lunes, noviembre 29, 2021
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Derechos de CO2, “Jeta” Thunberg y los ladrones calentológicos a por tu esclavitud

Si aceptas su discurso de tu culpabilidad climática, el siguiente paso lógico es asumir la penitencia, tu condena, con la que te sentencie el sanedrín de la Iglesia de la Calentología

Cuando veas a esta histrión adolescente hiperventilando durante cualquiera de sus actuaciones pagadas, recuerda que es por jetas como ella por lo que pagas la luz más cara.

Personajes como Greta Jeta –con trenza y con coleta– Thunberg, son responsables de que tu recibo de la luz sea sosteniblemente abusivo. Encima la niñata se nos hizo famosa por preguntarnos a todos “¿cómo os atrevéis?” El que Jeta Thunberg tan solo sea una personaja utilizada para añadir colorido y drama a esta representación teatral de la Iglesia de la Calentología no la eximen –y tampoco a sus progres y ricos padres– de su responsabilidad en toda esta farsa.

La niña de 15 años aquejada de asperger y de absentismo escolar crónico, que en 2018 se subió al estrado en la sesión plenaria de la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU celebrada en Katowice, ahora tiene 18 años y sigue igual de atorrante.

La niñata consentida que obligó a su madre a abandonar su carrera de cantante de ópera porque la nena prohibió a su familia (entre otras cosas) viajar en avión y que ha dicho sobre sí misma que su autismo es un “superpoder”, es además de una enferma y una marioneta en manos de gentuza, una gilipollas con letras de molde.

Pero Publio, ¿cómo puedes decir eso de una criaturita con problemas mentales? Pues porque tener un trastorno mental no es una excusa en este caso sino más bien un agravante, así que corrijo mi diagnóstico y lo paso de gilipollas a muy gilipollas. Si tener trastornos mentales fuera un eximente de responsabilidad deberíamos absolver de toda responsabilidad a narcisistas mitomaníacos como Pedro Sánchez, a bipolares paranoicos como Stalin o a esquizofrénicos paranoicos con tendencias edípicas como Hitler.

Si no suscribes mi valoración sobre “la niña de la trenza” tal vez revisar tu factura de la luz te haga cambiar de opinión; te garantizo que a la “criatura” le importa una mierda que tú tengas que pagar mucho más; si de ella dependiera tampoco te dejaría usar el coche.

Si mi diagnóstico para Jeta es de “muy gilipollas”, puedes imaginar cual es mi dictamen sobre los padres de la pequeña exaltada y la opinión que me merecen todas las moscas coprófogas del enjambre de interesados calentólogos profesionales que han utilizado a esta iracunda kraken con coletas.

Si la basura bípeda apesebrada en torno a los dogmas de la Iglesia de la Calentología, tuviera algo de razón en sus planteamientos, la perdería en el mismo momento en que empezaron a pasear a una niña perturbada por la ONU, el Foro de Davos y por los parlamentos europeo, británico y francés ¿En serio no tenían a nadie mejor para hacer valer su causa que a una escandinava chiflada de 15 años que se niega a ir al colegio y que practica el chantaje emocional con toda su familia?

En el vídeo del siguiente tuit de Elena Berberana podemos ver un vídeo en el que los chicos de Greenpeace desde una lancha motora, seguramente impulsada por energía geotérmica, exigen que nos quedemos sin gas, porque según ellos “no es el futuro”.

Además de estar diagnosticada con Asperger (un tipo de autismo), Jeta también sufre un Desorden Obsesivo Compulsivo y Mutismo Selectivo. Esto último le viene de puta madre a la jovencita desquiciada porque puede escudarse en que habla cuando quiere. Así por ejemplo está chavala vesánica se hizo a la mar durante quince días, del 14 al 28 de agosto de 2019, para dar un discurso ante el Comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre la Crisis Climática; en lugar de dar testimonio, leyó ocho frases y presentó el Informe especial del IPCC sobre el calentamiento global. Porque como la pobre tiene Mutismo Selectivo, resultó que ese día tocó que no le apetecía hablar. Quince días en un barco de 18 metros, muy sostenible con muchos paneles solares, para viajar de Plymouth a Nueva York y que luego volara desde Europa a EE.UU. toda una nueva tripulación para llevar el barquito de vuelta a Plymouth, pero la niñata estaba en modo off, mala suerte.

Porque movilizar dos tripulaciones, un barco de 18 metros, hoteles, seguridad, etc., para leer ocho frases es mucho más ecológico que mandar un email o hacerlo por vídeo conferencia ¡¡dónde va a parar!!

Si Jeta Thumberg es muy gilipollas y sus padres lo son más aún, los políticos que organizan estos circos para mostrar en la pista central a la increíble niña climática son como feriantes estafadores. Jeta es como la mujer barbuda o el niño de dos cabezas del Gran Circo de los Engaños que financia la Iglesias de la Calentología. Me imagino a su entrenadora, manager, terapeuta, o lo que sea que asesore –o empastille– a esta eco-pirada dándole instrucciones. Casi puedo verlo, veinte segundos antes de que Jeta salga a la pista, agarrándola por los hombros dándole pequeñas sacudidas, mientras le dice: “Anda Greta sal ahí y haz lo tuyo, y no olvides que se nos acaba el tiempo y si tú no les asustas nadie más lo hará. Y recuerda que ¡¡vamos a morir!!”

Este noviembre volverá a actuar Greta en Glasgow durante la nueva edición del Show del Clima Climático, bajo los auspicios de la mafiosa ONU. A sus 18 años Jeta-Greta es ya una habitual de este espectáculo al que acuden, remando en kayak o en bicicleta supongo, lo más granado de la secta calentóloga. Este circo que organiza anualmente la ONU es el acontecimiento más prestigioso al que deben acudir aquellos que son alguien dentro del circuito de actuaciones calentológico; y Greta no podía faltar. La novillera vikinga acude a su principal cita con los aficionados al pavor carbónico para torearnos a todos tras una temporada cuajada de éxitos en plazas menores. Jeta, que está grillada, volverá a acusarnos de asesinos a todos en cuanto le pongan un micrófono delante (es lo que tiene la fijación patológiga del Asperger). Grillada y mucho, pero tonta no es. Jeta ha registrado a su nombre las marcas “Greta Thunberg”, “Fridays for Future” y “skolstrejk för klimatet” (huelga colegial por el clima); y es que su estilo de vida, vegano y sostenible, solo se lo pueden permitir los más ricos.

Pero Jeta Coleta Thunberg, con toda la pasta que se levantan ella y su pandilla, es tan solo un llamativo juguete diabólico que se emplea para espantar al personal y atraer el foco mediático. Jeta es una muñeca que da susto y pena –ese es su papel– en manos de quienes quieren a toda costa amaestrar a la población mundial a través del miedo.

Antes de seguir leyendo, o cuando tengas un rato, te recomiendo que eches un vistazo a este artículo que no he logrado que Google indexe –¿por qué será?– en el que ofrezco argumentos y datos para desarmar toda la mitología fanático-calentóloga. Amamos el CO2, somos facha-carbónicos a todo gas:

Todo esta representación destinada a hacerte sentir culpable cada vez que aprietas un interruptor o arrancas esa oficina de la Agencia Tributaria con ruedas que llamas “tu coche” —asqueroso vehículo–, lejos de responder a un afán por obtener un bien común, lo cual tampoco te garantizan, lo que persigue es desposeerte de varias cosas. La primera es tu dinero, algo que ya está pasando y que es tan obvio que hasta el progremonguer más conspicuo no tiene más remedio que admitir. La segunda es tu libertad. Si aceptas su discurso de tu culpabilidad climática, el siguiente paso lógico es asumir la penitencia, tu condena, con la que te sentencie el sanedrín de la Iglesia de la Calentología, y cargar con “resiliencia” –antes llamada resignación cristiana– tus grilletes.

Y mientras cumples TU condena te será recordado continuamente –televisión, publicidad, ciberdictaduras– que tu contrición y arrepentimiento nunca bastarán para lavar tus pecados carbónicos. Pero no todo es quitarte cosas, tu dinero y tu libertad, también te dan, y no solo por culo; te ofrecen miedo, incertidumbre, ansiedad y todo lo que necesites para embotar tu capacidad de razonar y suprimir tus ganas de “dar guerra”. Te podrás mover menos, estarás más controlado y te quedará poco tiempo para quejarte u organizarte para contraatacar. Si estás preocupado buscando cómo pagar la factura de la luz; si no te puedas desplazar por culpa del precio de los combustibles y las limitaciones a la movilidad en forma de secuestros de estado a cuenta del Covid… o lo que surja, de peajes, de zonas restringidas a los vehículos; si se te exige un pasaporte Covid que hoy sirve para un propósito pero sin el que mañana no podrás ni comprar el pan; con todas esas cosas esperan que te rindas. Esperan que bajes los brazos y digas que bueno, que vale, que te rindes. Pobreza, esclavitud y miedo.

Mientras en las noticias veas a Jeta Coleta Thunberg ejecutar su numerito de adolescente esquizofrénica desquiciada, para eso le pagan, acusando a todos los que nacimos antes que ella de robarle su futuro de niña rica y consentida, agarra la factura del gas y llénate de justifica ira. No te la guardes, sé generosa y compártela con tus compañeros de trabajo, haz partícipes a amigos y familiares de la buena nueva nueva: no te crees una mierda.

Cuando veas a nuestro apuesto dictador con su ese pin en forma de rosco en la solapa luciendo los 17 inclusivos colores de los barrotes de tu celda, llénate de desprecio y repártelo como buen cristiano entre tus hermanos y hermanas. Dile al camarero lo que piensas, y si eres el camarero cuéntale a tus clientes que es gracias a cretinos cabrones como él que sale en la tele por lo que has subido el café a 1,60. No te guardes nada para ti, la mejor terapia es dar testimonio. Comunica a todos que ignoras, desprecias y te ríes de ellos. Dile al tutor de tu hija que sois una familia montaraz, insosteniblemente feliz y que os limpiáis el culo con el BOE. Que todos sepan que vuestra nueva religión, La Iglesia de los Facha-Carbónicos a Todo Gas os obliga a anunciar la buena nueva.

Nuevos derechos… Derecho a pagar más, claro.

Quiero terminar compartiendo con todos vosotros amigos y amigas respiradores de CO2 todos, ¡alabado sea!, lo que he aprendido sobre el apasionante mundo de los derechos de emisión de mi amigo el dióxido de carbono –en casa le llamamos dioxy–.

La UE asigna a cada estado miembro una cantidad de derechos de emisión de dioxy. La cantidad total de estos derechos que se reparten, que se miden en toneladas, va disminuyendo año tras año hasta lograr los objetivos de descarbonización. En cada país hay señaladas una serie de empresas “tóxicas” que emiten mucho CO2 y que deben pagar por ello. Estas empresas son actualmente las empresas que generan electricidad y las compañías aéreas. A las aerolíneas les dan una cuota de derechos gratuitos, de momento, pero a las eléctricas no les dan ni los buenos días. Los estados miembros venden esos derechos –un bien escaso y que cada vez lo será más– a estas empresas que pagan por emitir su dioxy. Como los derechos son limitados, cuando quedan pocos su precio sube y el Estado se forra. Si una empresa terminan emitiendo más CO2 que el correspondiente a los derechos adquiridos tiene que pasar por caja y pagar una multa. En breve las empresas de transporte se unirán al grupo de compradores de derechos lo cual hará que ante una oferta menguante y con más demandantes en el mercado el precio de los derechos suba.

Todo este montaje, este mercado intervenido a la fuerza y artificial, nos lo han impuesto basándonos en la hipótesis en absoluto demostrada de que reduciendo ese 4% de CO2 humano (el resto de la Tierra emite 24 veces más) vamos a frenar un calentamiento global basado en modelos matemáticos alimentados con hipótesis sesgadas. La fiesta de Greta la pagas tú, pringao.

Cuando Sánchez habla de los beneficios indecentes de Iberdrola, o de quien sea, se calla como la puta mentirosa que es la pasta monumental que es Estado ingresa vendiendo sus jodidos derechos de emisión y los impuestos confiscatorios que “adornan” nuestras facturas de luz y gas.

Según avancen los años, menos derechos a repartir, más empresas obligadas a comprar sus putos derechos a nuestros estados tiránicos, y el transporte, la electricidad, los viajes y todo lo que se mueva por carretera, barco o avión más caro. La culpa será de los empresarios cuando tengan que despedir empleados porque sus costes sean inasumibles.

Cerrarán empresas pequeñas y medianas y avanzaremos un pasito más hacia el modelo capitalista de stakeholders sobre el que no me explayaré demasiado pero que viene a ser un comunismo regido a pachas entre una élite política y otra empresarial con vasos comunicantes y puertas giratorias entre ellas. El resto ovejas alimentadas con Mc Microsofts recién salidos de la impresora mientras ven La Isla de las Tentaciones Transexuales y comentan la última de la nieta de Jesulín de Ubrique.

Por supuesto las empresas energéticas sostenibles que no emiten CO2 –o eso dicen– ganarán competitividad artificialmente en un mercado donde el megavatio carbónico sea un lujo. Sería una casualidad que los que llevan tiempo detrás de organizar todo esto de los derechos de emisión fueran los mismos que han invertido en empresas sostenibles que están excluidas de pagarlos ¿a que sí?

Cuando Sánchez habla de los beneficios indecentes de Iberdrola, o de quien sea, se calla como la puta mentirosa que es la pasta monumental que es Estado ingresa vendiendo sus jodidos derechos de emisión y los impuestos confiscatorios que “adornan” nuestras facturas de luz y gas.

Tú serás más pobre, como manda y pronostica la Agenda 2030, aunque posiblemente te dará todo igual después de que te inyecten cualquier vacuna aborregante; tendrás cubiertas tus necesidades básicas… siempre que seas bueno; y serás un dócil consumidor –nada más– un par de docenas de empresas, hasta que alguien decida que debes ser eutanasiado; por tu propio bien y el de la sociedad. No tendrás nada y no querrás luchar por tener algo ya que alguien a quien nadie ha votado habrá decidido por ti que dar en herencia a tus hijos es algo egoísta y heteropatriarcal. Eso sí, Jeta Thunberg seguirá con la vena hinchada gritándote que tú le has robado su futuro y que no es suficiente, y nunca lo será.

No tengas miedo, levántate y lucha.

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