jueves, enero 21, 2021
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La trampa del gato Donald. Todos caen juntos

Joe Biden no ha ganado las elecciones; Joe Biden no es el presidente electo, al menos de momento. Joe Biden tiene motivos para estar asustado, y no solo él. Al Presidente de EEUU no lo nombran los medios de comunicación ni los señores feudales ciber-censores de Twitter, Google o Facebook.

Al final de este artículo (es largo) te contamos en qué consiste la trampa del gato Donald

Las prácticas fraudulentas en las elecciones norteamericanas no son algo nuevo, vienen de muy atrás, pero nunca como hasta este mes de noviembre ha habido un presunto esfuerzo tan coordinado ni de tal escala, para secuestrar la voluntad popular de los estadounidenses.

Hay algunas cosas, muy pocas, en las que más de un 95% de las personas estamos de acuerdo, y una de estas cosas es que robar está mal. No gusta que se roben unas elecciones.

Estaba decidido, Trump NO podía ganar estas eleccionesaunque tuviera los votos necesarios. Podríamos decir que había dos planes y que hubo que improvisar un tercer plan en la madrugada del 4 de noviembre. El plan A era confiar en que Trump perdiera las elecciones tras cuatro años de acoso y derribo desde todos los medios de comunicación, desde las Grandes Tecnológicas, desde el mundo del entretenimiento y contando con la cobertura de toda la piara de curas del globalismo eco-despótico de la OMS, el FMI, Foro de Davos, la ONU. Las criaturas del pantano hediondo de Washington no han aceptado nunca al hombre que llegó diciendo que él no era un político . El FBI o la CIA han ido por libre y generalmente han procurado entorpecer la agenda política de Trump. Las directrices eran claras: tumbar a Trump a toda costa.

Para ayudar a crear moral de derrota entre las filas de Donald Trump, y también para tener una coartada adicional de cara al plan B, las encuestadoras daban a Trump entre 10 y 12 puntos menos que al avaricioso discapacitado mental Joe. Aún con el robo a gran escala, presunto aunque muy probable, realizado, la diferencia está en 3,9% por culpa de que hay gente que se resiste a obedecer.

El virus del Partido Comunista Chino, y las restricciones alrededor del mismo, han servido también para que muchos estados aprobaran leyes, a toda máquina, para incentivar el voto por correo o el voto ausente (mismo perro con distinto collar) que facilita el «recuento creativo» de papeletas, llegando a admitirse votos que llegaran hasta diez días después del 3 de noviembre. Atmósfera ficticia de victoria, un machaque ciber-mediático por tierra mar y aire de Darth Vader Trump, herramientas preventivas para poder maniobrar con el recuento; esta vez nada podía salir mal y la gente votaría lo que «debía». Había que evitar que corrieran las lágrimas de rabia por las mejillas de las élites multimillonarias de Silicon Valley, de los políticos profesionales de Washington o de los endiosados tarados al frente de organismos internacionales.

Estaba decidido, Trump NO podía ganar estas eleccionesaunque tuviera los votos necesarios. Podríamos decir que había dos planes y que hubo que improvisar un tercer plan en la madrugada del 4 de noviembre.

Seguramente la gente obedecería, el conteo decente de las papeletas daría la victoria a Biden, al pelele de las élites, y no haría falta siquiera recurrir al plan B.

Resultó que en la tarde noche del día 3 de noviembre se les heló la sangre al comprobar que Trump se llevaba las elecciones de calle a pesar de todos sus esfuerzos y todo el dinero invertido en el demente senil. Había que activar el recuento creativo de las papeletas, en especial las llegadas por correo, para paliar este «contratiempo». En las ciudades donde el partido demócrata es una auténtica mafia se puso en marcha la primera línea de defensa contra el demoníaco Donald. En Detroit, Pittsburg, Philadelphia, Milwaukee, Phoenix, Atlanta o Las Vegas, los trabajadores electorales (Poll Workers) empezaron a hacer la magia prevista mientras expulsaban a los apoderados del Partido Republicano. A estos observadores acreditados se les exigían mantenerse a distancias de entre 2 y 5 metros (la pandemia, ya se sabe) o directamente les impedían el acceso a las salas donde estaban las mesas electorales. Cuando estos voluntarios republicanos se rebelaban la policía local acudía al auxilio de los trabajadores electorales para expulsar a los apoderados trumpianos. En Detroit o Philadelphia se colocaron paneles en las ventanas para evitar que se pudiera ver como cocinaban. Trump no podía ganar bajo ningún concepto.

El fraude se llevó a cabo aprovechando cada vulnerabilidad que el proceso de votación ofrece, y son muchas.

En EEUU los votos no son depositados en una urna sino que son introducidos y o procesados por máquinas. Existen tres tipos de máquinas en función de las tecnologías o métodos de computo:

1.- Sistemas de papeleta de papel de escaneo óptico: Los votantes marcan sus votos llenando un óvalo, caja o forma similar en una papeleta. Estas se escanean en el lugar de votación o en una ubicación centralizada.

2.Sistemas electrónicos de grabación directa (DRE o Direct Recording Electronic Systems): los sistemas DRE emplean ordenadores que registran los votos directamente en la memoria de las máquinas. Estas interfaces pueden incorporar pantallas táctiles, diales o botones mecánicos. Los datos son almacenados por el ordenador en un cartucho o disco duro. Algunos sistemas DRE también están equipados con impresoras VVPAT (VVPAT), que producen registros en papel que se pueden conservar para tabular en caso de auditoría o recuento.

3.- Dispositivos y sistemas de marcado de papeletas (BMD o Ballot Marking Devices): Un BMD «permite la presentación electrónica de una papeleta, la selección electrónica de las opciones de elección válidas y la producción de una papeleta de papel legible por humanos, pero no hace ningún otro registro duradero de los votantes». Inicialmente utilizados principalmente para acomodar a votantes con discapacidades, los BMD son utilizados por todos los votantes en algunos lugares.

El escaneo óptico es el método más comúnmente empleado en todo el país y, aunque todos estos métodos son poco seguros, el escaneo es el que se presta mejor a ser objeto de fraude. El método de escaneo es el empleado prácticamente en el 100% de los votos recibidos por correo.

Son los estados o inclusos los condados los responsables de elegir qué máquinas (tipo de tecnología y fabricante) se va a emplear. Es un negocio muy jugoso y esta discrecionalidad local alimenta un submundo de regalos, donaciones de todo tipo y que ocurran cosas como que algunos familiares reciban transferencias. Los condados nombran a un supervisor electoral (generalmente lo denominan «county clerk»), este supervisor del condado es quien se ocupa de elegir las ubicaciones de las mesas electorales (precincts), la coordinación de los trabajadores electorales (poll workers) y la coordinación policial entorno a la jornada electoral. En estas elecciones ha habido más de un millón de trabajadores electorales que han cobrado por su trabajo como voluntarios entre 11 dólares la hora hasta 450 dólares por la jornada electoral.

Para ser un trabajador electoral se debe solicitar a la oficina electoral del condado y ellos se ponen en contacto o no. En algunos casos puedes especificar dónde quieres trabajar, en qué precinto electoral por ejemplo, y si estás dispuesto a quedarte para el conteo, hacer labores de custodia de las papeletas, etc.

Es la comisión electoral de cada condado, con el supervisor al frente, quien se ocupa de decidir si cuentan o no contigo y en qué labores o lugar vas a trabajar. La comisión electoral decide discrecionalmente con quién van a contar como colaboradores electorales (tienen acceso a tu filiación política) y en qué lugar y con qué responsabilidad va a estar cada cual. Los trabajadores electorales deben asistir a unos cursillos de formación donde se les explica sus responsabilidades y funciones. En lugares donde la mafia del partido demócrata impera, es realmente sencillo ubicar a «tu gente» en los lugares donde sabes que va a haber un mayor conteo de papeletas por correo o asignarles labores de auditoría, custodia o conteo.

Los casos que van saliendo a la luz son de todo tipo. En Detroit hay decenas de precintos electorales (mesas) en las que aparecen cero votantes registrados y miles de votos emitidos. En Míchigan los dos delegados republicanos que en un principio se negaron a certificar los resultados recibieron amenazas de muerte contra ellos y sus familiares, fotos de hijos incluidas, y fueron acusados de racistas. Monica Palmer, una de los dos delegados de Míchigan comentó en rueda de prensa que le habían calificado de terrorista y enviado fotografías de su hija y de una mujer muerta indicando que así acabaría la niña si no se retractaba de su voto. Finalmente Palmer optó por abstenerse.

Precintos electorales (mesas) de Detroit con cero votantes registrados y miles de votos emitidos. Fuente: Condado de Wayne, Mñichigan.

Es un entramado de corrupción sistémica que lo permea todo en los feudos demócratas. Miles de declaraciones juradas así lo atestiguan, y a pesar de que digan que no hay evidencias como Twitter se encarga de recordarnos, las hay y a patadas. Además de las evidencias estadísticas y de un escenario que se presta como ninguno a una corrupción y fraude desatados, el hecho de que alguien jure ante notario que ha sido testigo de fraude comparta penas de hasta 15 años de prisión si su declaración es probada falsa. Estas declaraciones juradas, denominadas affidavits son una evidencia determinante ante un juez. Y hay miles de estas declaraciones.

Súmese a todo lo anterior al hecho de que a los observadores republicanos los expulsaban o mantenían en corrales (como se afirma en numerosas declaraciones juradas) y que el mismo supervisor electoral del condado ejerce una autoridad provisional sobre la policía. Tienes un equipo entusiasta y dispuesto a tu servicio, máquinas que se prestan al fraude, cientos de miles de voto por correo pasando por tus manos y a quienes pueden chafarte la fiesta bien alejados. Y para que todo esté bien regado con pasta Facebook donó 400 millones de dólares para estos menesteres (pagar trabajadores electorales, comprar máquinas, …ah, y mascarillas también)

Por otra parte en Estados Unidos tan solo pueden votar los que proactivamente se registran para ello con una cierta anticipación aunque algunos estados registran por defecto a los electores basándose en que tengan al menos una interacción con la Administración. Dependiendo de cada estado puedes registrarte empleando el número de tu carnet de conducir, los últimos dígitos de tu número de la seguridad social o incluso sin contar con ninguna documentación. Según denuncia Judicial Watch en 353 de los 3.141 condados de Estados Unidos a lo largo de 29 de los 50 estados hay 1.8 millones más de votos registrados que el número de residentes reales. Más votantes registrados que el propio censo de votantes.

Todo lo que aquí expongo, que es tan solo para ir abriendo boca, bastaría para meterle un zapato en la boca al estornino Twitter cada vez que pone sus alertas diciendo que el fraude electoral es algo de espías rusos y que no pasa casi nunca. Aunque seamos amantes de la naturaleza, dejemos a los pajaritos tranquilos, metamos mejor el zapato en la boca a Jack Dorsey y también al generoso donante Mark Zuckerberg.

Lo que se debe hacer con Mark Zuckerberg cuando hable de democracia

Los estados son los que marcan la pauta y delimitan el terreno de juego para realizar las elecciones y son los secretarios de estado de cada estado los responsables de la seguridad de las elecciones y del censo de votantes registrados. Son los jefes de los distintos supervisores electorales de los condados.

Los secretarios de Estado estatales no son puestos designados por los gobernadores sino que son elegidos por los ciudadanos y tienen sus presupuestos electorales. Kathy Boockvar, la actual secretaria de estado de Pennsylvania, la zona cero del super pucherazo contó como mayor donante de su campaña con EMILY’s List, una ONG enfocada en apoyar candidatas mujeres y proabortistas. Emily´s list ha recibido 830.000 dólares en donaciones de George Soros según el Center for Responsive Politics Los republicanos se han centrado más en las elecciones presidenciales y en las legislativas, y algo en las elecciones a gobernador, pero tradicionalmente han descuidado las elecciones a puestos secundarios tan importantes como los de los secretarios de estado que controlan los procesos electorales.

Una de las cientos de ONG de extrema izquierda subvencionada por George Soros es VotingWorks fundada por Ben Adida hace justo dos años. Esta ONG que se califica como neutral (al más puro estilo Ana Pastor añado). VotingWorks fue creado e incubado por el Centro para la Democracia y la Tecnología (CDT) en diciembre de 2018 y más tarde y se separó como una organización sin fines de lucro separada. Los principales donantes de CDT son grandes empresas de tecnología, como Amazon, Google, Facebook, Apple y Microsoft; y grandes fundaciones de centro izquierda, incluida la Fundación para Promover la Sociedad Abierta de George Soros, la Fundación Ford y la Fundación MacArthur.

En Georgia, donde la diferencia de votos es de doce mil se autorizó una auditoría que se encargó a VotingWorks. Esta auditoría en lugar de realizar una conciliación entre firmas de sobres y papeletas o de comprobar el censo solo se encargó para salvar la cara haciendo conteos muestrales.

«La primera auditoría estatal de Georgia confirmó con éxito al ganador de las elecciones (Biden) y debería dar a los votantes una mayor confianza en los resultados. Estamos orgullosos de trabajar con Georgia en esta auditoría histórica. La diferencia entre los resultados informados y el recuento manual completo está dentro de la tasa de error esperada de las papeletas de conteo manual, y la auditoría fue un éxito».

Fue un éxito porque para una empresa financiada por todos los ciber-dictadores de Silicon Valley y George Soros y dirigida por un izquierdista confeso, es un éxito que haya gobernadores y secretarios de estado republicanos que les encarguen auditar unas elecciones en busca de un fraude causado y aplaudido por sus correligionarios.

Un fracaso hubiera sido haber encontrado un fraude (aún así apareció por ahí un pendrive con 2.600 votos para Trump). La auditoria se quedó en hacer un conteo muestral y no a buscar fraude cotejando firmas, censo o errores informáticos. Puro teatro y una mascarada.

Adida, Director Ejecutivo de esta ONG «newtral» es donante de varios políticos, todos del Partido Demócrata desde 2004 (Obama, Kerry, Clinton, Warren, Biden) y además tiene un blog en el que despotrica contra Trump del que dice que el colegio electoral no debería haberle confirmado como presidente en 2016

En su post Adida escribe sobre Trump

  1. ¿Es esta persona adecuada para el puesto de presidente de los Estados Unidos?
  2. ¿Es esta persona un demagogo?
  3. ¿Está esta persona bajo la influencia de potencias extranjeras?

A las preguntas 1 y 2 Adida se contesta que son cosas muy subjetivas pero que la respuesta a la tercera pregunta es un rotundo sí. Si yo me hiciera estas mismas tres preguntas sobre Joe Biden hoy la respuesta sería que es un demente senil en fase aguda y por supuesto no está a la altura del cargo; que no es un demagogo porque le falta capacidad para llegar a tanto y que no está bajo la influencia de potencias extranjeras sino bajo el chantaje y a las órdenes de estas.

Todo se queda en casa. Ellos hacen el fraude, ellos auditan el fraude y ellos dicen que no hay fraude

El gobernador que pidió este simulacro de auditoria, el republicano Brain Kemp, se dio prisa en certificar el resultado electoral.

¿Por qué un gobernador republicano pone tan escaso celo en averiguar si hubo o no fraude llegando al ridículo de encargar a una organización de extrema izquierda y pro-Biden realizar la jodida auditoría?

En el caso del gobernador Brain Kemp la respuesta es que no tuvo más remedio. Por ley cuando la diferencia entre candidatos es de menos del 0,5% existe obligación de realizar una RLA (una auditoría que limite el riesgo). No tenía otra el grandísimo canalla. Lo que ocurre es que también por ley el presidente puede encargar una auditoria también ahora con el re-escaneo de todas las papeletas. Kemp es uno de esos republicanos, como el patético George Bush, que desprecian a Trump por no ser de los suyos.

Según Sydney Powell, ex fiscal federal y abogada que trabaja en paralelo al equipo de Trump afirmó que el gobernador Kemp y el secretario de Estado Brad Raffensperger fueron compensados económicamente por ser parte de una supuesta conspiración con Dominion Voting Systems. Sydney Powell tras comparecer hace una semana junto a Rudy Giuliani, abogado personal de Trump, ha sido premeditadamente separada del equipo legal de Trump por motivos que responden a la táctica legal del presidente. Mientras Giuliani y su equipo se están empleando en sacar a la luz el fraude de lo que he llamado el plan B (alteración del número de votantes registrados, duplicar o multiplicar por n el mismo voto, impedir acceso a los observadores republicanos, muertos votantes, etc.), Powell está detrás de sacar a la luz el plan C.

Contaba más arriba que en la noche del 3 de noviembre a muchos se les heló la sangre al comprobar que Trump estaba contando con más apoyos de los que preveían y que a pesar de los esfuerzos de toda la red clientelar y el fraude local rampante en los feudos de los demócratas, podía repetirse la sorpresa de 2016. De madrugada se pararon los recuentos en muchos de los estados clave y cuando se reanudaron los conteos Biden subía en las gráficas de forma vertical.

Smarmatic y Dominion Voting Systems son las dos empresas que se reparten la parte del león en la venta de máquinas de votación. La primera fundada por venezolanos cercanos al chavismo y la segunda con conexiones con el establishment demócrata. No entraré en más detalles sobre estas dos empresas o esto acabará siendo más un libro que un artículo. Tan solo diré que los paladines de la progresía USA, la CNN, que dicen que estas elecciones han sido las más seguras de la Historia, no han podido borrar lo que decían en 2006 de estas empresas.

En 2006 el periodista Lou Dobbs decía en la CNN que los que habían elegido estas empresas como proveedores para las elecciones eran los burócratas más idiotas e incompetentes. Hoy todo es limpieza y brillo y «no hay evidencia» de fraude por ninguna parte. Los demócratas en su momento también se han quejado de estas empresas pero se ve que los gobernadores y secretarios de estado están encantados con ellas y con las dádivas en forma de resultados electorales y compensaciones varias.

En la noche del 3 de noviembre a muchos progres liberticidas tiránicos y millonarios ellos se les heló la sangre viendo que Trump podía ganar; algún día cercano del próximo año se les puede helar el culo escuchando sus sentencias de prisión.

Estas dos empresas utilizan software propietario, su software es considerado un secreto empresarial, pero a la vez al tratarse de sistemas propietarios es mucho más difícil de ser controlado y es más fácil que virus y troyanos pasen desapercibidos.

Según avanzaba la madrugada del día 4 y en los días siguientes Biden iba ganando terreno y las cadenas de televisión autoerigidas en guardianes electorales iban asignando los estados en disputa al senil Joe y la arpía Kamala.

Para asegurarse estos resultados tan ajustados pero favorables la corrupción mafiosa demócrata de nivel regional tuvo que ser vitaminada con un plan de refuerzo y las máquinas empezaron a hacer su magia como pasar votos de un candidato a otro, asignar valores decimales a los votos (por ejemplo 1 voto Trump por valor de 0,80 y un voto Biden por valor de 1,20) hasta que todo quedara atado con Biden por encima de los 270 compromisarios a nivel nacional.

El inesperado apoyo masivo recibido por Donald Trump provocó que se tuviera que forzar la máquina de fraude más allá de lo previsto y hasta límites que sobrepasan los estadísticamente factible, puede ser lo que le brinde la posibilidad al gato Donald de darle la vuelta a las elecciones y de paso cobrarse unas cuantas piezas.

Sydney Powell es quien está liderando la investigación y la judialización de este fraude masivo e improvisado, el que llamo plan C, de última hora. Cuando piensas que para garantizarte la victoria mediante fraude te basta con un plan B, y descubres por sorpresa que no es suficiente, tienes que improvisar y eso suele exponer tu trasero.

Para esbozar por donde va la estrategia de Trump hablaré de algo a lo que poca gente ha dado excesiva importancia.

El 8 de noviembre Donald Trump cesa fulminantemente al secretario de Defensa Mark Esper y lo sustituye por Christopher Miller, ex boina verde y hasta la fecha director del Departamento de Contraterrorismo. La primera medida de Miller fue que todas las operaciones especiales que se lleven a cabo van a depender directamente de su persona puenteando sin ningún escrúpulo a todo el Pentágono.

Inmediatamente James Anderson, segundo de Miller y responsable de la política en el Pentágono dimitió sin dar explicación alguna. El mismo día Anthony Tata era nombrado para el puesto. Tata llegó a llamar a Obama líder terrorista por haber dañado los intereses norteamericanos y apoyado a los países islámicos. La senadora Elizabeth Warren dijo de de Tata que es un islamófobo, lo cual en mi opinión confirma el acierto en la decisión de nombrarle.

El asalto contaba con funcionarios de agencias dependientes de la secretaría (ministerio) de Justicia como la DEA o los US MarshalLs por lo que las evidencias, en este caso los servidores, requisadas podrían ser empleadas como prueba en un juicio. La CIA y el FBI no fueron en ningún caso informados al respecto para evitar que arruinaran el plan.

El 16 de noviembre fuerzas especiales del USEUCOM (Comando Estadounidense en Europa) acompañadas por funcionarios de agencias como los US Marshalls o la DEA entraron en instalaciones de la CIA en Frankfurt para confiscar una serie de servidores. Según Louie Gohmert, congresista republicano por el estado de Texas (ver vídeo) lo que a él le llegó de ex miembros de la comunidad de inteligencia es que el asalto se llevó a cabo en unas presuntas instalaciones de la la empresa española Sctyl en Frankfurt; sin embargo las últimas noticias apuntan a que los servidores pertenecen a la CIA y que esta operación fue dirigida por el nuevo secretario de Defensa relacionado con una operación llevada a cabo por el nuevo Secretario de Defensa Christopher Miller.

El asalto contaba con funcionarios de agencias dependientes de la secretaría (ministerio) de Justicia como la DEA o los US Marshalls por lo que las evidencias, en este caso los servidores, requisadas podrían ser empleadas como prueba en un juicio. La CIA y el FBI no fueron en ningún caso informados al respecto para evitar filtraciones. Sydney Powell que es quien persigue esta trama de fraude comentó que los hechos son ciertos pero que no sabe si lo hicieron los «chicos buenos o los chicos malos». Viendo el cese fulminante de Mark Esper, la dimisión de su segundo James Anderson y su sustitución por Miller y Tata, y conociendo el perfil de estos dos últimos, mi apuesta es que Trump ha ido a golpear duro y lo antes posible y por tanto serían los «chicos buenos» los que han decomisado los servidores. Es una apuesta mía, ya veremos. Lo que sí que me cuadra es que no sean instalaciones de la empresa española Sctyl, ya que el ejército estadounidense no tiene jurisdicción en territorio alemán ni sobre una empresa española. En cambio si se trata de las instalaciones de la CIA en el consulado de Frankfurt es algo perfectamente verosímil ya que sería territorio diplomático estadounidense y los agentes de la CIA operan como asesores militares por lo que el ejército tendría jurisdicción sobre ellos.

Lo de Sctyl, una empresa española de tecnología electoral que cuenta con un envidiable palmarés de chapuzas (en Suiza, elecciones del partido Ciudadanos para País Vasco y Galicia, etc.), me podría cuadrar como contratista al servicio de la CIA.

El escenario dos es el de que no se logre por parte del equipo legal darle la vuelta a la situación y entonces Trump tenga que echar mano de la información de estos servidores y que el último apague la luz.

El 11 de mayo de 2020, enfrentando deudas de más de 75 millones de euros, Scytl inició un procedimiento de quiebra con el fin de vender su negocio al fondo de inversión estadounidense Sandton Capital. El 2 de junio de 2020, un tribunal español declaró a Scytl en quiebra e inició el proceso de subasta de sus activos y a finales de octubre, la filial de Paragon Group «Service Point Solutions» adquirió Scytl, incluida su filial estadounidense SOE.

(Como pensamiento en voz alta: La empresa que dirige Pere Vallès, con serios problemas económicos y experta en cagarla me cuadra de verdad. Vallès es miembro del consejo de la ONG International Resilience and Sustainability Partnership inRES…resiliencia y sostenibilidad…ponle que sea también una ONG inclusiva y busca quien puede donar a esta causa.)

Mi hipótesis es la siguiente; Trump tiene el as en la manga de contar con esta evidencia y la empleará para dos cosas, una para procurar que todos los colaboradores secundarios del pucherazo se amilanen, pidan árnica y se pongan de su lado o se aparten, y dos para utilizarla en dos distintos escenarios.

El escenario primero es que mediante todos los procedimientos legales que lleva a cabo el equipo dirigido por Giuliani se acabe revirtiendo el resultado y Trump acabe jurando el cargo a finales de enero. En este primer escenario esta evidencia sería empleada como botón «nuclear» para amenazar a los palmeros de Biden con apretarlo y fulminarles en caso de que se resistan. El escenario dos es el de que no se logre por parte del equipo legal darle la vuelta a la situación y entonces Trump tenga que echar mano de la información de estos servidores y que el último apague la luz.

El gato Trump está rondando y con la zarpa levantada. No ha otorgado nada y no se cansa de decir que ha habido fraude, robo y que son unas elecciones apañadas y tanto los medios de comunicación como las tiranías cibernéticas (Twitter, Facebook, Google) están en modo censor hasta el punto de cortar la señal de una rueda de prensa del presidente o cancelar cuentas de altos cargos republicanos. Imaginad la que les puede caer desde la CNN hasta Amazon pasando por la Fox y por Twitter cuando después de censurarle y llamarle mentiroso tengan que reconocer que estaban equivocados.

El mazazo en la ya escasísima credibilidad de estas empresas sería bíblico, y creo que además sería muy justificado.

En la noche del 3 de noviembre a muchos progres liberticidas tiránicos y millonarios ellos se les heló la sangre viendo que Trump podía ganar; algún día cercano del próximo año se les puede helar el culo escuchando sus sentencias de prisión.

Un segundo mandato de un Trump bien escaldado y con ganas de repartir estopa será devastador para todos los cómplices de este robo electoral. Cuatro años contemporizando con las criaturas del pantano han añadido al curriculum del gato Donald un máster en detección de capullos y esta vez no se rodeará de un gabinete de templados sino de un verdadero grupo de combate listo para repartir estopa en el FBI, el Pentágono, Twitter, Google, Facebook o quien se le ponga por delante.

La avaricia de poder, la insolencia de creerse designados para decidir por el pueblo estadounidense cuando este según ellos se equivoca y la sensación de impunidad, han hecho que no hayan tenido pudor alguno a la hora de llevar el fraude hasta límites absurdos imposibles de tapar.

Si Trump caza a la ratita Biden ganamos todos excepto los tiranos.

Iremos viendo, muy pronto.

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