lunes, noviembre 29, 2021
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Seis hembras sumisas hablarán de sus cosas. Un teatro en Valencia acogerá el espectáculo

Las seis profesan en distintos grados las religiones del feminismo, el islam y el comunismo; tres fes que tienen en común su exhortación a la sumisión y su desprecio por el concepto de individuo.

Seis mujeres muy religiosas y fervorosas ellas, se reúnen este sábado en Valencia para hablar de sus cosas de beatas sumisas.

Estas seis piadosas hembras son la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana y Madre Abadesa de Compromís, Mónica Oltra, la vicepresidenta segunda del Gobierno en busca de partido político, Yolanda Díaz; la alcaldesa de la ciudad más peligrosa de España (Barcelona) Ada Colau; la portavoz de Más Madrid, médica, madre y escudera de Milhouse Errejón, Mónica García; la integrista musulmana, antisemita hasta las babuchas y que con la ayuda del PP nombró a Abascal “persona non grata” en Ceuta, Fátima Hamed; y la periodista Carolina Ferre que desde que dejó de presentar Gran Hermano y GH Vip ha ido batiendo récords de audiencias… a la baja.

Las seis profesan en distintos grados las religiones del feminismo, el islam y el comunismo; tres fes que tienen en común su exhortación a la sumisión y su desprecio por el concepto de individuo.

En el aquelarre que tendrá lugar el sábado 13 de noviembre en el Teatro Olympia de Valencia esta media docena de hechiceras reflexionarán ante el público “sobre ideas y experiencias políticas bajo liderazgos femeninos”. También cuenta Mónica Oltra que “se trata de abrir debates basados en ideas plurales y liderazgos femeninos que están cambiando las dialécticas”.

De unos años a esta parte, en lo que respecta al lenguaje, la izquierda y la derecha se han repartido los papeles de una forma palpable. La izquierda se ha adueñado de la cursilería dialéctica más vomitiva, si no hablas raruno no eres de la pandilla; mientras que la derecha monopoliza el humor, el sarcasmo y el cachondeo. Una cosa llama a la otra. Los ultracentristas del PP van a lo suyo que no es otra cosa sino ser los subalternos del ubicuo progremonguerismo, jugando a ser algo que ni ellos alcanzan a entender qué es.

En el ámbito de las ideas también es fácil distinguir de qué palo va cada bloque. La izquierda se ha enseñoreado del mundo de la fantasía, el sinsentido, la irracionalidad y la magia; lo cual les deja claramente expuestos a ser fácilmente asaeteados con el pitorreo. El cachondeo siempre hace presa de quienes dicen chorradas sin ruborizarse, y ese perfil abunda en la izquierda. Personajes que con sus palabros, su jerga de secta y sus abracadabrantes conceptos están pidiendo a gritos un buen revolcón de choteo. La derecha actual se ha asentado en las tierras de la razón, el pensamiento crítico y la defensa del individuo; unas regiones abandonadas por los que hoy enarbolan los estandartes del feminismo predador, la religión de géneros, o el buenismo naif inclusivista y acrítico.

Volviendo a las seis sumisas y su quedada valenciana (tranquilos que explicaré lo de “sumisas” más adelante) lo que me fascina de estos encuentros es que mezclen sin rubor conceptos como pluralismo y liderazgo femenino. Cerremos los ojos por un momento e imaginemos que cinco políticos machos se reunieran en un teatro para “abrir debates basados en ideas plurales y liderazgos masculinos que están cambiando las dialécticas” y que pretendan reflexionar “sobre ideas y experiencias políticas bajo liderazgos masculinos” ¿Verdad que sonaría raro?

Me viene a la mente una amiga de esta casa que trabaja en IKEA, Mónica Chao, la directora de sostenibilidad de Ikea España a la que le realizamos un merecido homenaje en este artículo:

Mónica Chao es Mistress del Universo en sostenibilidad, y ha ejercido su carreara profesional como comisaria del asunto carbónico en seis empresas y además es presidenta del WAS (Women Action Sustainability), que según se puede leer en su perfil de LinkedIn es «una organización formada por directivas con más de 15 años de experiencia, que tiene como objetivo que la sostenibilidad llegue al más alto nivel de decisión de las organizaciones y contar para ello con el talento femenino».

Como decía en mi artículo sobre cómo Ikea quiere que no comas tantas albóndigas:

Así que sostenible Mónica preside una organización excluyente y hembrista, pero muy sostenible, en la que se reúnen de tanto en tanto, en aquelarre de sostenibilidad, las brujas y hechiceras que abogan por que su credo obligatorio infeste todos los rincones de la economía agregándole a su trágala algo tan molón como la «perspectiva de género».

¿Alguien entre el público conoce alguna organización que se precie de reunir solamente a directivos masculinos para impulsar una causa política a las más altas esferas corporativas, y que encima proponga que se haga esto con el “talento masculino”? Por favor que levante la mano o escriba un comentario al pie de este artículo.

A lo que voy; es ridículo alardear de un acto público o de formar parte de una organización en la que solo haya mujeres. Tan ridículo como si alguien se jactara de que solo fueran hombres. Y si en un acto en el que vas fardando de que solo habrá mujeres luego hablas de inclusividad, diversidad o de multi-su-puta-madre, ten un poquito de decencia intelectual o prepárate para que te zurren la badana con fuego graneado de “piropos”. Pero la izquierda vive dentro de su propio hechizo, en un mundo ayuno de realidad y repleto de cursiladas que les tienen narcotizaditos a todes elles. Que no esperen piedad.

El sábado sabadete salen al ruedo en un teatro de Valencia seis sumisas, seis, para representar su función, o su encierro taurino, de postureo progremonguerista, en la que no van a faltar palabras como visualizar, cosificación, dialéctica, empoderamiento, colectivos, feminismos, nuevos derechos, sostenibilidad e inclusividad. Una alcaldesa bisexual y burguesamente antisistema (Colau), una ecosocialista valencianista militante del Partido comunista del País Valenciano (Oltra), una militante del PCE desde los 15 años (Díaz) y una médica y madre errejonera y –como admitió en la SER– comunista (García) y una antisemita islámica (discúlpeme la redundancia) que se hizo famosa por lograr el apoyo del PP para nombrar a Abascal –líder del partido más votado en en esa ciudad– persona non grata en Ceuta (Hamed). Para poner a todas en suerte una periodista que cojea de la patita izquierda (Ferré).

Las seis son feministas, cada una a su estilo, porque como todos sabemos no hay un solo feminismo sino muchos y todos son buenos. El feminismo es una religión que impone a las mujeres un catecismo y una tutela matriarcal estrictos. Para el feminismo, las hembras que no comulguen con las enseñanzas que les han sido reveladas se exponen a ser consideradas unas apestadas, traidoras a su “clase” y en definitiva sufrir la excomunión y pasar a ser una suerte de no-mujeres turbo-machistas. El feminismo es sumisión y feliz cautiverio en las entrañas de la sororidad vaginal que todo lo puede y todo lo alcanza.

Fátima Hamed estará abonada con toda seguridad al feminismo racializado que es algo así como una patente de corso expedida por las autoridades feministas para hacer encajar dos sumisiones superpuestas e incompatibles: sumisión a “Sus Costumbres” y a la Gran Vagina. Las feministas racializadas se sienten oprimidas por los hombres y también por el feminismo colonial europeo (juro que no me lo invento). Esta doble opresión que padecen las feministas racializadas, la fálica y la del chocho blanco, las encumbra a la cúspide de las minorías oprimidas precisadas de protección y consideración. El feminismo islámico, algo que seguro Hamed entiende aunque sea un término con menos lógica que el veganismo carnívoro, es una variante del feminismo racializado –aunque ser musulmana no es una raza– en el que “Sus Costumbres” se traducen por el Corán. Encajar el feminismo con el seguimiento de los preceptos del manual de misoginia por antonomasia –el Corán– viene a ser como realizar la cuadratura del círculo pero a oscuras. Pero todo da igual, porque como ya he dicho, la izquierda vive en un mundo de fantasías, un país onírico en el que mientras el malo sea el heteropatriarcado del hombre occidental se pueden encajar el resto de las piezas y hasta admitir la Sharia, Ley Islámica, como animal de compañía.

Hamed sabe que islam significa sumisión y sabe que Allah dejó claro repetidas veces en el Corán que prefiere a los hombres, y por eso estos pueden tener 4 mujeres y tantas concubinas como se puedan permitir mientras que las mujeres pueden tener entre 0,25 y 1 marido. Cruzando la frontera de Ceuta estás en un mundo donde las mujeres heredan la mitad que los hombres y donde la violación dentro del matrimonio es un término que no existe. Hamed sabe que el ser musulmana devota y feminista es como ponerse un guante en la cabeza, no encaja, pero da lo mismo.

Si quieres ponerte al día de quien es esta Fátima Hamed y sus méritos para entrar a formar parte de la “Liga de las 6 Justicieras” te recomiendo este breve vídeo:

Fátima Hamed y los tontos pusilánimes útiles como Pablo Casado

Las seis muñecas sumisas que se ajuntarán en Valencia este sábado además de sus distintos feminismos comparten su adscripción izquierdista, o lo que es lo mismo su desapego por todo lo que huela a individuo, a libertad (de la de verdad) y a realidad. Son de izquierdas, y no un poco sino hasta las bragas. Yolanda Díaz milita desde 1986 (con 15 añitos) en el PCE, un partido marxista leninista que se caracteriza por exigir sumisión al Partido a toda costa. Oltra también goza de su sometimiento a El Partido comunista desde la adolescencia cuando empezó a militar en el comunismo con sabor a naranjas del Partido Comunista del País Valenciano. La madre-y-médica García viene de Podemos, es la cara femenina de Milhouse Errejón y también ha admitido su comunismo. Cuando en la cadena SER le preguntaron a la doctora si comunismo o libertad, solo se le ocurrió contestar “las dos respuestas son acertadas”. Hamed será lo que haga falta ser siempre que cuente con el beneplácito de Mohamed VI –a quien no se le escucha criticar–, islamista de izquierdas, antisemita, feminista y lo que haga falta mientras le dejen seguir con el velo puesto. Colau es una antisistema defensora de okupas que ha llegado a alcaldesa de Barcelona a lomos del extremismo y que se ha convertido en una máquina de freír a impuestos a los ciudadanos a cambio de más delincuencia y suciedad.

Aunque a algunos les suene como algo imposible, se puede ser mujer sin ser feminista –yo mismo he visto a alguna–, no es obligatorio ser de izquierdas para ser buena persona, y el islam es muchas cosas, ninguna de las cuales es ser una religión de la paz. Para estas seis hembras sumisas a su cóctel de credos liberticidas la idea más aterradora es la de una mujer-individuo, humana, libre, con sus ideas (buenas o malas pero maduradas por su experiencia y su razón) y que pasa olímpicamente de dejarse apacentar en los corrales de estas lagartas. Yo, en cambio adoro a las mujeres libres, pero es porque soy rematadamente facha.

Este sábado estas seis hembras hablarán mucho, se refocilarán en su virtuosismo feminista y en su santidad progremonguerista mientras cuentan casi nada. Un batiburrillo de sumisas al alcohólico Marx, rendidas adoradoras falofóbicas del Chocho que Todo lo Ve, y al menos una seguidora de las enseñanzas del tipo que se casó con una niña de seis años. Feministas, marxistas, ecologistas, islamistas, comunistas,…istas hasta las cejas, obedientes a sus religiones totalitarias, sumisas que van de revoltosas, revolucionarias burguesas encerradas en su burbuja. Estas seis van a contarnos el sábado en un teatro de Valencia cómo son de distintas y mejores haciendo política –o cómo hacer la O con un canuto pero de otra manera–, porque son, según ellas, “Otras Políticas”… ¡vaya cruz!

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