lunes, noviembre 29, 2021
InicioOpiniónCasado el nuevo aparcero de La PSOE y la folclórica Ayuso

Casado el nuevo aparcero de La PSOE y la folclórica Ayuso

Los amos del caracol Pablo, los de aquí y los de fuera, tendrán siempre en donde elegir un nuevo gastrópodo "in chief". Uno como Casado pero aún mas baboso, más cornudo y más arrastrado; difícil labor, aunque no imposible...

La derecha de aparceros de España solo gana poder cuando el peso de la mierda que nos traen los señoritos de la izquierda supera al inmenso tonelaje de su demagogia.

El candidato perfecto en el Partido Pusilánime no puede ser un líder que ilusione y con un proyecto ideológico valiente, debe ser un personaje tibio y con la mentalidad, el coraje y la actitud de un gastrópodo: cornudo baboso y arrastrado. El artículo podría terminar aquí mismo; honestamente creo que un caracol ejemplifica a la perfección lo que es el partido de extremo centro español y la casta que atesoran sus líderes de peluche. Pero ya que estamos, vamos a disfrutar un poco haciéndoles la autopsia a estos invertebrados. Emplearé una analogía agraria esta vez. Así que vamos al lío y ¡música maestro!

Explicaré porque en el título de este artículo llamo a Casado aparcero; lo de Ayuso folclórica no precisa demasiada explicación pero también le meteré mano… al por qué del término, no a Isabel.

La aparcería es una forma de explotación agraria por la que el propietario de unas tierras, el aparcerista, concede la explotación de estas a un laborioso agricultor, el aparcero. El aparcero no decide qué se siembra ni es dueño de la finca, tan solo la trabaja y reparte los frutos con el señorito. El aparcerista es menos mañoso llevando las labores del campo pero es quien decide si se siembran garbanzos, trigo o lentejas en el cortijo. El labrador, aparcero, puede opinar que sería mejor plantar cebada o girasoles o poner unos olivos pero rotura el suelo para sembrar y cosechar lo que el dueño decide.

Cuca e Isabel. «Conservas Casado para cada gusto tengo un pescado»

En España se siembra y recoge feminismo radical, teología de género, eco-monguerismo carbónico, y todas las semillas del granero de la Agenda 2030, ya sea La PSOE –los amos aparceristas– o su marca blanca –el Partido Pusilánime– los bienmandados aparceros, quienes “labren” nuestro país. Eso sí, en las huertas catalana y vasca que hay dentro de la finca, unos labradores con barretina y txapela plantan calabazas y nogales por su cuenta chantajeando al aparcerista y al aparcero, según toque, con sus leyendas de aldeanos hoticultores.

En el Partido Pusilánime la mentalidad de aparceros es la consecuencia de su incapacidad de desafiar al progremonguerismo rampante. El partido extremocentrista español tiene interiorizado y asumido que impulsar valores o ideología no les corresponde; es algo que les viene ya dado por quienes saben de “esas cosas” (la izquierda cultural). Los aparceros peperos echan pestes de sus amos, en público y en privado, pero sienten un enorme pudor ante la mera idea de desafiar las cosas “que no se tocan”. A los aparceros peperos les espanta el qué dirán en el club de aparceros europeo o los titiriteros a sueldo de los señoritos. En el Partido Pusilánime están en los temas técnicos, en cosas acerca de cómo optimizar los regadíos, cuándo poner las tierras en barbecho o qué cosechadora es más conveniente en cada momento, y convierten estos temas tácticos en categorías supremas y así lo plasman en una cosa que llaman “programa político”.

Para Pablo Casado y el PP, la «putita de guardia» progre del centroderecha, sí puede haber equidistancia entre un dictador y la democracia.

Pablo Casado, el supuesto cabeza de la familia de los aparceros ibéricos, al igual que Rajoy en su día, contempla cómo los aparceristas de La PSOE vuelven a arruinar la finca, y se prepara para salir al campo (nunca mejor dicho) para recoger lo que le toca cuando el señorito Sánchez termine de arruinar las tierras.

Aunque los señoritos de La PSOE las sientan de su propiedad –y actúen en consecuencia–, las tierras en cuestión están a nombre del Pueblo que se asienta en esa finca. Cada cierto tiempo los habitantes de este Pueblo llamado España, eligen entre los señoritos que se erigen como los referentes morales absolutos y los aparceros que les hablan de mejorar las cosechas. Lo que no eligen nunca los verdaderos dueños de la finca es lo que se va a sembrar, porque eso queda para los que saben. Los paletos pueblerinos deben entender que lo que se enseña en sus escuelas, lo que comen sus hijos y en definitiva lo que está bien y está mal y lo que les conviene no es algo que esté en sus manos decidir.

Entre la familia de aparceros de vez en cuando surgen individuos, tipo Ayuso o Álvarez de Toledo, que opinan que habría que darle al menos una pensada a la posibilidad de cambiar la soja por los garbanzos. Esta altivez, generalmente femenina, inquieta al aparcero jefe, que hoy es Casado, y a su mozo de cuadras, Egea a día de hoy, porque pone a toda la familia de señoritos aparceristas y al club de hortelanos periféricos a llamar fachas y turbo-nazis a todos los aparceros. Los aparceros ultracentristas tienen la piel muy finita y les duele más que les digan cosas tan feas que hacer caso a estas locas folclóricas de su propia familia. Cuando además resulta que la folclórica de turno administra algunos asuntos de las tierras de la loma de en medio de la finca –pongamos que hablo de Madrid–, los bienmandados del club de aparceros se aterrorizan.

Y no es para menos porque la razón de ser de la familia de aparceros es ser gestores y no estrategas. Los aparceros “buenos” trabajan lo que hay que trabajar, mejoran las técnicas, ahorran de esto y de aquello, pero no les corresponde ir más allá. Les toca resignarse con lo que da de sí su papel. Es muy complicado replantearse las cosas, es mucho más sencillo esperar a que les toque, algo que dan por descontado conociendo la impericia y la cleptocracia congénita de los aparceristas, y hacer lo que les dejan hacer dentro de este esquema feudal. Que haya quien, de entre los suyos, vaya por ahí entonando que las cosas se pueden hacer de otra manera es un peligro para los que hace tiempo asumieron su papel de capataces de los que ya se ocupan de organizar cómo debemos pensar.

al suplente y repelente “niño Vicente” Casado se le ha atragantado Ayuso “la floclórica”. Aunque Pableras sabe bien que Ayuso no va a cambiar nada –es solo una bracera más de la cuadrilla aparcera, por más que cante por soleares– siente celos del salero que rebosa la Niña de los Bucles

Cambiar las cosechas y planificar a largo plazo acarrea tener que enfrentarse a todo el aparato feudal que establece que la aristocracia de izquierdas piensa en las cosas y establece los paradigmas, mientras que los jornaleros de extremo centro asean los balances pero sin tocar aquello que no se toca.

Las aparceras folclóricas bailan muy bien mientras les cantan a los del Pueblo sus tonadillas de que si la libertad o el comunismo y cosas de esa guisa, pero cuando se ganan el asiento del tractor lo único que hacen es seguir cantando y bailando, amagando y sin pegar, y dejando las cosas como están pero con algo menos de impuestos. A los de su barrio les gusta lo saladas que son estas pizpiretas bailaoras, y por todo el pueblo se habla de ellas como si fueran las Marías Pitas o las Agustinas de Aragón que acabarán con el feudalismo progremonguer. Fuegos artificiales.

Pero lo que está claro es que al suplente y repelente “niño Vicente” Casado se le ha atragantado Ayuso “la floclórica”. Aunque Pableras sabe bien que Ayuso no va a cambiar nada –es solo una bracera más de la cuadrilla aparcera por más que cante por soleares– siente celos del salero que rebosa la “Niña de los Bucles”.

Ayuso pone aún más en evidencia la falta de espina dorsal de Casado (cosas de gastrópodos invertebrados) e incomoda a los peritos agrarios del Partido Pusilánime porque Isabel no da el perfil de líder cabestro y domesticado que triunfa en el extremocentrismo. A Ayuso no la temen por el fondo, saben que no va a cambiar nada porque nació y morirá aparecera (ojalá me equivoque), sino por sus formas excesivamente rumbosas. Es normal que alguien con el carácter caracolero que exuda Casado –cornudo baboso y arrastrado–, sea el aparcero “in chief”. Casado es perfecto para los amos, y estos le ayudarán en lo que sea preciso para meter en cintura a la coqueta y vivaracha campesina que tararea sus coplillas y embelesa a los aldeanos durante la siega.

Se vive muy bien en la política cuando tu máxima vocación es ser una rueda de repuesto, ¿verdad Pablo? Se está mucho más tranquilo cuando admites todos los dogmas que te son impuestos. Cuando careces de ideas propias no tienes más remedio que elevar tus habilidades de aseado contable a la categoría de ideología. Casado y el resto de minions de Partido Pusilánime son en el fondo las jodidas chachas de tus señoritos macarras. Recordad caracoles que siempre habrá mejores babosos que vosotros; siempre habrá quien sea más hábil reptando que tú, Pablo. Los amos del caracol Pablo, los de aquí y los de fuera, tendrán siempre en donde elegir un nuevo gastrópodo “in chief”. Uno como Casado pero aún mas baboso, más cornudo y más arrastrado; difícil labor, aunque no imposible…

Pásate por nuestra tienda y apoya nuestro proyecto libertario:

El regalo perfecto para hacer a las personas que más quieres y salvarles de caer enfermas de progremonguerismo crónico: Homo Correctensis es un ensayo de más de 200 páginas en el que saco a pasear mi bulldozer por el reino de fantasía del progremonguerismo internacional. El libro desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante. Cómpratelo y échanos una mano (también sirve de pisapapeles)

Síguenos en nuestro Canal de Telegram

La mejor manera de enterarte de las iniciativas que desde Freenoticias vamos a ir impulsando. Conferencias, debates, nuevos colaboradores, convocatorias. Esto solo ha empezado y este medio libertario va a por todas.

Homo Correctensis. El primer libro de Freenoticias

Un libro que desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies