lunes, noviembre 29, 2021
InicioOpiniónNos declaramos fans del CO2. Los facha-carbónicos de Freenoticias a todo gas

Nos declaramos fans del CO2. Los facha-carbónicos de Freenoticias a todo gas

Somos fans de esas energías guarras, cochinas, insostenibles y poco resilientes que hacen que Greta Thunberg hiperventile. En Freenoticias amamos el CO2.

Antes de entrar en materia para justificar nuestro cariño por ese gas que alimenta a las plantas y ayuda a fijar el oxígeno en las células de nuestro cuerpo y contra el que estamos obligados a combatir por mandato de la Iglesia de la Calentología, te contaré una bonita parábola sufrido lector.

Te puedo asegurar que te vas a reír cuando termines de leer este artículo por lo menos una vez ¡Al lío!

En una empresa había un director de marketing, progremonguer 5 estrellas él, llamado Guillermo Puertas, que argumentaba que la causa de las pérdidas que la compañía venía arrostrando se debía a que los empleados llevaban zapatos–y los peores eran los zapatos negros– porque estos “calentaban” la atmósfera en la oficina al incrementar la carga electrostática, creando un mal rollo evidente. Según él, estaba demostrado por el 97% de los científicos y expertos en la materia, que el calzado, y sobre todo el oscuro, solo traía maldiciones y miserias.

El director de marketing hizo una presentación ante el Consejo de Administración que les dejó a todos pasmados de asombro. Todo tipo de gráficas y de citas de científicos, a cual de mayor prestigio, avalaban la idea de Puertas de descalzar a todo el personal. Fue muy aplaudida su sugerencia de que durante la transición entre el uso de zapatos y otro tipo de “dispositivo” más sostenible, se cobrara una tasa a los que no pudieran renovar su fondo de armario zapateril de manera inmediata. El plan incluía una propuesta calendarizada por fases: calzado más claro, días sin zapatos y finalmente la abolición del calzado insostenible.

Guillermo Puertas incluso se había tomado la molestia de contratar por su cuenta a un científico de datos para que elaborara un modelo predictivo que mostrara cuál sería el futuro de terror que aguardaba a la compañía en caso de que esas medidas que él aconsejaba de forma desinteresada (en su infinita virtud y amor por la empresa) no se adoptaran inmediatamente. Si al cabo de dos años el calzado –y el oscuro peor– seguía prevaleciendo en los pies de los empleados, aumentarían las violaciones en el archivo en un 64,8%, el absentismo se dispararía hasta un 134,73% y las pérdidas se multiplicarían por tres. La proyección a cinco años era aún más desoladora porque todos los miembros del Consejo de Administración acabarían en la cárcel o asesinados por los propios empleados entregados a un sindiós permanente.

Todos los miembros del Consejo se cruzaban miradas con las pupilas dilatadas como gatos en la oscuridad, que entremezclaban asombro y pavor. Como quedaba ampliamente demostrado por 174 universidades y centros de investigación distintos, el uso de zapatos en un entorno laboral provocaba una fricción en el suelo que aumentaba la carga electrostática del aire, lo cual afectaba al rendimiento laboral en el momento que el número de iones por metro cúbico sobrepasaba un determinado umbral. Además esos iones causados por los zapatos, inducían a un estado de malhumor como quedaba demostrado por un Premio Nobel de la Paz. Puertas agregó que existía un mecanismo de retroalimentación entre el mal humor y el rendimiento laboral por lo que cualquier aumento en la cantidad de esos iones, por pequeño que fuera, causaba un caos que te cagas…

El Consejo votó unánimemente aprobar el plan salvífico de Puertas, incluso a pesar de que este les aseguró que posiblemente ya fuera tarde para revertir el círculo vicioso zapatos-iones-caos. Había que intentarlo. Para dar ejemplo todos salieron de aquella reunión descalzos.

Todos los directores de las distintas áreas de la empresa convocaron esa misma semana a sus subordinados para darles una charla con una presentación dirigida por el amable Puertas. Repartieron pins y camisetas con el lema “descalzos por el planeta” y decidieron crear en cada departamento un Comité de Seguimiento con un coordinador a la cabeza. Cada semana los coordinadores se reunirían para redactar un informe que sería elevado al Consejo de Administración detallando los pasos (descalzos) dados en pro del objetivo, así como las actividades e iniciativas llevadas a cabo. Se creó un premio “descalzo del mes” para los empleados más comprometidos con la causa y se celebró el Día Internacional de los Pies Desnudos.

Todos tenían frío en la oficina a pesar de llevar calcetines cada vez más gruesos, muchas mujeres cuchicheaban en secreto que se iban a comprar unos estiletos de tacón de aguja; aunque eso les hiciera sentirse culpables, reconocían en secreto que también les hacía sentirse más sexys –las muy zorras egoistas–. Manuela Gómez, del departamento de contabilidad, decía que aquello era una absoluta estupidez y que ella moriría con las botas puestas. Pronto fue conocida como Manuela “la negacionista con botas”, esa de las teorías de la conspiración que se oponen al “consenso científico”…

Todos se pusieron muy contentos el día en que el Consejo Supremo del Descalzamiento, como así se llamaba a las reuniones entre los coordinadores de los comités y el Consejo, asesorados por un panel de científicos amigos de Guillermo Puertas, otorgó la etiqueta de “0 Iones” a unos zapatos hechos a base de una resina de pino carrasco que aunque eran más feos que pegar a un padre, cumplían los 397 requisitos exigidos por la normativa ISO/45785987452A.

¿Hace falta que siga o puede cada cual terminar el cuento?

¡Vale, lo termino!

La empresa Calzados por la Vida, que así se llamaba la empresa que vendía esos zapatos sostenibles, era propiedad en un 30% de Guillermo Puertas a través de un testaferro, el otro 70% se lo repartían entre un fondo de inversión propiedad de 5 de los consejeros de la empresa y las empresas que sufragaron los estudios realizados por los científicos a los que Guillermo Puertas acudió desinteresadamente.

Puertas también montó la primera consultora capaz de certificar zapatos, botas y pantuflas con el sello ISO-45785987452A, que empezaron a venderse en farmacias. El estudio para certificarse salía por 7.000 euros, “poco para lo que significa tenerlo” decía Puertas, y una cuota de 3.000 euros al año para mantener el sello.

Los zapatos que solo cumplían con entre el 80% y el 99% de los 397 requisitos eran catalogados como calzados híbridos de tipo A, entre el 50% y el 79% de tipo B y así hasta el 30%.

Los chicos, chicas y chiques de los Comités de Seguimiento de los distintos departamentos dejaron la empresa. Unos se dedicaron a ir por otras empresas cobrando por dar charlas y otros se compraron una finca de 500 hectáreas de pinos carrasco, los únicos cuya resina garantiza un producto “0 Iones”.

A pesar de que estos zapatos costaban un 200% más que los zapatos con tecnologías no sostenibles la gente los compraba para salvaguardar el buen ambiente en las empresas y dar en herencia a sus hijos un planeta con un futuro mejor.

Guillermo Puertas y sus sostenibles y desinteresados amigos se hicieron de oro gracias a su filantropía infinita y el ambiente en la oficina siguió siendo igual de malo o peor sobre todo desde que echaron a Manuela “la negacionista” por difundir el discurso del odio y la desinformación.

¿Alguno en la sala que no entienda a qué cosas se refiere esta parábola?

Pues quien no se haya enterado que entre en cualquiera de los enlaces con los que he ido salpicando esta parábola para atar cabos.

el CO2 tiene una cosa mágica que atrae a los progremonguers como las luces largas a las polillas: De todos los factores que influyen en el clima, que son muchos y que aún desconocemos en su totalidad, el CO2 es el único que podemos emplear para usarlo como una excusa que permita domesticar, aún más si cabe, a una población cada vez más aborregada

Que el CO2 sea la principal causa del cambio climático (en un sentido u otro) está tan demostrado como que los iones producidos por el roce del calzado sobre el suelo sean la principal causa del mal humor o las pérdidas en una empresa.

A pesar de que no hay una evidencia científica constatable y demostrable empíricamente que indique que el CO2 atribuible a la actividad humana cause un calentamiento o un enfriamiento significativos, hemos hipotecado nuestro progreso y nuestras vidas y nos hemos tirado de cabeza a una piscina sin haber mirado si hay agua en ella. Todo a rojo impar, a ver qué sale. Vamos en pos de lograr unos objetivos que no sabremos si conseguiremos; ni siquiera sabemos si las medidas que estamos tomando para alcanzar esos objetivos pueden tener unas derivadas negativas aún peores que el presunto calentamiento que buscamos atajar siguiendo las indicaciones de este culto demencial.

Las 400 partes por millón de CO2 que hay en la atmósfera suponen el 0,04% del volumen total de esta. De la aportación total de CO2 que se produce anualmente en la Tierra, el 4% es atribuible a la actividad humana. Además no se observa una correlación a largo plazo entre incrementos de CO2 y de temperatura. La Tierra ha experimentado glaciaciones con volúmenes de CO2 10 veces superiores a los que hoy “padecemos” (Glaciación del Período Ordovícico)

Global Temperature and CO2 levels over 600 million years (Source:... |  Download Scientific Diagram

Debemos entender que los humanos, los pantanos, las termitas o los volcanes no “creamos” CO2 sino que nuestra actividad causa que se emita un carbono, que ya estaba en la Tierra desde el principio. Ese carbono combinado con el oxígeno genera un gas, el CO2, que sigue un ciclo de emisión y reabsorción que aún no comprendemos en su totalidad, pero que depende de factores como la temperatura del océano (más frío más absorción, más caliente menos absorción y aumento de CO2), la fijación del carbono en las plantas a través de la fotosíntesis, etc.

El CO2 no es un gas venenoso para la vida, como si lo es el CO (su primo el monóxido), sino que es fundamental para esta. El CO2 es el alimento de las plantas, esas cosas tan verdes y tan bonitas; y a mayor cantidad de CO2 (y esto lo saben los que trabajan con invernaderos) mayor crecimiento de las plantas y mejor aprovechamiento del agua. Esto es así porque cuando hay una mayor cantidad de CO2, las plantas no necesitan abrir tanto los estomas de sus hojas para realizar el intercambio de gases y eso evita la evaporación del agua.

Por tanto con más CO2 las plantas necesita menos agua para crecer y eso hace que puedan por ejemplo colonizar zonas semidesérticas de una manera más eficaz… algo malísimo ¿a que sí? Con esto de la fotosíntesis las plantas nos dan de comer a nosotros y a los animales, y además nos regalan un gas que creo muy necesario para la vida y que se llama Oxígeno ¡Jodido CO2!

El CO2 permite debilitar el vínculo entre la hemoglobina y el oxígeno lo que hace que este llegue mejor a las células (quien quiera saber más que busque el efecto Bohr); niveles bajos de CO2 provocan tensión alta puesto que para evitar la mala entrega de oxígeno, el cuerpo lo compensa aumentando la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea; un nivel bajo de CO2 en sangre vuelve a esta más alcalina, y una sangre con un Ph 8 significa la muerte.

Y la lista de beneficios de este incomprendido, aunque cojonudo gas, sigue:

.- En circunstancias normales es el Dióxido de Carbono (CO2) el que controla nuestra respiración y no el oxígeno.

.- Las personas que experimentan apnea del sueño (cese de la respiración) se benefician de niveles más altos de CO2.

.- Se ha utilizado CO2 en forma de gas medicinal (1% a 10%) para pacientes con asma para efectos terapéuticos.

.- Niveles de CO2 superiores al 5% se utilizan para tratar a los pacientes con asfixia y para estimular la respiración en los bebés prematuros.

.- A menudo se recomienda respirar en una bolsa de papel (en la que se le pide a una persona que vuelva a respirar su propio dióxido de carbono exhalado) para pacientes con ataques de pánico por el efecto que el CO2 tiene

La hiperventilación es causada por un aumento de la ventilación alveolar (exhalación de CO2) en relación con la producción metabólica de dióxido de carbono, lo que resulta en hipocapnia (niveles reducidos de CO2 en la sangre). Es una de las respuestas más insidiosas y peligrosas a varios factores estresantes en la vida diaria.

El CO2 es importante para el ajuste entre la perfusión y la ventilación. La hipocapnia (niveles reducidos de CO2 en la sangre) puede empeorar este equilibrio y el intercambio de gases en los pulmones pudiendo desencadenar entre otras cosas:

-Dolor de pecho
-Disnea
-Opresión en el pecho
-Dificultad para respirar
-Broncoconstricción
-Reducción de la ventilación colateral
-Aumento de la derivación intrapulmonar
-Atenuación de la vasoconstricción pulmonar hipóxica

Pero el CO2 tiene una cosa mágica que atrae a los progremonguers como las luces largas a las polillas: De todos los factores que influyen en el clima, que son muchos y que aún desconocemos en su totalidad, el CO2 es el único que podemos emplear para usarlo como una excusa que permita domesticar, aún más si cabe, a una población cada vez más aborregada.

No tiene sentido que te cobren impuestos para tratar de controlar al Sol y sus ciclos a corto, medio y largo plazo. No puedes obligar a la gente a hacer sacrificios para variar los Ciclos de Milankovitch o afectar con su penitencia a variar el movimiento de Precesión de los Equinoccios o los ciclos en la excentricidad de la órbita terrestre. Nadie entendería que se conciencie a la gente para tratar de evitar el efecto de los rayos cósmicos en la formación de las nubes o apaciguar los volcanes o variar la ruta que el Sistema Solar sigue alrededor del centro de la Vía Láctea subiendo y bajando por encima y por debajo del plano galáctico.

Nada de lo arriba enumerado tiene remedio humano, pero con el CO2 –bendito “malhechor”– la culpita sí se le puede endosar al ser humano. Empleando esa culpa culpita puedes exigir penitencia a todo el mundo –arrepentíos impíos– y puedes hacer que los homo sapiens se conviertan en dóciles homo correctensis (como en mi libro).

Aprovechando que el CO2 pasa por Valladolid puedes construir una nueva economía que adornarás de palabrejas como resiliente (significa “jódete”), sostenible y ecológica (o ecopatológica); te puedes sacar de tu sostenible chistera, conejos como los derechos de emisión de CO2 y de paso cambiar todo el sistema de generación eléctrico logrando que suba el precio del megavatio mientras aguardamos a que el sistema sea completamente descacharrado y no podamos enchufar ni una tostadora.

Y como en el cuento anterior de Guillermo Puertas, siempre encontraremos que los mismos que viajando en jets privados nos afean nuestra orgiástico-carbónica e insostenible forma de vida, son los que invierten en carne sintética o en vehículos eléctricos que envenenan a los niños en China (ver artículo de más abajo). No comas carne que las vacas y los cerdos se tiran cuescos de metano y aquí estoy yo que te vendo mis Mac Microsoft; no uses coches de combustión que nos matas a todos y gástate lo que te ahorras en la factura de la luz en comprarte un ecosostenible Tesla, o en un híbrido si solo quieres pecar al 50%.

Demonizar el CO2 es una excusa perfecta para meter en cintura a la población, y la orden está dada y el círculo de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) va a estar hasta en la sopa. Esos 17 objetivos (donde se excluyen palabras como libertad y democracia) basculan alrededor del CO2 de mis amores y son el catecismo que todos debemos interiorizar por cojones. Desde la solapa de chulos-piscina (Sánchez) hasta en los logos de las empresas, en los colegios, en todos los medios de comunicación apesebrados que practican con fruición el terrorismo informativo, en todos ellos estará el rosco multicolor con el que nos van a estrangular felices. Hasta el Papa chamánico-marxista anda diciendo no sé que idioteces de nuevos pecados contra la “Pacha Mama”.

Hay gases y desechos industriales verdaderamente nocivos que parecen contar mucho menos en el “relato” de los santos cojones de la Iglesia de la Calentología, como por ejemplo el dióxido de azufre, un gas que causa lluvia ácida y es un catalizador del cáncer. Resulta que el volcán de la isla de la Palma emite alrededor de 10.000 toneladas de este gas lo que equivale a 2.500 millones de coches, y eso que la erupción de la Palma es de tercera división regional; hay volcanes que emiten hasta 400 y 500 veces más SO2. La erupción del Pinatubo supuso un enfriamiento global del planeta por un par de años.

En cuanto a las emisiones de CO2 la actividad volcánica de la Palma está en las 911 toneladas diarias, pero ojo que un volcán activo emite CO2 todo el tiempo, tanto si está en erupción como calladito. Según Involcán Cumbre Vieja emite diariamente entre 176 y 1.271 toneladas de CO2 con picos de hasta 1.500 toneladas. Tomemos las 911 toneladas y calculando que un coche de combustión (143 gramos de CO2 por kilómetro) hace una media de 41 km al día (15.000 al año), tener el volcán equivale a 155.000 coches circulando. Eso es un solo volcán. Que Bill Gates calcule la equivalencia en jets privados.

Según el Programa Global de Vulcanología del Smithsonian de Estados Unidos, en el mundo existen unos 1.356 volcanes activos. El de la Palma es un bebé, pero tiremos por lo bajo e igualemos la emisión de todos en 1.000 toneladas diarias: 210,2 millones de coches, el equivalente para el de dióxido de azufre ni te lo cuento.

Pero tranquilos que los volcanes no están solos en su afán por desquiciar a la tropa progremonguer. También están las termitas que con su jodida manía de comerse la madera devuelven a la atmósfera el carbono capturado por los árboles en forma de CO2 y como decía el New York Times cuando la Iglesia de la Calentología no les supervisaba, “las termitas producen más del doble de dióxido de carbono que todas las chimeneas del mundo”

Y los océanos, y las marismas, y los pantanos esos de la energía hidráulica toda verde ella, todos esos y muchos más producen el 96% del bendito CO2 y luego nosotros un 4%. Dato: más del 99% de las especies animales exhalamos CO2.

Y luego llega la NASA y nos dice que la tierra está más verde que en 1982

globe of Earth from North Pole perspective
Fuente NASA

Aquí uno de esos descubrimientos «incómodos» para los fieles de la secta calentóloga; resulta que según un estudio de la NASA de 2016 entre un cuarto y la mitad de las tierras con vegetación de la Tierra han mostrado un enverdecimiento significativo durante los últimos 35 años, en gran parte debido al aumento de los niveles de dióxido de carbono atmosférico. Los hallazgos se basan en modelos informáticos y datos recopilados por los satélites de la NASA y la NOAA. La tierra es más verde hoy que en 1982; la superficie sumada de las hojas ha aumentado el equivalente a cubrir los EEUU dos veces de verde ¡¡Puto CO2 que hace que la vida florezca!!

Los vehículos de gasolina y diésel se acercan cada vez más a la combustión perfecta (metes un hidrocarburo y obtienes energía, vapor de agua y CO2) gracias a la mejora en los motores y en la calidad de los combustibles. Eso es algo que los volcanes, guarros ellos, se lo pasan por su cráter-ojete y sueltan un porrón de óxidos de nitrógeno, de azufre, sulfuros, cenizas y partículas en suspensión. No tienen conciencia ecológica estos volcanes, oiga. Encima estas partículas en suspensión, si son muy abundantes, pueden causar –sujétame el cubata– un enfriamiento global.

Greta, ¡¡los volcanes no son sostenibles!! ¿Qué hacemos mientras esperamos la llegada del volcán eléctrico? ¿Duplicamos la ración de soja y respiramos más flojito?

Yo os invito a todos a disfrutar de la vida, y de los vehículos de combustión, a no dejaros someter por el miedo, a tener una visión crítica y a levantar la voz cada vez que alguien en cualquier reunión hablando del rollo calentólogo dé por hecho que todos los presentes están de acuerdo con el consenso de las ovejas. Yo lo hago y ver las reacciones no tiene precio.

Cuando diga el piadoso y bienmandado feligrés de turno que nos estamos cargando el planeta con tanto CO2, pregúntale como quien no quiere la cosa si cree que sería mejor reducir el CO2 a la tercera parte. Te dirá que sí. Entonces le sueltas que la vida en la Tierra cesaría, al menos para las plantas y los que de ellas vivimos. Haz la prueba y cuéntanos.

Y ya termino con dos cosas más. Una es hacer profesión de mi amor carbónico, diciendo que me encanta el CO2, que lo sigo en Twitter y en Gab (de Twitter acabarán echándole) que amo a ese gas, lo encuentro sexy, incluso a veces me pone cachondo.

La otra es un llamamiento a los hombres jóvenes de alrededor de 20 años, preferiblemente solteros, y que se consideren omnívoros en cuanto a que sean capaces de comerse cualquier “cosa”. Nuestras fuentes nos informan de que Greta Thunberg está soltera. La Humanidad os necesita, el sacrificio es mucho pero alguien tiene que parar, aunque sea a besos, a este kraken con trenzas. Un paso al frente quien se preste voluntario.

Este artículo está dedicado a mi buen amigo Jordi G. al que le emplazo para que cuando nos veamos por Barcelona saque una de esas botellas de cava que él siempre tiene, y nos la pimplemos mientras arreglamos el mundo con otros 5 más que yo me sé. Por cierto, las burbujas del cava,… ¡¡CO2!! Joder, todo ventajas.

Y ya que has aguantado leyendo hasta aquí (¡ mira que tienes vicio !) ¿Por qué no te planteas comprar mi libro “Homo Correctensis” que hace que esta web punky libertaria siga arreando estopa? (Jordi ya lo compró)

Homo Correctensis es un ensayo de más de 200 páginas en el que saco a pasear mi bulldozer por el reino de fantasía del progremonguerismo internacional. El libro desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante. Cómpratelo y échanos una mano (también sirve de pisapapeles)

Síguenos en nuestro Canal de Telegram

La mejor manera de enterarte de las iniciativas que desde Freenoticias vamos a ir impulsando. Conferencias, debates, nuevos colaboradores, convocatorias. Esto solo ha empezado y este medio libertario va a por todas.

Homo Correctensis. El primer libro de Freenoticias

Un libro que desintegra, fulmina y aplasta todos los iconos y los dogmas de la fe correctensis, empleando cosas absolutamente fachas como el sarcasmo, el humor y los datos. No hay misericordia ni respeto en las páginas de Homo Correctensis, sino un análisis brutalmente directo y sin concesiones, repleto de argumentos, información contrastada y un humor desinfectante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies