lunes, abril 19, 2021
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Carta abierta a Jack Dorsey, el amo de la plantación de Twitterstán

Compartimos esta carta abierta enviada a Jack Dorsey, Gran ayatollah de Twitterstán, con todos los que habitualmente leéis este medio y con aquellos que por azares del destino, y a pesar de la censura, habéis aterrizado aquí. La carta lleva el sello de nuestra casa: no nos callamos ni debajo del agua.

Querido Jack:

En Twitter os regís por tres pautas que tú y tu colega Evan Williams considerasteis en su momento ser vuestras señas de identidad: simplicidad, restricción y destreza (simplicity, constraint, and craftsmanship). Debo reconocer que la segunda pauta, la restricción, es sin lugar a dudas una seña de identidad de vuestra marca.

Aunque el término restricción estuviera pensado para su afección de moderación, de delimitarse a escribir mensajes de no más de 280 caracteres, lo cierto es que Twitter está a la altura de todas las afecciones de ese «valor» que guía vuestra empresa del pajarito: coartación, coerción, contraindicación, cortapisa, limitación, prohibición, reducción. Twitter se ha convertido en sinónimo de gulag, cárcel y campo de concentración, y sé que eres consciente de ello y que parece no solo no importarte sino que te hace feliz ser el alcaide de esa gran prisión donde tus reclusos crean contenido gratis para ti y los demás mandamases de la secta que capitaneas.

¿Sabes Jack cuáles son algunas de las palabras opuestas o antónimas de restricción? Libertad, liberación, independencia o amabilidad. Por cierto, ninguna de estas anteriores palabras aparecen en vuestra biblia pagana llamada «Terminos y Condiciones del Servicio»; ese manual carcelario en el que vais incluyendo limitaciones para poder sancionar a vuestros reclusos díscolos.

Aunque tu alma de piadoso dictador sectario se muestra evidente con cada nueva fatwa que añades a la lista de prohibiciones de vuestro particular corán, sería muy de agradecer que por lo menos tuvierais la consistencia intelectual de aplicar vuestros castigos de manera equitativa.

Sería un ejercicio de equidad que castigarais de igual manera a todos vuestros ciber-esclavos, independientemente de sus enfoques políticos. Lo digo porque mostráis más permisividad con aquellos recolectores de algodón digital que os ríen las gracias, o que incluso piensan que sois excesivamente benevolentes con sus colegas de la plantación que tienen otra forma de ver las cosas. Todos los carceleros tienen sus presos favoritos o de confianza ¿verdad? y a esos se les consiente. Perdónanos Jack ¿Cómo podemos reprocharte que te portes como tu naturaleza de tirano te dicta? Lo llevas en el puto ADN barbudo ayatollah.

Seguiré con el símil de la plantación algodonera que me parece que se ajusta muy bien a lo que es la plataforma que tú y tus capataces regís. No obstante no olvides que no te subestimo Jack; creo que una plantación es poca cosa comparada con el tamaño de tu dictadura y de ahí el título que te hemos dado de Gran Ayatollah en algunos artículos. Pero lo de la plantación es útil a efectos didácticos.

Vuestra plantación fue fundada en un territorio donde las leyes os permiten llevar a cabo vuestra explotación agro-ganadera sin ninguna limitación ya que la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones os otorga carta blanca a la hora de censurar cualquier contenido y de represaliar a vuestro gusto a cualquier esclavo. Podéis encerrar en vuestras celdas de castigo sin otra limitación que vuestro albedrío, podéis evitar que el esclavo malo se comunique con los demás siervos de la gleba y también podéis jugar a ser una vibrante comunidad de usuarios con quienes obedecen vuestras leyes.

Lo interesante es que fuera de vuestra plantación las cosas son distintas. No me refiero a las plantaciones limítrofes donde otros amos como Google, Amazon, o Facebook pastorean sus rebaños; me refiero al mundo que os dio la patente de corso (la Sección 230) para poder actuar como cochinos dictadores sin que nada se os pueda objetar. Ese mundo se llama Estados Unidos y es una nación en la que la libertad de expresión está consagrada como un derecho que inherente a la condición humana y que está por encima de cualquier ley.

Ese «mundo» Jack os concedió una legislación a la carta para que en vuestro «mundo» pudierais ciscaros a gusto en la libertad de expresión de vuestros jornaleros esclavos. Porque esos jornaleros os dan contenido gratis y los ojos y oídos que necesitáis para monetarizar vuestra plantación a gusto con la publicidad. Disponéis incluso de una clausula denominada de «Buen Samaritano» por la que el país que os vio nacer os permite censurar contenidos incluso infringiendo la Constitución de los Estados Unidos entendiendo ingenuamente que los amos de las plantaciones la aplicaríais de buena fe.

Simplicidad, restricción y destreza está escrito a la entrada de vuestra explotación y entre los esclavos más cimarrones estas tres palabras se entienden como «Sé breve e ingenioso trabajando gratis, y a la hora de pensar no olvides quien manda aquí». Los siervos dóciles que acatan vuestro pensamiento progre pueden vivir en vuestra plantación bajo la ilusión de estar en un ágora donde las ideas son debatidas en libertad; ellos no notan las cadenas porque no se mueven de las coordenadas prescritas por tus apóstoles Jack. Cuando crucen la línea y estiren la cadena recibirán el picante latigazo de tus capataces Jack; y sentirán el peso de la bola de acero que contrataron al entrar en la propiedad.

Freenoticias entró en tu feudo, Ayatollah Jack, sabedores de que adquiríamos la condición de vasallos pero confiando en que un cierto sentido de la vergüenza impediría que fuéramos reprimidos por argumentar y razonar nuestros mensajes e ideas. Cuando vimos que eráis capaces de expulsar de vuestros dominios al jefe del Estado de la nación que os dio carta blanca para delinquir supimos que era cuestión de tiempo que acabáramos siendo reprimidos por tus capataces. No nos equivocábamos.

No solo tú y tus pares negáis a vuestros esclavos su libertad de expresión y forzáis vuestro discurso liberticida como el único válido sino que os habéis confabulado para impedir que otros emprendedores saquen adelante plantaciones donde en lugar de esclavos tengan usuarios.

Resulta chocante que un medio como Parler, que en lugar de elegir la palabra «restricción» como escudo de su bandera enarboló la insignia de la libertad de expresión, fuera aplastada por la hermandad de esclavistas de la que tú, querido Jack, eres un miembro destacado.

Y sí estamos en Parler, y animamos a todos a engancharse a esta plataforma y a la que haga falta. No nos fiamos de Parler, ni de nadie, porque el gato escaldado del agua fría huye, pero estamos seguros de dos cosas: ellos aún no han demostrado tener el talante dictatorial que tú y tus «primos» (Mark, Jeff,…) destiláis y porque la basura engreída como tú no toleráis que nadie os haga sombra.

El 3 de febrero publicamos un artículo haciéndonos eco de un vídeo en el que se te puede ver Ayatollah Jack comprometerte con ampliar la represión una vez ajusticiado Trump. Por suerte entre tus capataces de Twitterstán hay buena gente que expone tu repugnante forma de ser y pensar y confiamos en que muchos más se atrevan a dar el paso hasta que acabes donde muchos creemos que perteneces: en la cárcel.

Si no nos permites seguir recogiendo algodón en tu plantación a cambio de alimentar a nuestro medio digital con el mísero tráfico que tus algoritmos fascistas y marxistas (séame permitida la redundancia) nos permite no te vamos a suplicar. Buscaremos otras vías de dar a conocer nuestro punto de vista. No vamos a borrar tampoco ni un solo tuit. Si nos permites regresar regresaremos pero ten por seguro que seguiremos diciendo las mismas cosas y que no nos vamos a callar y que celebraremos el día en que tu régimen y el resto de regímenes sean obligados a desaparecer por el bien de la Humanidad y del individuo.

Sé que esta carta no la vas a leer hoy, ni mañana, y quizá nunca. Sé que aunque la leyeras no ibas a cambiar, ya has ido muy lejos como para que tu arrepentimiento pudiera redimirte. En este punto tus opciones son dos:

1.- Seguir amasando poder y fortuna para tener bien engrasados a los políticos que te mantienen en esa posición de Gran Ayatollah mientras continúas aniquilando a la disidencia interna y la competencia externa

o

2.- Terminar en la cuneta de la Historia. Ya sea porque acabes siendo arrastrado por tus barbas de chivo a un juicio de Nuremberg en el que te sentarás en el banquillo (junto con tus «primos») acusado violar los derechos de los ciudadanos del país que te dio hasta permiso para delinquir y de atropellar las libertades de tus todavía esclavos, o porque rompan en mil pedazos tu monopolio o porque otros te quiten todos tus esclavos y Twitterstán sea la plantación conocida como el refugio seguro de progres imbéciles incapaces de lidiar con sus emociones.

La opción 1 es solo transitoria Jack

Ni una sola vez la palabra libertad en los términos y condiciones. No tienes vergüenza querido Jack

Atentamente.

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