martes, junio 15, 2021
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Disney se «reimagina» y demuestra ser posiblemente la empresa más racista y más cretina del mundo

Disney es tóxica también internamente. Sale a la luz un programa de formación para empleados que destila racismo y autoritarismo ideológico.

Ya te dimos suficientes argumentos en nuestro artículo sobre como esta gentuza despidió a Gina Carano por decir verdades evidentes, como para mandar a tomar viento a la marca del ratón Mickey. Hoy te traemos mil motivos más para que cuando canceles tu suscripción a Disney Plus, te abstengas de comprar un juguete Disney o elijas Warner Bros, lo hagas con convencimiento. En Freenoticias no será por falta de datos ¡Al lío!

Walt Disney llama a sus parques temáticos «el lugar más feliz de la Tierra». Es una afirmación que muchos podríamos poner en duda teniendo en cuenta sus precios, la inseguridad en sus hoteles o las colas interminables en sus atracciones. Pero para aquellos a los que les compense disfrutar de la «magia» de esta empresa juguetera –Disney hace anuncios, que llama películas, para vender sus juguetes–, supongo que merece la pena saludar al ratón Mickey y su banda pasando por caja una y otra vez.

Lo que está clarísimo es que Disney dista mucho de ser la empresa más feliz de la Tierra. Tal y como cuenta el periodista del City Journal Christopher F. Rufo, dentro esta empresa el hedor a progresismo rancio e irracional impregna cada rincón de la casa de Mickey Mouse. El año pasado, los ejecutivos de Disney elevaron la ideología de la teoría crítica de la raza a un nuevo dogma corporativo, y bombardearon a sus empleados con formaciones sobre «racismo sistémico», «privilegio blanco», «fragilidad blanca», «salvadores blancos». También formaron grupos de afinidad segregados por razas en la sede de la empresa.

Rufo logró recopilar información y documentación gracias a empleados que están literalmente hastiados por la deriva dictatorial de Disney. El programa de lavado de cerebro corporativo se denomina «Reimagine Tomorrow» (reimagina el mañana) y está encuadrado dentro de su estrategia global de «diversidad e inclusión». Reimagine Tomorrow abraza una política racial en consonancia con otras empresas dirigidas por gilipollas similares a a los directivos de Disney (Coca Cola, Starbucks, Ben & Jerry, entre otras). Aunque la intención del programa podría ser noble, varios empleados de Disney, que solicitaron el anonimato por temor a represalias, contaron a Christopher Rufo que el programa Reimagine Tomorrow está profundamente politizado y ha sumido a muchos empleados de la empresa en un conflicto racial que no existía.

El núcleo del programa racial de Disney es una serie de módulos de capacitación sobre «antirracismo». En un módulo, llamado «Alianza para la conciencia racial», la empresa les dice a los empleados que deben «responsabilizarse de educarse ellos mismos sobre el racismo estructural anti-negro» y que no deben «confiar en sus colegas negros para educarles porque es emocionalmente agotador». Estados Unidos, afirma el documento, tiene una «larga historia de racismo sistémico y transfobia» y los empleados blancos, en particular, deben «trabajar con sentimientos de culpa, vergüenza y actitud defensiva para comprender qué hay debajo de ellos y qué necesita ser sanado».

Disney recomienda que los empleados se reconcilien «desafiando la retórica y las ideologías daltónicas» como «Todas las vidas importan» y «No veo el color»; deben «escuchar con empatía a sus colegas negros» y «no cuestionar ni debatir la experiencia de vida de los colegas negros».

Como puede leerse en la imagen de más arriba, si eres blanco, mostrar empatía hacia una persona negra es algo que está mal visto en Disney: «Cuando un colega negro comparta experiencias vitales, evita decir ´se cómo te sientes´ o ´a mí me ha pasado´, en su lugar di ´te escucho´, ´cuéntame más acerca de cómo te sientes´». Tampoco puedes hacer comparaciones con otras «comunidades de color». En definitiva te animan a que trates a tus colegas de color como a niños de 4 años.

Paremos un momento. La ideología «daltónica» («color blind» o que no ve el color) implica que crees que hay que tratar a todo el mundo igual independientemente de su color o raza ¿Y eso es malo? Según Disney (o Coca Cola y muchas otras empresas) sí es malo. Según Disney también hay que luchar contra la idea de que «todas las vidas importan» para apoyar la causa de un grupo marxista (Black Lives Matter) y racista que ha asolado EE.UU. de Costa a Costa y ha empujado una retórica de venganza y victimismo colectivo entre los negros y de vergüenza y autoflagelación entre los blancos.

Exigir, como hace Disney, que no se debata la «experiencia de vida», o lo que sea, de una persona solo porque esa persona tenga la piel oscura es algo pazguato y patético. Cualquier debate es lícito y acotar las circunstancias en que un debate pueda o no tener lugar es liberticida. Tratar a las personas negras como a disminuidos mentales es odiosamente paternalista. Lo que se consigue con esos comportamientos es que una persona negra cuando cuente cosas sobre su vida comiendo con sus compañeros de Disney solo puede esperar críticas de sus colegas negros mientras que los blancos (o no negros) solo van a asentir como autómatas. Me parece una falta de respeto para todos, y sobre todo para esa persona negra.

En otro módulo, llamado «¿Qué puedo hacer con respecto al racismo?», Disney les dice a los empleados que deben rechazar la «igualdad», con un enfoque en «la igualdad de trato y acceso a las oportunidades», y en su lugar luchar por la «equidad», con un enfoque sobre «la igualdad de resultados».

Es decir, que para luchar contra el racismo hay que ser racista pero en versión bondadosa. Que se luche por la igualdad de oportunidades es racista. Dar el mismo trato a la gente independientemente de sus circunstancias (la pigmentación es una circunstancia, no es un mérito) es, según Disney, racista. Por lo que hay que luchar, según estos Disney-cretinos, es por la igualdad de resultados, que ahora se llama equidad. De esta manera la circunstancia (el color) se convierte en un mérito y hay que luchar para que se obtengan los mismos resultados no en virtud del mérito entendido como esfuerzo, sino de la melanina. Siguiendo esa línea de pensamiento si un empleado blanco se esfuerza y obtiene un ascenso, su compañero negro debe obtener el mismo «resultado» aunque su desempeño y capacitación sean inferiores. Me da lo mismo que sea el blanco o el negro quien asciende mientras que sea el que más méritos reúna. Lo que Disney va a obtener con esta política es que haya mucha gente que se sienta agraviada y que encima se calle ese agravio para no ser tachada de racista. Me imagino a un director de cualquier equipo, dentro de la empresa de la puta «magia», aplicando la política de «igualdad de resultados por colores», decidiendo a quien ascender a manager. Tan solo si tiene la fortuna de que el mejor sea una persona negra tomará la decisión correcta desde un punto de vista de negocio y racial. Si, para la desgracia del director de departamento, la persona más capacitada es blanca y encima un hombre, será mejor que le ruegue a su empleado que se declare homosexual y así poderle ascender sin que acusen al director de militar en el Ku Klux Klan.

Disney aboga por la igualdad de resultados y no por la igualdad de oportunidades

Muy mal les va a ir a las empresas que, como Disney, promuevan la igualdad de resultados en lugar de la de oportunidades, porque cuando los resultados no se ajustan a los méritos y a la valía, la empresa termina yéndose a la mierda. Fomentar un segregacionismo racial, que es lo que pretende hacer Disney, es no solo palmariamente racista sino que genera una atmósfera enrarecida en la que muere la libertad y medran las ideas y sentimientos tóxicos como el propio racismo.

La formación también incluye una serie de lecciones sobre «prejuicios implícitos», «microagresiones» y «convertirse en antirracista». La empresa les dice a los empleados que deben «reflexionar» sobre la «infraestructura racista» de Estados Unidos y «pensar detenidamente sobre su riqueza, ingresos, tratamiento por parte del sistema de justicia penal, empleo, acceso a la vivienda, atención médica, poder político y educación». «Podría ser diferente si fueras de otra raza».

Para poner en práctica estas ideas, Disney patrocinó la creación de un programa llamado «Desafío de justicia social y equidad racial de 21 días» en asociación con la YWCA (Asociación Cristiana de Jóvenes Mujeres) e incluyó el programa en los recursos recomendados por la empresa para los empleados. El desafío comienza con información sobre el «racismo sistémico» y pide a los participantes que acepten que «todos han sido criados en una sociedad que eleva la cultura blanca sobre otras». Luego, los participantes aprenden sobre su «privilegio blanco» y se les pide que completen una «lista de verificación» de privilegios blancos, con opciones que incluyen: «Soy blanco», Soy heterosexual «,»Soy un hombre», «Todavía me identifico como del género en el que nací”, “nunca me han violado”, “no dependo del transporte público” y “nunca me han llamado terrorista”.

A continuación, los participantes aprenden sobre la «fragilidad blanca» y se les pide que completen un ejercicio llamado «¿Cómo saber si tienes fragilidad blanca?».

Según enseñan en este cursillo de tres semanas quienes sostienen que son buenas personas y no pueden ser racistas evidencian su racismo interiorizado y denotan su fragilidad blanca. Si por ejemplo sostienes que te educaron en el respeto y en tratar a todos por igual estás indirectamente anunciando tu racismo congénito. Suena estúpido y lo es, pero no debemos olvidar que la línea de pensamiento woke predominante declara que todos los blancos son racistas y que es no solo muy difícil, sino casi imposible, dejar de ser racista ¿Son o no son gilipollas en Disney? O mejor ¿cómo de gilipollas son en Disney? Espera y verás.

Finalmente, al concluir el desafío de 21 días, se les dice a los participantes que deben aprender cómo «pivotar» de la «cultura dominante blanca» a «algo diferente». El documento afirma que la «competencia», «el acaparamiento de poder», la «comodidad con el liderazgo predominantemente blanco», el «individualismo», la «puntualidad» y la «integralidad» son valores «dominantes blancos» que «perpetúan la cultura de la supremacía blanca», y deben por tanto ser rechazados.

Era por el párrafo anterior por el que pedía que esperaras lector antes de contestar a la pregunta acerca de cómo de gilipollas son en Disney. Atribuir la puntualidad, el individualismo, la integridad… o el color gris marengo, a una raza, la que sea, es de perfectos GILIPOLLAS. Así de gilipollas son en Disney: ¡perfectamente gilipollas! sublimemente gilipollas, más gilipollas que el Pato Donald en un restaurante chino.

En la misma colección de recursos formativos, Disney también recomienda que los empleados lean una serie de guías prácticas que incluyen «75 cosas que las personas blancas pueden hacer por la justicia racial» y «Tus hijos no son demasiado jóvenes para hablar sobre la raza». El primer artículo recomienda que los empleados blancos apoyen el movimiento en pro de restar financiación a la policía y que “participen en las reparaciones”, “descolonicen su biblioteca”, “no aburguesen los vecindarios”, “busquen y se unan a un ‘espacio en blanco’ local” y “donen a la lucha contra iniciativas en contra de la supremacía blanca como el Capítulo local de Black Lives Matter «. El segundo artículo anima a los padres a comprometerse a «aumentar la conciencia racial en los niños» y sostiene que «incluso los bebés discriminan» a los miembros de otras razas. El recurso incluye un gráfico que afirma que los bebés muestran los primeros signos de racismo a los 3 meses de edad y los niños blancos se vuelven “fuertemente predispuestos a favor de la blancura” a los 4 años.

Disney anima a sus empleados a apoyar a organizaciones marxistas, racistas y supremacistas como Black Lives Matter y sugiere educar a los bebés para que no sean racistas (se entiende que bebés blancos). También «muestra» que los niños blancos están condicionados a favor de la blancura.

Finalmente, como parte de una iniciativa denominada «prioridades patrocinadas por el CEO», Disney ha lanzado «grupos de afinidad» segregados racialmente para empleados de minorías, con el objetivo de lograr «conocimientos culturalmente auténticos». En el lanzamiento original, el grupo de afinidad latina se llamaba «Hola», el grupo de afinidad asiática se llamaba «Compass» y el grupo de afinidad negra se llamaba «Wakanda». Los grupos de afinidad racial, también llamados Grupos de Recursos para Empleados Comerciales (BERG), técnicamente son opcionales para todos los empleados, pero en la práctica, se han segregado casi por completo por raza, con la excepción ocasional de los «campeones ejecutivos» blancos que asisten en nombre del liderazgo empresarial. “Lo que hace muy bien esta empresa es que saben de política, por lo que dejan muchas cosas sin decir”, aseguró un empleado de una minoría racial a Rufo y dijo que los grupos de afinidad están destinados a ser espacios de segregación racial. «No creo que nadie haya intentado necesariamente asistir a algo en lo que descubriría que no es bienvenido».

Varios empleados de Disney han hecho llegar que el ambiente de tensión política en la empresa se ha intensificado en los últimos meses. Un empleado señaló que hay «memorandos, lecturas sugeridas, paneles y seminarios casi diarios, todos centrados en el antirracismo». La empresa está «completamente ideologizada de forma unilateral» y los empleados conservadores o cristianos están activamente siendo desanimados a expresar sus puntos de vista.

Otro empleado comentó que “asistí a varias [sesiones de capacitación] al principio solo para ver cuál sería la temperatura de la discusión y evaluar si podría plantear mis propias objeciones de una manera segura, sin poner en riesgo mi carrera. Y continuamente recibo la respuesta tácita: ‘no’”. El mismo empleado dijo que “ha sido muy asfixiante sentir que todo el mundo sigue hablando de tener un diálogo abierto y conversaciones compasivas, pero cuando se trata llevar este diálogo a la práctica, sé que si dijera algo veraz, basado en datos, o simplemente basada en mi propia información personal hubiera sido bastante desagradable».

Los empleados de Disney que no comulgan con las consignas desquiciadas y fuera de todo sentido común con que Disney les tortura, saben que deben estar callados y guardarse para sí mismos ideas tan ´racistas´ como creer en la igualdad de oportunidades o pensar que se debe tratar a todo el mundo igual independientemente de su raza.

A pesar de estas advertencias internas, no hay indicios de que Disney esté frenando sus esfuerzos por lograr la pureza ideológica. La empresa despidió recientemente a la actriz Gina Carano por expresar un punto de vista conservador. Los administradores de contenido han modificado y agregado «avisos de contenido» a películas como Dumbo, Aladdin y Fantasía, que, según un video interno, los ejecutivos han denunciado como «contenido racista». En el mismo video, el presidente ejecutivo Bob Iger prometió que la compañía «tomaría una posición» sobre las controversias políticas y que no «rehuiría la política» en el futuro.

Disney juega con fuego. La empresa que hace películas para vender juguetes, está renunciando al entretenimiento en pro de la propaganda, tanto de puertas afuera como adentro, y los ejecutivos de Disney parecen tener un desprecio creciente por las mismas personas que visitan sus parques temáticos, ven sus películas y compran sus gilipolleces de plástico. Disney no es neutral; esta repugnante empresa se ha comprometido a convertirse en el «lugar más progre de la Tierra», y seguramente también la empresa más racista y cretina de este planeta.

El curso de los campeones de la justicia racial

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