lunes, noviembre 29, 2021
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Pasaporte covid USA: Negocios cerrando y policías, sanitarios y bomberos despedidos

El único restaurante que la cadena de hamburgueserías In-N-Out tiene en San Francisco se ha visto abocada a cerrar sus instalaciones por negarse a hacer de policías.

El restaurante solo servirá comida en la terraza exterior puesto que se niegan a cumplir con la norma que el municipio de San Francisco ha impuesto a todos los comercios para que denieguen la entrada a quienes no puedan acreditar haber sido vacunados.

El director legal y comercial de In-N-Out, Arnie Wensinger, se mostró en contra de la denegación de servicio para las personas no vacunadas. La administración supuestamente liderada por el demente Biden viene defendiendo que los negocios y empresas exijan pruebas de vacunación a empleados y clientes para alentar a los estadounidenses a inyectarse una vacuna que está ya demostrado que no funciona. Los clientes de In-N-Out en San Francisco aún deben usar mascarilla en el interior, estén o no vacunados.

“Estamos totalmente en desacuerdo con cualquier dictamen del gobierno que obligue a una empresa privada a discriminar a los clientes que opten por visitar su negocio”, dijo Wensinger. “Esto es una clara extralimitación del gobierno y es intrusivo, inapropiado y ofensivo”.

“Como empresa, In-N-Out Burger cree firmemente en la mejor forma de servicio al cliente y para nosotros eso significa servir a todos los Clientes que nos visitan y hacer que todos los Clientes se sientan bienvenidos”.

Las empresas de restauración en EE.UU. y muy especialmente en la roja California, han sido golpeada por multas, por confinamientos brutales, por no cumplir normativas locales desquiciadas, y ahora por problemas de desabastecimiento y escasez de mano de obra.

Exigir a una empresa cuyo negocio es atender al público y venderles sus productos o servicios, que realicen funciones policiales, es un disparate hasta para la ciudad más distópica de la ya de por sí muy distópica California.

San Francisco está entre las 3 ciudades más ricas de los EE.UU., el precio de la vivienda es disparatado (11.000 euros el metro cuadrado de media), los impuestos son de los más altos del país y por otro lado también es una ciudad que se significa por su suciedad, tasas de drogadicción elevadas, orines, agujas usadas y excrementos por las mismas calles que albergan tiendas de moda de marcas exclusivas y restaurantes de 250 dólares el plato. Muchas empresas tecnológicas, entre las que destaca la tiránica Twitter, tienen sus cuarteles generales en esta ciudad y quienes no trabajan en o para este sector, han visto su poder adquisitivo reducido en una ciudad carísima y con un nivel de delincuencia disparado.

En San Francisco se está dando un fenómeno de proletarización de la clase media a la vez que se crean guetos donde ninguna vivienda baja de los 5.000 euros al mes de alquiler o 5 millones para comprarla, con seguridad y colegios privados; algo solo al alcance de los que trabajan para empresas Big Tech.

Además en California los fiscales no pueden acusar a un infractor de la ley por robos o sustracciones que involucre un valor menor de 950 dólares como un delito grave a menos que el acusado tenga antecedentes penales. Con lo cual los robos d hasta 949 dólares están a la orden del día y como la policía tiene prácticamente prohibido actuar contra los indigentes que se pinchan y defecan en las aceras, San Francisco se ha convertido en un imán para este tipo de perfiles. No olvidemos que el verano de 2020 todos los progremonguers made in USA estaban gritando aquello de “defund the police” (dejar de financiar a la policía). A este paisaje tan bonito ahora se suma el prescindir de más de 100 policías por no pincharse, otros tantos bomberos y lo que vaya surgiendo.

Las vacunas no funcionan pero no se puede decir sin que Google o un primo suyo te castiguen

Volviendo al asunto de obligar a la gente a presentar papeles que acrediten haber recibido sus dosis de un medicamento casi inútil; a pesar de la censura impuesta por todas las dictaduras de Silicon Valley y por los medios de comunicación tradicionales en todo lo referente a las vacunas, se hace cada vez más difícil ocultar la dura realidad: las vacunas no sirven una mierda.

A pesar de que está prohibido en YouTube o en Facebook cuestionar la eficacia de las vacunas e ir contra el “relato oficial”, las cifras no se pueden tapar tan fácilmente y (todavía) la gente puede informarse fuera del soviet mediático.

Las dos cuestiones principales son que un negocio que vende comida no tiene que ser una delegación de la Gestapo sanitaria y que obligar a la gente a inyectarse algo es contrario a la libertad humana de elegir qué come, bebe o deja que le inyecten; algo que está por encima de cualquier ley y que hace que cualquier ley destinada a acabar con esa libertad no deba ni merezca ser obedecida.

La cuestión secundaria, aunque muy relevante, es que, además, se pretende obligar a la gente a ser inyectada con algo que ya ha quedado demostrado que sirve entre muy poco y casi nada.

Más de 120 policías, solo en la ciudad de San Francisco, han sido cesados de sus puestos por negarse a vacunarse o a entregar una prueba de vacunación y a partir del 1 de noviembre todos los trabajadores municipales que no presenten prueba de vacunación serán despedidos.

Pasa en todas las grandes y medianas ciudades “progresistas” en los EE.UU. en las que este tipo de mandatos despóticos se están llevando a cabo. A esta imposición de estar vacunado para trabajar en organismos públicos a nivel municipal, de condado, estatal o federal se suma la recomendación desde la Casa Blanca de que se obligue a la gente a vacunarse con argumentos tan democráticos como que si no lo hacen perderán sus empleos. Incontables sanitarios entre médicos y personal de enfermería han dejado sus hospitales o directamente han sido despedidos. La gran mayoría de las grandes empresas privadas exigen también que sus empleados estén vacunados para entrar en las oficinas o en sus puestos de Trabajo (Mc Donalds, City Group, Facebook, Google, Goldman Sachs, General electric, Facebook, Morgan Stanley, Microsoft, Netflix, Disney, Walmart,… y la lista no cesa de crecer).

San Francisco, Nueva York o Nueva Orleans están entre las ciudades que más severas se han puesto a la hora de imponer la vacuna a sus trabajadores y a las empresas, pero no son las únicas. Todos los estados con gobernadores demócratas y algunos gobernados por los republicanos están imponiendo estas normas que se empujan con verdadero fanatismo desde la administración federal en Washington.

Muchos estados republicanos no tienen mandatos obligando a vacunar pero dejan abierta esta posibilidad a las empresas privadas. En el estado de Texas en cambio, su gobernador, Greg Abbott, mediante la Orden Ejecutiva No. GA-40, ha establecido que: “Ninguna entidad en Texas puede exigir una prueba de haber recibido una vacuna COVID-19 a cualquier individuo, incluido un empleado o consumidor, que se oponga a dicha vacuna por cualquier motivo de conciencia personal, basado en una creencia religiosa, o por razones médicas, incluida la recuperación previa de COVID-19 “. Es decir que es ilegal en Texas que te exijan en cualquier lugar una prueba de estar vacunado. Aún quedan gobernantes con pelotas. Un empleado de Google que trabaje en Texas puede negarse a dar certificado alguno a su empleador.

En Florida hay una ley similar a la de Texas. Estos dos estados se han significado por ser los más combativos contra las Ciber Dictaduras, y tienen en marcha legislaciones destinadas a pararles los pies en la medida de sus posibilidades… Pero son la excepción en un país al que desde China miran con una sonrisa burlona desde que lograron poner a su hombre (el padre de Hunter Biden) en la Casa Blanca.

La vacunación universal obedece a una estrategia en el que la salud pública no es el objetivo real.

El problema que se les viene encima a toda esta tropa globalista es que ya hay estudios que sitúan la eficacia preventiva de las vacunas Covid en niveles del 30%, el 20% y hasta del 3% y algún día tendrán que explicar a la ciudadanía por qué tanto interés en inyectar algo con tan poca utilidad.

Islandia y Portugal. Ambos países con más del 75% de su población completamente vacunada tienen más casos de COVID-19 por millón de habitantes que países como Vietnam y Sudáfrica que tienen alrededor del 10% de su población completamente vacunada. Son datos que publica el National Center for Biotechnology Information (NCBI) que depende del Gobierno Federal estadounidense. Y además son datos que los distintos países publican.

Aún con datos tan pobres que sitúan a las nuevas vacunas m-RNA con una eficacia a nivel de placebo, la consigna es vacunar, y vacunar. En Israel después de recibir 2 dosis te dan un plazo para que te pongas la tercera y si en ese plazo no lo haces te quitan “la pegatina” y es como si nunca te hubieras vacunado. Primero nos las vendieron como vacunas maravillosas que prevenían el contagio, la transmisón y caer enfermos (que es a lo que estamos acostumbrados con las vacunas de siempre). Luego se reconoció que estando vacunado te podías contagiar y contagiar a otros pero sin caer enfermo. Más adelante también podías caer enfermo pero menos que si no estás vacunado y se empezó a reconocer que te podías morir de Covid a pesar de estar vacunado. Finalmente puedes contagiarte, contagiar, morir y además la población vacunada acelera el proceso de evolución del virus haciendo que mute con mayor rapidez.

¿Por qué semejante celo vacunador entonces? Pues porque no se trata tanto de una consigna para mejorar la salud pública o erradicar un virus, diseñado con mucho primor en China, para seguir dando por culo años. De lo que se trata es de una orden a nivel mundial que cumple varios propósitos; uno es comprobar el grado de mansedumbre de la plebe, otro es continuar con el amaestramiento (lávate las manos, ponte gel, usa guantes, ponte la mascarilla, no salgas, sal una hora, ponte una vacuna, ponte otra,…, dame la patita, rueda por el suelo, hazte el muerto) y otro es tener una etiqueta de control, otra más, de la población que permita llegado el momento contar con una especie de DNI biomédico universal sin el cual no puedas comprar, vender, viajar o tener una cuenta corriente.

Si las vacunas funcionaran tendrían al menos la excusa de que salvan vidas, pero como no lo hacen siguen vendiéndonos estos nuevos crecepelos a base de mentir y de silenciar a los que solo tenemos que mirar y analizar los datos oficiales, y estudios llevados a cabo con miles de sujetos por todo el mundo, que les desacreditan. De ahí esa furia censora y de ahí ese interés en rehuir un debate serio que saben que de darse perderían irrevocablemente.

Hace 5 meses estaba prohibido (te expulsaban) en casi todas las redes sociales decir que el virus surgió de un laboratorio en China. Los que decíamos esto con pruebas, mostrando estudios científicos, analizando datos, escuchando declaraciones y empleando la lógica nos tildaban de conspiranoicos (¡qué originales!). Resulta que ahora esa teoría de la conspiración es la única hipótesis que se sostiene y la conspiración era decir que vino de la naturaleza cuando no se ha encontrado de qué animal surgió.

Les costó reconocerlo pero las pruebas eran tan inmensas que dieron su brazo a torcer, y ya puedes decir la verdad: es un experimento genético chino co-producido con dinero de EE.UU. y solo queda por aclarar si el bicho se escapó o le sacaron a pasear y cuando una de esas dos cosas pasó.

Igual que entonces acabarán teniendo que dar su brazo a torcer en esto de la fiebre vacunera cuando los datos sean tan abundantes que no puedan barrerlos debajo de la alfombra, y ya deben andar buscando excusas para cuando lo hagan. Pero por el camino, mientras van admitiendo a regañadientes que se equivocaban y que la ciencia avanza con datos y debate y no con consignas, van censurando contenidos y cancelando a la gente.

Tomamos nota… cabrones.

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