sé qué mierdas de “negacionistas”. El problema aquí no está en quienes no se vacunan, tienen todos los motivos para sospechar, ni quienes sí lo hacen, que pueden consolarse con la única magia restante de estos inyectables (morir un poco menos); el problema está en quienes llaman criminales a los que en el uso de su libertad y su capacidad de razonar deciden no vacunarse.

Aquí unos pocos de estos personajes

Guy sorman:

Pfizerico Jerínguez

Y más Pfizerico

Y otro más: Ernest Folch

Cuando el poder va a por tu libertad y tus derechos el único camino es la insumisión.

«Así como es deber de todos los hombres obedecer las leyes justas, también es deber de todos los hombres desobedecer las leyes injustas». (Martin Luther King)

Levántate y lucha

Mostrar abiertamente tu desprecio por los liberticidas es un derecho que en Freenoticias te ayudamos a ejercer con nuestros productos:

Y el libro para leer cualquier blacfraidei o cualquier jueves gris marengo es sin duda alguna Homo Correctensis.

Homo Correctensis es un ensayo de más de 200 páginas en el que saco a pasear mi bulldozer por el reino de fantasía del progremonguerismo internacional. El libro desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante. Cómpratelo y échanos una mano (también sirve de pisapapeles)

Síguenos en nuestro Canal de Telegram

La mejor manera de enterarte de las iniciativas que desde Freenoticias vamos a ir impulsando. Conferencias, debates, nuevos colaboradores, convocatorias. Esto solo ha empezado y este medio libertario va a por todas.

Homo Correctensis. El primer libro de Freenoticias

Un libro que desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies