martes, junio 15, 2021
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Pedro Sánchez luce el pin de los dictadores. ODS significa «jÓDanSe»

Pedro Sánchez nos manda un mensaje subliminal desde su solapa y no es nada bueno

¿Qué es ese circulito multicolor que el portero de la discoteca de Moncloa lleva en la solapa? ¿Por qué Sánchez, el ilustre empleado de Iván Redondo, luce ese donut de colorines? Es un mensaje dirigido a todos sus vasallos para decirnos jÓDanSe.

¿El presidente Sánchez nos está mandando un mensaje subliminal para hacernos llegar una peineta? Sí, y si no te lo crees sigue leyendo y al final juzga por ti mismo.

Tan solo a título de observación y antes de seguir con el tema del pin cabe decir que el hecho de que el presidente del Gobierno de España lleve un pin que no sea representativo del país del que es jefe de Gobierno es algo que no debería ocurrir. No obstante tampoco debería ocurrir que en EE.UU. tengan a un hombre con la agudeza mental de un geranio en el Despacho Oval o que nosotros tengamos en La Moncloa a un chulo de piscina con una tesis plagiada, un intento de pucherazo en su propio partido y más mentiras a cuestas que toda la familia Pinocho junta. Pero dicho queda; si representas al Gobierno de España debes lucir símbolos de tu país salvo que te creas emperador de la ONU, ese club de dictadores.

Y hablando de la ONU, el pin de marras es un diseño ONUesco que simboliza los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS para sus amigos entre los que no nos encontramos.

si representas al Gobierno de España debes lucir símbolos de tu país salvo que te creas emperador de la ONU, ese club de dictadores

Entre los amigos de los ODS está casi toda la hediondez acomplejada, seguidista, bobalicona y carente de espina dorsal intelectual que campea por el mundo; y debo añadir que son un huevo de gente. Es la moda y mola. Entre las animadoras más entusiastas de esto de los ODS tenemos a las grandes empresas y sus piadosos departamentos de marketing. El mundo del marketing es una fábrica de buenistas impostados, un ejército de hipsters correveidiles, ansiosos por enganchar con las tendencias y mostrar la santidad de su marca asociándola a todo lo que, ellos creen, que son buenas causas. La gente del mundo del marketing se apunta a todo lo que les suene a «guay», «cool» o «trendy» y se disfrazan de lo que haga falta para mostrar al mundo lo jodidamente verdes, sostenibles e inclusivos que son, y cada vez resultan más patéticos. Si es moderno se apuntan al carro. El planeta marketing y sus minions tienen como asignatura pendiente que les crezcan las pelotas intelectuales y el criterio propio para desafiar las convenciones de lo políticamente correcto… que ya da asquito chicos… chicas… chiques.

Dicho de otro modo, va siendo hora de que algunas empresas importantes dejen de ser las cheerleaders zorritas y minifalderas de las convenciones sociales del correctismo político de cartulina. Cada vez que veo un anuncio de algo que me cuela «sostenibilidad», «inclusividad», «resiliencia», «empoderamiento» mi apetito de consumidor cesa. No es obligatorio estar de acuerdo con la ONU o con todos los dogmas de la realidad paralela del correctismo rampante. Aunque me estoy yendo del asunto central de este artículo siempre es bueno soltar una puya a estos catetos chupiguays de Iberdrola, Coca Cola, Lego, Burger King, Endesa… etc. Yo no quiero tener un amigo en Balay, quiero una lavadora a buen precio, que consuma poco, lave bien, tenga un buen diseño y no me venga con la puta obsolescencia programada. Los amigos ya me los busco yo si quiero.

Spoiler: Ninguno de estos objetivos habla de libertad o democracia y cuando entras en el enunciado de cada uno de esos 17 objetivos ODS encontramos que la palabra libertad y asociadas (liberal, libertades) aparece 1 vez, el término democracia 0 veces, sostenibilidad 62 veces, inclusivo (inclusiva, inclusividad, etc.) 15 veces y resiliencia 10 veces. Que la libertad o la democracias no aparezcan en esta iniciativa de la ONU no sorprende en absoluto sabiendo que todas las dictaduras del mundo han puesto sus firmas en esta iniciativa de la ONU.

Volvamos al chulo de piscina monclovita y su pin. Se trata del símbolo que representa a través de 17 colores los objetivos de desarrollo sostenible (son 17 como las autonomías) de la ONU. Por si alguien aún no lo sabe, la ONU es esa organización donde la mitad de sus socios son dictaduras tiránicas señoreadas por autócratas que se limpian sus autoritarios traseros con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de esa misma ONU en la que toman asiento. La ONU es también ese organismo caro, ineficaz, elefantiásico, corrupto y sobrevalorado que los imbéciles (como Sánchez) utilizan como fuente de prestigio y autoridad moral. La ONU suele además tener como «capo» a algún solemne e ilustre cretino como Kofi Annan o el actual António Guterres (el mismo que achacaba al heteropatriarcado el Covid-19).

La ONU es una comparsa y una caja de resonancia de otros organismos supranacionales como el FMI o el Foro de Davos y siempre está en la onda de pontificar al mundo con infinitas dosis de buenismo de todo a un euro. Pues esa misma ONU se ha apuntado, cómo no, a toda la basurilla de la Agenda 2030, esa agenda que marca el rumbo al Gran Reinicio (Great Reset) que los oligarcas monopolistas –que buscan reinar sin competencia– y sus perros de presa nos quieren vender como la alegría de no tener nada y ser felices. Porque si no cumplimos con esos objetivos, la ONU y Greta Thumberg nos vaticinan el caos. Si no cumplimos los ODS, arrepentíos impíos, el apocalipsis llegará y moriremos todos. Se nos receta sostenibilidad, inclusividad y capacidad de jodernos (resiliencia) para vivir en una distopía «kum ba yah» sobrevolada por drones de Amazon; siendo vigilados por los algoritmos de Google; alegrándonos de la censura impuesta por la dictadura del neolenguaje. Los ODS prescriben resiliencia, ergo recetan que te jodas, la bendita casualidad ha hecho que fonéticamente ODS suene a «jódase».

Si no crees que resiliencia significa que te jodas solo tienes que mirar el nombre del proyecto de rescate que el Gobierno de Sánchez —«Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia«— ha remitido de tapadillo a Bruselas. El plan consiste en que pagaremos impuestos como unos campeones (por usar las carreteras, subida de IRPF, más impuestos al gasoil,…), sin excluir pasar por caja varias veces por el mismo concepto.

Según la web de Iván Redondo (la web de Moncloa) «El objetivo del Gobierno es lograr una sociedad más justa y una economía más resiliente» Pues de eso va la resiliencia.

El objetivo es que tú no poseas nada y que tu subsistencia (y existencia) este proveída por el Estado y las grandes corporaciones que podrán decidir o no si eres un niño (niña o niñe) malo, regular o bueno. Dependiendo de lo bueno que seas así te irá en tu vida, una vida de mierda que ya no será tuya por más que pueda resultar cómoda para los que sean de carácter lanar ovejuno. Se trata de crear grandes rebaños de ovejas asustadizas incapaces de ejercer su libertad y de valerse por sí mismas. Si no posees nada, si el Gran Hermano te sustenta, si eres constantemente vigilado, si el dinero en metálico no existe, podrán quitarte todo lo que te quede (dignidad, privacidad, libertad de expresión, trabajo) cuando quieran.

Hoy te echan de Twitter con la excusa de que lo que dices puede, tal vez, ofender a cualquiera de los quasi-infinitos sindicatos cuya materia prima y combustible es la ofensa y el victimismo (LGBTXYZ, feminismos, religiones «de la paz», etc.). El objetivo de estos putos ODS, el Gran Reinicio, la Agenda 2030 y la resiliencia que parió a todos, es que mañana por lo mismo que te echan de Twitter te puedan expulsar de la sociedad. Si no eres sostenible e inclusivo y no piensas como debes te podrán dar una patada en el culo y no podrás ni usar el teléfono, ni tendrás acceso a un dinero programable, reservar un vuelo y tus hijos no serán admitidos en la Universidad de Facebook.

El pin que calza en la solapa nuestro dictador, el chulo-piscina Sánchez, es un pin que hace referencia al logro de 17 objetivos sobre los que nadie ha votado. Ninguno de esos objetivos hace referencia, ni remotamente, a la libertad del individuo o a la democracia.

No voy a aburriros –ni a aburrirme– entrando en detalle con los 17 dichosos objetivos. Todos son muy bonitos y deseables (la paz, la igualdad de género, acabar con el hambre y la pobreza) si de verdad fueran esos los objetivos y si los medios para obtenerlos no supusieran erigir una tiranía planetaria. Estos 17 objetivos pantalla se resumen en dos objetivos reales: poder y control. La visión que tienen los que nos quieren vender –u obligar a comprar– este crecepelo de los ODS es que en el mundo ya somos muchos como para podernos permitir el lujo de que la gente sea libre, pueda pensar por su cuenta y tener criterios peligrosamente divergentes, y es mejor que nos organicemos para que unos pocos sean los dueños de las cosas y otros seamos los inquilinos de su mundo con dos roles: clientes y mano de obra.

¿Qué es eso de que la gente tenga su propio coche y vaya por ahí a donde le dé la gana? impuesto que te arreo, pero es para luchar contra el «cambio del clima climático» y contra el CO2. El que diga que el CO2 no es malo o que cambio climático es una expresión tan estúpida como «círculo redondo» –el clima si no cambia no es clima– va directo al paredón.

Más sobre el «negocio» del cambio climático en este artículo:

¿Qué es eso de que la gente tenga sus propios negocios e independencia económica cuando ya están Amazon y Alibabá para vendernos de todo? ¿Qué osadía es esa de que la gente pueda decir lo que le dé la gana y llevar la contraria a los que saben? ¿Cómo va a poder pagar la gente empleando dinero en metálico sin que sepamos qué compró o dónde? Es muy cómodo y sostenible pagar de manera electrónica… y además necesitamos saber qué bragas compras, cada cuánto tiempo, de qué color, qué talla y con qué frecuencia las lavas… y si pagas el champú anticaspa en efectivo ¿Cómo vamos a vender a las clínicas capilares tus datos para que te den la brasa con tratamientos anti-seborreicos?

El pin que calza en la solapa nuestro dictador, el chulo-piscina Sánchez, es un pin que hace referencia al logro de 17 objetivos sobre los que nadie ha votado. Ninguno de esos objetivos hace referencia, ni remotamente, a la libertad del individuo o a la democracia y no por casualidad sino porque todo el proyecto atufa a liberticidio. Los ODS apestan y ese aroma es irresistible para ciertas moscas que siempre raudas acuden al olor de la boñigas. Vamos, que el pin le sienta bien a Sánchez.

Esos 17 objetivos vienen «avalados» por mafias supranacionales con menos decencia que un cerdo con diarrea. Esos 17 objetivos están firmados por naciones tan poco amantes de la libertad como Arabia Saudita, Irán, Brunei, Sudán, Turkmenistán, Afganistán, etc.

Otro dato para inferir de qué va esto de la Agenda 2030 y los ODS es conocer quién se ocupa de esos temas en nuestro Gobierno. Hasta hace poco un tal Pablo Iglesias, y desde un tiempo a esta parte es Enrique Santiago. Enrique Santiago es el secretario general del PCE (Partido Comunista de España) que se hizo muy popular por decir ante las cámaras que él estaría encantado de asesinar a toda la Familia Real española si se dieran las circunstancias. De eso va el pin de Pedro Sánchez, de dictadura y dictadores.

Ved el vídeo y enteraos de quien se ocupa de las cosas del Pin de nuestro Pedro chulo piscinas.

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