sábado, octubre 16, 2021
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El general Mark Milley, dio un golpe de Estado contra Donald Trump. Según se publica en el libro «Peril», el jefe del Estado Mayor Conjunto conspiró con China

“No importa lo que os digan (Trump), seguiréis el procedimiento. Seguiréis el proceso. Y yo soy parte de ese procedimiento", dijo Milley a los oficiales, según el libro"

El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, dio un golpe de estado contra el presidente Donald Trump en los días previos a las fraudulentas elecciones de 2020 y en los días posteriores al 6 de enero de 2021, según un nuevo libro.

El libro, titulado «Peril» (Peligro), del periodista Bob Woodward y el reportero del Washington Post Robert Costa, afirma que Milley hizo dos llamadas telefónicas ultrasecretas a la China comunista asegurando que les avisaría en caso de un ataque de Estados Unidos. En ningún momento tuvo al corriente de sus actos a su jefe el presidente.

Pensemos que uno de los autores de este libro, Robert Costa, trabaja para una de las dos principales cabeceras periodísticas del Pensamiento (progremonguer) Único, el Washington Post –la otra es el New York Times– propiedad del dueño de Amazon, Jeff Bezos. Estamos hablando de dos periodistas progres pata negra contando cómo se la jugaron desde el estado profundo a Trump, algo inaudito y que tiene bastante mérito.

El libro saldrá a la venta el martes 21 de septiembre y ya hay un avance dado por el Washington Post. Con respecto a las llamadas del general Milley a la superdictadura china se puede leer en este medio lo siguiente:

Una llamada tuvo lugar el 30 de octubre de 2020, cuatro días antes de la elección que derrocó al presidente Trump, y la otra el 8 de enero de 2021, dos días después del asedio al Capitolio llevado a cabo por sus partidarios (de Trump) en una búsqueda para cancelar la votación.

La primera llamada fue motivada por la revisión de inteligencia de Milley que sugiere que los chinos creían que Estados Unidos se estaban preparando para atacar. Esa creencia, escriben los autores, se basó en las tensiones por los ejercicios militares en el Mar de China Meridional y se profundizó por la retórica beligerante de Trump hacia China.

«General Li, quiero asegurarle que el gobierno estadounidense es estable y que todo va a estar bien», le dijo Milley. «No vamos a atacar ni realizar ninguna operación cinética en su contra».

En el relato del libro, Milley llegó a prometer que alertaría a su homólogo en caso de un ataque estadounidense, destacando la relación que habían establecido a través de un canal secundario. “General Li, usted y yo nos conocemos desde hace cinco años. Si vamos a atacar, le llamaré con anticipación. No será una sorpresa«.

En una segunda llamada realizada después de las protestas del 6 de enero (este año), el libro afirma que Milley estuvo de acuerdo con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en que Trump era «inestable» y aseguró a los chinos que no pasaría nada.

“Somos 100% estables. Todo está bien. Pero la democracia a veces puede ser farragosa”, le dijo a Li.

Con esta afirmación el general norteamericano, y presunto traidor, daba a entender a su homólogo chino que las cosas en las dictaduras funcionan mejor. Todo un cumplido al jefe del aparato militar de la dictadura.

Según se relata en el libro el general Li permaneció nervioso, y Milley, que no le contó la conversación a Trump, creía saber por qué. El genaral, de 62 años en ese momento y elegido por Trump en 2018, creía que el presidente había sufrido un deterioro mental después de las elecciones, según escriben los autores, una opinión que comunicó a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi en una llamada telefónica el 8 de enero. Pelosi estuvo de acuerdo con la evaluación de que Trump era inestable, según una transcripción de la llamada obtenida por los autores.

Es decir, y para que nos entendamos: una desquiciada como Nancy Pelosi, firme defensora de un presidente corrupto, manoseador de niñas prepúberes y con severísimos problemas cognitivos, le dice a un general traidor que Donald Trump está loco.

“Lo que te estoy diciendo es que si ni siquiera pudieron detenerlo de un asalto al Capitolio, ¿quién sabe qué más puede hacer? ¿Y hay alguien a cargo en la Casa Blanca que estuviera haciendo algo más que besar su gordo trasero por todo esto?» le dijo Pelosi supuestamente a Milley.

«Sabes que está loco», continuó. «Ha estado loco durante mucho tiempo».

Según los informes, Milley respondió: «Señora presidenta, estoy de acuerdo con usted en todo».

El siguiente acto de traición supuestamente tuvo lugar ese mismo día, 8 de enero, cuando Milley convocó una reunión secreta de emergencia en el Pentágono, exigiendo a sus subordinados del Departamento de Defensa que no obedecieran ninguna orden de Trump sin su presencia.

“No importa lo que os digan (Trump), seguiréis el procedimiento. Seguiréis el proceso. Y yo soy parte de ese procedimiento», dijo Milley a los oficiales, según el libro».

Una orden directa de desobedecer al que se supone que es el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas de EE.UU. Eso se llama interferir en la cadena de mando y hurtar al poder civil ejecutivo el control del ejército; o lo que es lo mismo: traición.

“Luego recorrió la habitación, miró a cada oficial a los ojos y les pidió que confirmaran verbalmente que habían entendido. ¿Entendido? », Preguntó Milley, según el libro. «Sí, señor». «Milley lo consideró un juramento», escriben los autores.

«General Li, quiero asegurarle que el gobierno estadounidense es estable y que todo va a estar bien», le dijo Milley. «No vamos a atacar ni realizar ninguna operación cinética en su contra».

Mark Milley (Jefe del Estado Mayor de EE.UU.) a su homólogo chino

Woodward afirma que «Peril» se basa en más de 200 entrevistas con participantes y testigos de primera mano durante los últimos meses de Trump en el cargo.

En junio, Mark Milley, durante una audiencia del Congreso televisada, dijo que la «Rabia Blanca» era una crisis nacional. Nunca lo probó ni definió el término y, sin embargo, mantuvo su puesto. En enero Milley sugirió que el ejército estadounidense estaba dispuesto a usar la violencia contra Donald Trump, que entonces era el presidente en funciones. «Somos los tipos con las armas (*)», les dijo a sus compañeros oficiales. Aún así, el Congreso no hizo nada.

(*) «Este es un momento del Reichstag … El evangelio del Führer», es una de las frases que dijo Milley a sus ayudantes según comentaba la CNN empleando extractos del libro I Alone Can Fix It (Yo solo puedo arreglarlo) de otros reporteros del Washington Post (Carol Leonnig y Philip Rucker)

A Milley le preocupaba que Trump estuviera avivando disturbios en los días previos al acceso al Capitolio de algunos manifestantes el 6 de enero y que los usaría como una excusa para invocar la Ley de Insurrección y «llamar a los militares».

«Pueden intentarlo, pero no van a tener éxito», dijo Milley. “No se puede hacer esto sin el ejército. No puedes hacer esto sin la CIA y el FBI. Somos los tipos de las armas «.

¿A nadie le preocupa que el militar de mayor rango de los EE.UU. se muestre tan abiertamente racista y encima vaya conspirando contra su propio superior a la vez que ordena a sus subordinados que desobedezcan al comandante en jefe?

¿A nadie le preocupa que ese mismo tipo le diga a su equivalente en China que antes de atacar le va a avisar y que la democracia viene a ser un «rollo»?

¿A nadie le importa tener como jefe del Estado Mayor a un general dispuesto a desobedecer y más preocupado por amenazas fantasmas como la «rabia blanca» doméstica que por mostrar firmeza ante la mayor amenaza real de todo Occidente, China?

El general Milley, de ser cierto lo que Woodward y Costa publican, se mostró más como un subordinado del general Li que como un par. Y no me cabe ninguna duda de que Milley tiene la certeza absoluta de que China es la responsable de esta guerra biológica furtiva y también conoce cuáles son las conexiones de su actual jefe (Demente Biden), y las del hijo de este, con China. Tolo lo cual le convierte, más si cabe, en un repugnante traidor y en una babosa reptante y cobarde.

Al parecer si el general en cuestión es de obediencia progremonguer, como es el caso, nada de lo que haga importa.

En el artículo que enlazo bajo estas líneas puedes ver la mejor colección que hay en español en internet de pruebas documentales de la demencia del egomaniaco senil que se sienta en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Pruebas son amores…

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