jueves, septiembre 23, 2021
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Covid: es una puta guerra y sabemos quiénes son los culpables (IV). China

Alrededor del 24 de enero de 2020, con motivo de las celebraciones del Nuevo Año chino, miles de ciudadanos de este país viajan por todo el mundo con el consentimiento de la dictadura china que ya sabía que había transmisión entre humanos. China conscientemente envía a sus ciudadanos a expandir su arma biológica.

Mientras nos dividimos debatiendo acerca de la efectividad de vacunas experimentales aprobadas para uso de emergencia, la dictadura China se opone a compartir información sobre el origen del virus chino

Habrá una variante Gamma, Epsilon,… y Omega del virus chino en camino si no nos encerramos y usamos mascarillas para siempre y no nos vacunamos cada año –y recibimos 15 inyecciones de refuerzo–. Por si acaso, para estar seguros, hagámoslo de todos modos, aunque nos carguemos nuestra nación y nuestra civilización misma. En el Comité Central del Partido Comunista Chino se descojonan observando los efectos de su arma biológica.

Con este artículo cerramos la serie de artículos «es una puta guerra y sabemos quiénes son los culpables». aquí tienes las anteriores entregas para que te puedas entretener y tener todo el contexto que hemos venido dando:

Covid 19: no es una pandemia, es una puta guerra y sabemos quiénes son los culpables. Parte I: Maldita(.es) «putita» de Facebook

Covid 19: es una puta guerra y sabemos quiénes son los culpables (II). Anthony Fauci y el síndrome de Munchausen

Covid: es una puta guerra y sabemos quiénes son los culpables (III). Google tapa su culpa

La vacuna de Pfizer está demostrando una «asombrosa» capacidad contra la variante Delta, de entre un 30 y un 40 por ciento, según los datos del Gobierno de Israel de los que informa Forbes.. La mitad de las mujeres vacunadas están experimentando problemas con sus menstruaciones algunos de carácter muy grave, según informa La Razón. Francis Collins, el responsable del Instituto Nacional de la Salud (INH) de EE.UU. va diciendo en la CNN que es recomendable ponerse mascarillas en casa porque «los padres de niños no vacunados deben pensar en esto y la recomendación es usar máscaras allí también. Sé que es incómodo, sé que parece extraño, pero es la mejor manera de proteger a tus hijos». Las vacunas esas que nos decían que eran efectivas a un 80% o 90%, o más, resulta que no protegen una mierda. los dictadores chinos se descojonan contemplándonos.

Las vacunas que no previenen ni contagiarse ni contagiar, que cada vez garantizan menos no caer enfermo o morir y de las que cada semana descubrimos más efectos secundarios adversos –y lo que nos queda–, van camino de convertirse en obligatorias a pesar de estar ya por debajo del nivel de los antigripales genéricos en cuanto a efectividad. Con toda seguridad en el Partido Comunista Chino celebran el desconcierto de un mundo al que cada día tienen más controlado.

En el Comité Central del Partido Comunista Chino se descojonan observando los efectos de su arma biológica.

Mientras tanto, la dictadura china, con un muy buen criterio bélico, porque saben que esto es una guerra, sigue negándose a dar información al mundo sobre el origen de su arma biológica ¿A alguien le puede sorprender?

En todo lo relativo al virus chino (alias Covid 19) China ha mentido, ha ocultado información y ha reprimido a quienes han tratado de alertar con tiempo al resto del mundo. Lo ha hecho de forma reiterada y sistemática como quien dirige unas operaciones bélicas. La colaboración de las autoridades chinas hubiera permitido derrotar al virus cuando aún se estaba a tiempo, ese tren ya pasó. China podría ayudar al mundo a diseñar mejores vacunas dando acceso a la información que atesora, pero se trata de información militar y permitir acceso a la misma sería como reconocer que China efectivamente llevó su guerra al mundo sin siquiera declararla.

Aquí están los hechos y las fechas:

Meses antes del brote de COVID-19, el Laboratorio Nacional de Bioseguridad de Wuhan solicitó ofertas de contratistas para renovaciones importantes de los sistemas de seguridad del aire y tratamiento de desechos en instalaciones de investigación que habían estado en funcionamiento durante menos de 2 años, según un nuevo informe del Congreso de EE.UU. sobre los orígenes de la pandemia.

Los proyectos de desinfección de aire, desechos peligrosos y sistemas de aire acondicionado central plantean muchas preguntas sobre cómo de bien estaban esos sistemas funcionando en los meses previos al brote de COVID-19.

El 12 de septiembre de 2019 la Universidad de Wuhan, a menos de kilómetro y medio del laboratorio de Wuhan (WIV), emitió un aviso para reforzar las inspecciones en laboratorios. Horas más tarde, la base de datos de secuencias virales del Instituto Virológico de Wuhan desapareció de Internet. El mismo día 12 por la tarde, el WIV publicó un anuncio de licitación de «servicios de seguridad» en el laboratorio «para incluir porteros, guardias, videovigilancia, patrullas de seguridad y personal para manejar el registro y la recepción de personal extranjero'», según el informe que manejan los congresistas republicanos del Comité de Asuntos Exteriores del Congreso.

Alrededor del 24 de enero con motivo de las celebraciones del Nuevo Año chino miles de ciudadanos de este país viajan por todo el mundo con el consentimiento de la dictadura china que ya sabía que había transmisión entre humanos. China conscientemente envía a sus ciudadanos a expandir su arma biológica.

La general de división Chen Wei, la mayor experta en armas biológicas del ejército chino, tomó el control del laboratorio de nivel 4 de bioseguridad del Instituto de Wuhan a fines de 2019. Según se recoge en el informe de los congresistas «si ella tomó el control en 2019, significaría que el PCCh sabía sobre el virus antes y que por tanto el brote comenzó antes».

Wuhan fue la sede de los Juegos Militares Mundiales (unas olimpiadas entre ejércitos) entre el 18 y el 27 de octubre de 2019. Los informes de la prensa internacional citan a atletas que afirmaron que las pruebas se llevaron a cabo sin público y que Wuhan parecía una «ciudad fantasma». Atletas de varios países se quejaron de síntomas similares al COVID y cuatro países que enviaron atletas confirmaron la presencia del COVID-19 en noviembre y diciembre de 2019, antes de que el brote se hiciera público. En las misma fecha (18 de octubre) que se inauguraban en Wuhan estas olimpiadas militares el World Economic Forum liderado por nuestro amigo y aprendiz de supervillano, Klaus Schwab llevaba a cabo un simulacro sobre una pandemia provocada por un coronavirus llamado Evento 201. Toda una casualidad, que duda cabe.

El 27 de febrero de 2020, el Health Times publicó una entrevista con Yu Chuanhua, vicepresidente de la Sociedad de Información y Estadísticas de Salud de Hubei, quien ha compilado una base de datos de casos confirmados de COVID-19. Citó a un paciente que se enfermó el 29 de septiembre y que «hubo dos casos en noviembre, y el tiempo de inicio fue el 14 de noviembre y el 21 de noviembre de 2019».

Antes de que se publicara la entrevista el 27 de febrero, Yu llamó al reportero y trató de retractar la información sobre los dos pacientes enfermos en noviembre. Según recoge el informe del Congreso es probable que esto se hiciera para cumplir con la orden de silencio que las autoridades chinas cursaron solo dos días antes.

En un correo electrónico de enero de 2021, se le preguntó a la doctora Shi Zhengli, conocida como mujer murciélago y la principal investigadora de coronavirus en China, sobre la desaparición de la base de datos pública del laboratorio de Internet. Shi se negó a dar explicaciones.

Gran parte de la información anterior, y mucho más, está recogida en el informe final que el Comité de Asuntos Internacionales del congreso de los EE.UU. ha publicado con la ausencia de congresistas del partido de la momia Biden, y que puedes descargarte aquí:

Por un lado tenemos que el virus andaba ya descontrolado por China, más concretamente por Wuhan –donde casualmente se conducen experimentos con coronavirus que cuentan con financiación estadounidense— como poco desde septiembre de 2019; tenemos que el 12 de septiembre archivos de grandísima importancia del laboratorio de Wuhan desaparecen de internet y no se han dado explicaciones al respecto a día de hoy; tenemos que en octubre de 2019 atletas de los Juego Militares (en Wuhan, cómo no) de todo el mundo mostraron su extrañeza porque las competiciones se hicieran en ausencia de público y que algunos de ellos regresaron a sus países con síntomas de virus chino (Covid-19).

Por otro lado tenemos que una vez que el brote era ya generalizado e imposible de ocultar al mundo, la dictadura china se esforzó en retener información y en desinformar al resto del mundo. El 2 de enero de 2020 el laboratorio de Wuhan (WIV) ya tenía secuenciado el genoma completo del virus pero el PCCh (Partido Comunista chino) no comparte la secuencia ni informa a la OMS y reacciona de manera agresiva y amenazante deteniendo a varios doctores en Wuhan.

El 3 de enero de 2020 la Comisión Nacional de Salud de China ordenó a las instituciones que no publicaran información relacionada con la «enfermedad desconocida» y ordenó a los laboratorios que transfirieran muestras al PCCh, instituciones bajo el control estatal o directamente destruirlas. China decretó por tanto que compartir información sobre la enfermedad con el resto del mundo era delito.

El 11 de enero se publicaba a través de un chat de profesionales médicos en la web virological.org la primera secuenciación del virus, se hizo gracias al Doctor Yong-Zhen Zhang del Centro Clínico de Salud Pública y la Escuela de Salud Pública de Shanghai. El doctor Zhang recibió una reprimenda y su laboratorio fue clausurado. El mismo 12 de enero el PCCh comparte con la OMS la secuenciación, es decir que fueron obligados a compartir «su secretito» después de que Zhang se fuera de la boca.

El 23 de enero el PCCh instituye un bloqueo en toda la ciudad de Wuhan. Sin embargo, antes de que el cierre entre en vigor, se estima que 5 millones de personas abandonan la ciudad.

El 22 de enero una misión de la OMS enviada a China (con muchos expertos vetados) emitió un comunicado diciendo que había evidencia de transmisión de persona a persona en Wuhan, pero se necesitaba más investigación para comprender el alcance total de la transmisión.

Alrededor del 24 de enero con motivo de las celebraciones del Nuevo Año chino miles de ciudadanos de este país viajan por todo el mundo con el consentimiento de la dictadura china que ya sabía que había transmisión entre humanos. China conscientemente envía a sus ciudadanos a expandir su arma biológica.

El 31 de enero de 2020 Donald Trump, con muy buen y muy lógico criterio, decreta la prohibición de entrada de vuelos procedentes de China y la oposición califica esta medida de racista y xenófoba.

Finales de enero – principios de febrero de 2020: los investigadores de la República Popular China, probablemente los del WIV de Wuhan, solicitan ayuda de Peter Daszak (un tipo del que hemos escrito mucho y que debería ser juzgado por Crímenes Contra la Humanidad) para contrarrestar el relato acerca de una fuga de laboratorio o de manipulación genética del SARS-CoV-2. Daszak ayuda a editar la respuesta para las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina y asiste a la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca sobre los orígenes del COVID-19.

3 de febrero de 2020: El artículo de los investigadores del WIV de Wuhan presentado el 20 de enero es publicado por la revista Nature gracias a los buenos oficios políticos de Peter Daszak al servicio del Partido Comunista Chino.

El 11 de marzo de 2020 la OMS decreta la emergencia por Pandemia.

Llevamos casi 18 meses desde entonces dándole vueltas a cómo luchar con este arma biológica china que algunos cretinos nos dicen que es un virus que la naturaleza nos manda por haber sido muy malos.

Julio 2021 China rechaza el plan de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para una segunda fase de una investigación sobre el origen del coronavirus, que incluye la hipótesis de que podría haber escapado de un laboratorio chino.
Según el comunista Zeng Yixin, viceministro de la Comisión Nacional de Salud: «No aceptaremos un plan de rastreo de los orígenes (del virus), ya que, en algunos aspectos, ignora el sentido común y desafía la ciencia», lo que en labios de un miembro del gobierno dictatorial y homicida chino significa «que os den pol culo». Precisamente el sentido común y la ciencia recomiendan buscar los orígenes de las cosas, más aún cuando no se ha encontrado ningún origen natural del virus chino.

Mientras China sigue negándose a algo tan lógico como ofrecer al mundo información y permitir una investigación sobre el origen del virus chino la ciencia se abre paso y la hipótesis de un escape del laboratorio de Wuhan es a día de hoy la más plausible y consistente. En China mientras tanto, según sus propios datos, nadie muere por Covid desde abril de 2020.

La lógica militar en la que china está instalada aconseja desinformar al mundo y cerrarse a cualquier investigación rigurosa sobre el origen del virus porque el propósito de una guerra furtiva como la que estamos sufriendo es que permanezca siendo furtiva.

China cuenta además con poderosos aliados dentro de las sociedades a las que ha atacado (es decir todo el mundo) como las conocidas ciberdictaduras (Google, Facebook, Twitter, Amazon, etc.) y las grandes multinacionales que ven en el modelo chino una forma de maximizar beneficios en simbiosis con un régimen autoritario. China proyecta su poder censor a través de muchas empresas occidentales que restringirán el debate que resulte molesto a los dictadores chinos en los países donde operan. A cambio de este apoyo o aplicación de la ley del silencio entorno a temas molestos para China muchas empresas acceden al mercado chino.

Mientras nos volvemos locos con vacunas experimentales aprobadas para uso de emergencia y nos vemos sumidos en una distopía de chivatos, comisarios políticos, encierros forzados y mascarillas, tenemos que el país desde el que el virus se extendió se niega a que se investigue el origen de su virus y se ríe en nuestra jeta de nuestras desgracias. De eso, de lo fundamental, del culpable último (que no único) de esta guerra, nadie o casi nadie habla. China está encantada de estar ganando su guerra, pero muchos seguiremos diciendo que el comunismo chino debe pagar y deberá ser juzgado por crímenes contra la Humanidad. Por más que las avariciosas barraganas varias de la dictadura china (las Big Tech, Foro de Davos, la ONU, OMS,…) se empeñen en evitar que tan siquiera ese debate se abra, muchos vamos a seguir señalando a Xi Jingping como responsable último de esta puta guerra.

Es una puta guerra, sabemos quienes son los culpables y te lo hemos contado. Ahora es tu turno, comparte esta información.

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