domingo, diciembre 5, 2021
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Steven Crowder el azote de las Big Tech. Twitter censura pruebas irrefutables de fraude electoral

Si Twitter puede cancelar verdades contrastables, verificables y sin una sombra de duda como la que hoy vamos a contaros ¿Cuál es el límite?

Steven Crowder es un humorista estadounidense que se ha convertido en su país en el mayor azote de la dictadura del pensamiento único empleando tanto el humor como los datos contrastados. Crowder logró en su programa de la noche electoral del 3 de noviembre pasado, retransmitido en directo por YouTube, tener picos de audiencia superiores a los de la propia CNN. Facebook premió el éxito de Crowder bloqueándoles la señal sin dar explicación alguna.

Ayer en su programa (emite de lunes a jueves en su canal Louder with Crowder a las 16 hora peninsular de España) Crowder mostró evidencias gráficas irrefutables de fraude electoral, documentando direcciones inexistentes donde “residían” votantes registrados. Las imágenes son de páramos, descampados, carreteras sin edificios, parkings.

Cuando tuiteó al respecto de lo presentado en su programa, Twitter no tardó ni un día en cancelar su cuenta basándose en una de las últimas normas de la dictadura twitterstaní.

Steven Crowder recuperó su cuenta de Twitter pero ahora esta ciber-dictadura le coloca una nota diciendo que sus afirmaciones están en duda como puede verse en este tuit. Por supuesto Twitter no permite darle al corazoncito de “me gusta” ni tampoco comentar:

“Docenas de nombres de votantes, direcciones e imágenes que prueban que no existen. No hay más que hablar. Hoy estoy cansado de esta mierda. El fraude masivo de votantes es real y puedo probarlo. 10 AM ET. #LwC (a las 10 am horario de de la Costa Este en EEUU en la retransmisión de Louder with Crowder)
Nota de Twitterstán: Esta afirmación sobre fraude electoral está en disputa, y este Tweet no puede ser respondido, retwitteado o dado me gusta debido a un riesgo de violencia.

Estas son las normas al respecto de los tuits sobre los resultados de las elecciones que la ciber-dictadura del allatollah Jack Dorsey:

Información engañosa sobre los resultados.

Etiquetaremos o eliminaremos información falsa o engañosa destinada a socavar la confianza del público en una elección u otro proceso cívico. Esto incluye pero no se limita a:

  • Afirmaciones disputadas que podrían socavar la fe en el proceso en sí, como información no verificada sobre manipulación electoral, manipulación de papeletas electorales, recuento de votos o certificación de resultados electorales; y
  • Afirmaciones engañosas sobre los resultados o el resultado de un proceso cívico que exige o podría provocar una interferencia con la implementación de los resultados del proceso, p. reclamar la victoria antes de que se certifiquen los resultados de las elecciones, incitando a conductas ilegales para evitar la implementación procesal o práctica de los resultados de las elecciones (tenga en cuenta que nuestra política de amenazas violentas también puede ser relevante para las amenazas no cubiertas por esta política).

Twitter creó esta norma ad-hoc para amordazar a aquellos que disputan el resultado de unas elecciones que ellos mismos en Twitter tenían tanto interés en que no ganara Donald Trump. Por supuesto esta es una norma que se aplica tan solo a las elecciones de 2020 porque si es algo que vaya en contra de Donald Trump se aplica la ley del embudo y Twitter tiene manga ancha haciendo la vista gorda.

Cualquier cosa que le muestres a Twitter y que no le guste o no encaje en su relato, puede ser etiquetada como algo en disputa y te podrán crujir empleando su norma sobre comentar acerca del resultado de un proceso electoral empleando el párrafo que alude a “información no verificada”

El truco está que aunque efectivamente hay serios indicios, miles de testimonios, milagros matemáticos y hasta imposibilidades estadísticas, Twitter siempre puede sacar el comodín de que está sin verificar.

Aunque las posibilidades de que haya habido fraude electoral sean del 99,95% no existe la certeza absoluta de que el fraude existiera, siempre queda ese 0,05% de posibilidades de que no hubiera fraude; ningún juez ni tribunal quisieron jugarse la vida y su carrera (literalmente) admitiendo a trámite las centenares de demandas e innumerables denuncias.

Demostrar que las máquinas de Dominion Voting Systems estaban preparadas para realizar un fraude a escala industrial es imposible pues ningún juez permitió una auditoría imparcial. Que la empresa propietaria de Dominion recibiera una inversión de 400 millones a menos de un mes de las elecciones por parte de una empresa con excelentes conexiones con el régimen chino es ciertamente sospechoso pero circunstancial.

Demostrar con una certeza del 100% que hubo fraude en el recuento en Atlanta, Phoenix, Pittsburg, Philadelphia o Detroit es imposible si no se permitió auditar firmas y conciliar estas con las papeletas. Hemos visto a trabajadores electorales (pagados en parte por Facebook) tapando los cristales de las salas de recuento; hemos visto cómo se echaba de los recuentos o se impedía el acceso a los observadores republicanos; hemos visto como se inventaban una avería (en Atlanta) para echar a la prensa y a los observadores para después sacar cuatro maletas llenas de papeletas. Por ver hasta hemos visto como moría en extrañas circunstancias el novio de la hija del gobernador de Georgia (Brian Kemp) al día siguiente de que este dijera en la Fox que pediría una auditoría completa…la cual jamás se llegó a realizar. Pero todo eso no es suficiente si no se deja auditar todo con luz y taquígrafos.

Pero Steven Crowder, un humorista, que en EEUU está haciendo más que todo el Partido Republicano por atizar a estos oligopolistas dictadores, les tiene la medida cogida. Ya ha torcido el brazo de YouTube (han vuelto a ser monetizados) y sabe navegar entre las normas absurdas de las Big Tech. En este caso con Twitter, resulta que la documentación que Crowder presenta en su programa es indubitable y 100 % verificable por lo que ni siquiera Twitter tiene excusa para poner sus etiquetas censoras. Incluso con las absurdas normas de Twitter, esta empresa no puede censurar a Crowder salvo que inventen una norma que rece “porque no nos da la gana”

Esto es lo que el equipo de Steven Crowder hizo:


Sus técnicos descargaron los datos de los votantes, disponibles gratuitamente en varios sitios web gubernamentales. Algunos estados exigen el pago, y terminaron con millones de registros de votantes.
Luego, ejecutaron un script informático en los archivos de los votantes que verificaba si el servicio postal de EEUU (USPS) consideraba que cada dirección era susceptible de recibir entregas.


Si USPS marcaba una dirección como imposible de entregar, aún era posible que la dirección de entrega existiera; por ejemplo, los indios Apache no reciben correo en sus reservas. Entonces, hicieron una segunda verificación con cada dirección donde el USPS no entregaba envíos con los registros catastrales, para establecer si alguna vez hubo una propiedad registrada en cada ubicación.
A partir de ahí, acabaron con una lista de direcciones inexistentes. Estas direcciones las buscaron a través de Google Maps, dando un paseo virtual con el “hombrecito amarillo” para averiguar si eran falsas.

Finalmente enviaron a gente de su equipo a los lugares físicos para documentar con imágenes sacadas de cada lugar y con un periódico del día en cuestión para asegurar que allí no había más que un descampado, una carretera o un número de calle que no existía

Crowder utilizó datos públicos incuestionables y accesibles al público y acabó decantando una lista de nombres asociados a direcciones que ha demostrado sin atisbo de dudas que NO existen.

Twitter no puede alegar que Crowder hace afirmaciones que están siendo disputadas porque nadie ha disputado a Steven que lo que ha demostrado sea falso. Twitter no puede etiquetar ni expulsar de sus predios a Crowder porque no puede decir que se trate de información no verificada ya que está verificada con documentos oficiales y con evidencia gráfica.

Una de las bazas que maneja Steven Crowder es su relación con un prestigioso abogado Bill Richmond (que también sale en su show) quien ya ha presentado una potentísima demanda contra Facebook . Antes de lanzar su ataque legal a la dictadura de Zuckerberg, el equipo de Crowder ha ido recogiendo, en silencio, evidencias documentadas muy sólidas. Steven Crowder por tanto ha hecho lo contrario que hicieron los republicanos (Trump incluido) ante el multi-atropello electoral del que fueron víctimas y que deberían haber visto venir años antes de 2020. El humorista ha recopilado pruebas y evidencias con tiempo antes de soltar la traca legal; los republicanos vieron venir el fraude desde muy lejos, pudieron tomar medidas y prepararse para el ataque por todos los frentes que se les venía encima, y en lugar de eso, cuando les pasaron los carros de combate de Twitter, Facebook, Fox, Google, CNN por encima, dijeron que iban a soltar el Kraken. Y fue una lagartija.

Hasta para Twitter puede ser un dolor de cabeza contradecir sus propias normas obtusas. Las direcciones no existen, los electores registrados sí y no viven allí. Decir que afirmar eso, la puta verdad factual, puede incitar a la violencia es el colmo.

Lo que puede incitar a la violencia de algunos es ver cómo Twitter censura a un humorista que cumple con la ley y mantiene la cuenta de un delincuente como Pablo Hasél.

Quedaos con el nombre: Steven Crowder. Oiréis hablar de él a pesar de Twitter

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