jueves, diciembre 9, 2021
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El gobernador de Florida dispara al GAFTA. Ron DeSantis anuncia una ley contra el abuso de las Big Tech

“El mensaje es alto y claro, cuando se trata de elecciones en Florida las Big Tech deberán mantenerse al margen. Hoy en día desde que las Big Tech abdicaron de la protección de los usuarios en pro de la búsqueda de mayores ganancias, no podemos permitir que la privacidad de los floridanos sea violada, ni que sus voces e incluso sus medios de vida atacados, ni que sus elecciones sean interferidas.”

Con esta frase, Ron DeSantis, el gobernador republicano de de Florida concluía su discurso inicial en el que anunciaba que iba a impulsar la aprobación de la Ley de Transparencia en la Tecnología que entre otras cosas prevé sanciones de hasta 100.000 dólares diarios a estas empresas por incurrir en determinadas prácticas.

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Parece que algo se está moviendo en Estados Unidos al nivel de los estados porque esta iniciativa de Florida está resonando en otros estados de la Unión. En Idaho por ejemplo 23 legisladores han solicitado al fondo de pensiones de los funcionarios del estado que retire sus inversiones (cientos de millones de dólares) en estas empresas

La legislación propuesta anunciada el pasado 2 de febrero tiene como objetivo exigir a las grandes empresas de tecnología que hagan lo siguiente:

1.- Publicar los estándares empleados para prohibir publicaciones, expulsar a los usuarios o practicar la eliminación en la sombra (shadow banning).
2.- Proporcionar acceso equitativo a las empresas de comunicación y los candidatos políticos para llegar a los usuarios sin que haya manipulación mediante algoritmos.
3.- Cesen de censurar arbitrariamente y/o eliminar de sus plataformas a los usuarios.
4.- Otorguen a los usuarios el poder de optar porque no se empleen algoritmos con ellos.
5.- Se cesen los cambios frecuentes en los términos de uso, y estos sean comunados claramente y se obtenga el consentimiento previo para los cambios

Por su interés os traemos la transcripción completa de la primera parte del discurso de DeSantis con el que el gobernador anunció el pasado lunes que se va a impulsar en el legislativo de Florida esta ley contra las Grandes Tecnológicas:

Las plataformas de comunicación monitorean, influyen y controlan el flujo de información en nuestro país y entre nuestros ciudadanos y lo hacen en una medida hasta ahora inimaginable a principios del siglo XXI.

La tecnología en línea dotó de herramientas para liberar a los estadounidenses de la dependencia de los medios de comunicación tradicionales. Estos medios desconfiaban de la proliferación de las redes sociales en aquellas décadas, y los ciudadanos podían conectarse directamente con un gran número de personas y podían prescindir de los medios de comunicación corporativos por completo. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas plataformas han pasado de ser plataformas neutrales que brindaban a los estadounidenses la libertad para hablar a convertirse en los impulsores de sus propias narrativas.

Como consecuencia, estas plataformas han jugado un papel cada vez más decisivo en las elecciones y han impactado negativamente en los estadounidenses que disienten de las ortodoxias favorecidas por el gran cartel tecnológico.

Hemos visto el poder de su censura sobre individuos y organizaciones, incluyendo lo que creo que es una clara discriminación de determinados puntos de vista. Y a medida que estas empresas han crecido y su influencia se expande las Big Tech han llegado a parecerse más a un Gran Hermano.  Pero esto es 2021 no 1984 y esta es la vida real, no la ficción de George Orwell.

Estas empresas ejercen un poder monopolístico sobre un foro de discurso público de importancia central. El acceso a la información en la que los floridanos solían confiar, en el que confiaban lo usuarios para tomar sus propias decisiones sobre qué información consumir, a qué líderes citar o qué noticias ver, ahora esas decisiones son tomadas por unas juntas de censores sin nombre y sin rostro, que responden eufemísticamente al nombre de “moderadores de contenido”.  

Puedes ver el discurso completo de Ron DeSantis en este enlace

Nos dicen que se trata de empresas privadas y que aquellos que no están de acuerdo con sus decisiones de regular el contenido e incluso suprimir el contenido pueden simplemente elegir bien otros servicios.  Cuando 2.8 millones de estadounidenses optaron por descargar la aplicación Parler y compartir información con amigos, familiares y colegas ¿cuál fue el resultado? Parler fue cancelado por Amazon, Google y Apple.

¿Qué pasa con los 88 millones de estadounidenses (realmente es gente de todo el mundo) que optaron por seguir y citar al presidente Donald Trump?

¿Vamos a decirles lo sentimos, los moderadores de contenido en Twitter le desconectaron, o que un grupo diferente de moderadores en Facebook hicieron lo propio?.  Este es el caso a pesar de que a líderes como el ayatolá Jamenei se les ha permitido usar estas plataformas para hacer cosas como pedir la destrucción de Israel y la eliminación del de los judíos.

El problema principal es si el usuario tendrá la opción de consumir la información que elija o serán nuestros oligarcas en Silicon Valley los que tomen esa decisión.

Para nosotros, ningún grupo de personas debería ejercer tal poder, especialmente no unos multimillonarios tecnócratas del norte de California.  Si tuviera que elegir, preferiría ser gobernado por los primeros 50 nombres en la guía telefónica de Tallahassee que por los directores ejecutivos de las grandes empresas de tecnología.

Si a alguien no le gusta Parler, que no lo lean (pero no lo censuren).

No dejemos que esas decisiones sean tomadas por nosotros o cuando menos lo esperemos no tendremos más elecciones que las de otros, impuestas por un puñado de monopolios cuyo negocio principal es vender publicidad. Estos comportamientos son preocupantes para mí como sé que lo son para los floridianos. Es el momento en el que demos un paso al frente para asegurar la protección de los ciudadanos y de sus derechos; y estoy dispuesto a abordar la que podría ser uno de las amenazas más generalizadas al autogobierno estadounidense en el siglo XXI.

Porque creo en los derechos individuales, los derechos de privacidad y los derechos de propiedad, porque confío en los floridanos para elegir qué contenido consumir y cuál ignorar, porque quiero preservar el rico y diverso discurso público en la Florida y no permitir que sean las narrativas de determinados medios, aprobadas por determinadas corporaciones, las que dominen nuestras voces.

Hoy, afortunadamente, no estoy solo en esta lucha y me complace trabajar con el presidente de la cámara y otros líderes legislativos abordando estos temas en nombre de la gente de florida, trabajando conjuntamente.

Estamos unidos por creencias fundamentales y el carácter sagrado de la voz del individuo, la privacidad de la gente y la protección que merecen. En nuestro sistema de gobierno el derecho a la privacidad es realmente el  derecho a la propiedad y al igual que las Big Tech no pueden hurgar en los cajones de tu cómoda, tampoco tienen derecho a rastrear todos tus movimientos.

Alguien me lo resumió de esta manera: Cuando te invito a mi casa y te permito que te sientes no me refiero a que puedas irte con mi sofá. Nuestros padres fundadores fueron muy precisos al consagrar nuestros derechos y la constitución; garantizaron que nosotros, el pueblo, tuviéramos una protección garantizada contra aquellos que desean violar nuestros derechos.

Irónicamente, los padres fundadores fueron los más preocupados por la tiranía del gobierno al decidir estos derechos. Hoy la oligarquía de las Big Tech se ha convertido en muchos sentidos en un peligro más claro y más presente para la restricción del derecho a la libertad de expresión que el propio gobierno y, ciertamente, si volvemos la vista atrás y observamos los monopolios de principios del siglo XX, estos grandes monopolios tecnológicos actuales están ejerciendo un poder mucho más omnipresente que el la Standard Oil pudo jamás soñar tener.

Ahora estos problemas son tan importantes debido a la omnipresencia de las Big Tech, su influencia casi ilimitada en nuestra sociedad, con miles de millones de usuarios y la inmensidad del intercambio de información.

No solo estas empresas controlan el flujo de información, también lo están vendiendo, así es como funciona el negocio. Toman los datos del consumidor y los venden para publicidad específicamente. Más de 200 mil millones de dólares en publicidad en un año; y eso no es realmente una innovación, es solo una forma diferente de Madison Avenue (en referencia al juego del Monopoly)

Las Big Tech han experimentado un crecimiento rápido y extraordinario, han ido más allá de su voluntad de expansión para participar en una una serie de prácticas para maximizar sus ganancias al tiempo que comprometen la protección de los consumidores.

Los floridanos no solo comparten con estas plataformas sus vidas, pensamientos, esperanzas e historias, sino también parte de su información personal más íntima, pero lo que la mayoría de la gente no se da cuenta de que todas estas empresas están tomando esa información, independientemente de su sensibilidad, y vendiéndola a quien esté dispuesto a pagar un mayor precio. Incluso han creado mercados complejos e intercambios para la venta de información de los floridanos mientras afirman que nunca venderán la información del usuario.

Florida no va a tolerar esto, los consumidores de este estado merecen protección para su privacidad y con la ayuda de nuestros socios legislativos vamos a unirnos en apoyo de los floridanos para poner fin a las prácticas de las Big Tech de aprovecharse de los consumidores. La privacidad de los ciudadanos es importante.

También vamos a abordar la censura en las plataformas impuesta por esta red de directores ejecutivos de Silicon Valley que ejercen un poder extraordinario, hasta el punto de controlar de manera integral el flujo de vastas cantidades de información en nuestro país.

En cuestión de horas una empresa puede ser desmantelada, una comunidad de amigos y colegas cancelada e incluso un presidente de EEUU en el cargo puede ser silenciado.

Por su propia decisión las empresas de redes sociales se ven a sí mismas como una nueva plaza pública y están felices de promocionarse como plataformas de conectividad global, regional y local.

No nos equivoquemos, no son más que conglomerados publicitarios y no quiero entregar las llaves de la plaza pública a un puñado de empresas cuyos intereses económicos no están alineados con el interés público.

Cuando se trata de la legítima crítica por la edición y la manipulación de la plaza pública que los grandes ejecutivos de las Big Tech hacen, estos huyen para protegerse de su responsabilidad alegando ser un foro público mientras tienen el descaro de insistir en que ofrecen una amplia protección de la responsabilidad. Si sale cara ellos ganan, si sale cruz nosotros perdemos.

Y peor aún, un grupo anónimo y sin rostro de empleados de estas empresas ahora ejercen un tremendo poder para censurar el discurso e imponer sus puntos de vista sobre el discurso político del público en general.

Si George Orwell hubiera pensado en ello, le habría encantado el término moderación de contenido.

Las consecuencias de la censura de las grandes tecnológicas se sienten en todas partes, por ejemplo en el enfoque de las Big Tech para censurar las críticas a los cierres pseudocientíficos durante la pandemia del coronavirus.

Estos cierres fueron rechazados casi universalmente en los planes previos de preparación para una pandemia. Los cierres en el momento de la pandemia fueron favorecidos por la narrativa que les interesó y, por lo tanto, en nombre de su narrativa los artículos científicos y las publicaciones que advierten contra los cierres fueron eliminados y censurados.

El resultado ha sido la destrucción de millones de vidas en todo Estados Unidos, así como el aumento de muertes por abuso de sustancias, tendencias suicidas y desesperación

Teniendo en cuenta que los cierres no han reportado ningún beneficio en términos de rebaja en la tasa de COVID ¿No debería un asunto de semejante importancia haber sido objeto de un debate abierto y robusto?

Las plataformas de redes sociales se han convertido en uno de los mecanismos más poderosos para que un ciudadano privado haga oír su voz. Nos corresponde a nosotros asegurarnos de que esas voces no sean dirigidas de manera caprichosa y vengativa y que no se cambien las reglas constantemente en función de lo que ellos consideren políticamente correcto en cualquier momento dado.

Estas reglas y estándares a menudo se cambian sin el conocimiento de los usuarios floridanos y muchísimas personas que utilizan estos foros abiertos para el debate y como fuente de información.

Cuando una empresa de medios sociales aplica estos estándares de manera desigual a los usuarios, eso es discriminación pura y simple.

¿Se imagina alguien que se tolerara este tipo de comportamiento en la banca o en el cuidado de la salud o en otras industrias?  

Por eso hoy anunciamos durante esta sesión legislativa que buscaremos hacer lo siguiente para asegurar que los floridanos estén protegidos contra estas prácticas de Big Tech:

  • Asegurar que los floridianos estén protegidos contra estas prácticas de las empresas tecnológicas exigiendo la notificación adecuada y explicando los cambios en las políticas y condiciones
  • Detallar de manera completa cualesquiera acción llevada a cabo contra un usuario por la violación de los términos y condiciones.
  • También buscamos evitar que estas plataformas cambien rápidamente estos estándares y que los apliquen de manera desigual contra los usuarios.
  • También exigiremos que los usuarios tengan la opción de optar por no participar en los diversos algoritmos que utilizan estas plataformas para dirigir el contenido o, en muchos casos, suprimir el contenido de la vista de otros usuarios

Pero estas disposiciones no sirven de nada sin su aplicación real, por lo que proporcionaremos la posibilidad para los floridanos que les permita proceder judicialmente contra una empresa de tecnología por violar estos requisitos de la ley de Florida. También facultaremos al fiscal general para que pueda emprender acciones contra Big Tech por infringir estos requisitos de acuerdo con la Ley de Prácticas Comerciales Desleales y Engañosas de Florida.

También hemos visto la amplitud de la influencia de los ejecutivos de las Big Tech en las campañas y elecciones. Si bien no hubo un estado en la unión que tuviera mejores elecciones que Florida el año pasado, hemos visto como a escala nacional la narrativa, los candidatos y el contenido más favorecido tenían las huellas digitales de las Big Tech.

Basta mirar a los últimos meses anteriores a las elecciones para comprobar que las Big Tech llevaron a cabo esfuerzos calculados y coordinados para avanzar una agenda política de forma cada vez más evidente.

El problema es que estas empresas están desempeñando un papel importante a la hora de resaltar los asuntos de debate y el apoyo a los candidatos, pero lo hacen sin registrar como contribuciones electorales políticas. Las Big Tech han estado manipulando el contenido de las noticias y diseñando algoritmos para dar ventaja a sus candidatos preferidos y lo hacen sin tapujos, nuevamente amparándose en la eufemística moderación de contenido.

Creo que es más manipulación política, por eso en florida vamos a tomar medidas, señalaremos a esas empresas y las destaparemos de su velo para asegurarnos de que estos tipos no sigan encontrando lagunas y zonas grises para vivir por encima de la ley.

Según nuestra propuesta si una empresa  tecnológica bloquea o censura a un candidato a un cargo electo en Florida durante unas elecciones,  esa empresa enfrentará una multa diaria de cien mil dólares hasta que el acceso de los candidatos a la plataforma se restablezca nuevamente.

Cualquier floridano podrá bloquear a cualquier candidato que elijan, simplemente dándole de baja; es un derecho que creo que pertenece al ciudadano.

Además, si una empresa de tecnología promueve a un candidato a un cargo frente a otro, el valor de esa promoción gratuita deberá registrarse como una contribución a una campaña política que estará sujeta a la Comisión Electoral de Florida.

Y, por último, la empresa de tecnología que utilice algoritmos centrados en el usuario para suprimir o priorizar el acceso a cualquier contenido relacionado con un candidato político o una causa política deberá hacer también frente a multas.

El mensaje es alto y claro, cuando se trata de elecciones en Florida las Big Tech deberán mantenerse al margen. Hoy en día desde que las Big Tech abdicaron de la protección de los usuarios en pro de la búsqueda de mayores ganancias, no podemos permitir que la privacidad de los floridanos sea violada, ni que sus voces e incluso sus medios de vida atacados, ni que sus elecciones sean interferidas.

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