jueves, octubre 21, 2021
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El obligado «gustamiento» y la trampa de la fábrica de fobias.

Mi respeto por las personas sean de la condición, sexo, raza, o tendencia sexual que sean, es demasiado grande como para darles un trato de subnormales por cualquiera de esas circunstancias.

Estimado lector antes de empezar con el fondo del artículo mira detenidamente esta obra de arte de Jean Arp y piensa íntimamente si te gusta o no.

"Shirt Front and Fork"
Shirt front and fork (parte frontal de camisa y tenedor) Obra de arte en madera de estilo dadaista. Jean Arp 1922

A mí sí me gusta aunque no sabría decirte por qué. Supongamos que a ti no te gusta y voy yo y lo encuentro ofensivo y te califico de dadafóbico.

Seguramente el hecho de que no te guste el dadaísmo no implica que albergues un íntimo deseo de quemar todas las obras dadaístas o de ir apaleando a los seguidores de Hannah Höch, Marcel Duchamp, Jean Arp o Salvador Dalí.

El hecho de que no te guste esa obra con un tenedor y, por lo visto, una camisa, no implica que tengas un miedo atávico imposible de superar cuando te encuentras en presencia de un cuadro de Dalí. ¿Verdad que suena lógico?

Pues al lío.

A mi no me gusta la transexualidad, no me gusta el color amarillo, no me gustan los matrimonios homosexuales y no me gusta la fiesta del Orgullo Gay. ¿Me hace eso transfóbico, icterofóbico (del griego ícteros: amarillo) u homofóbico?

La respuesta lógica es que no, pero la lógica está ya pasada de moda en el mundo de las emociones y la ofendiditis.

Que no encuentre la transexualidad como algo bello, que prefiera que mis hijos no sean transexuales y que no admita que un hombre transexual sea una mujer de verdad no significa que quiera exterminar a los transexuales, que me asusten, que no pueda hablar con ellos o que no pueda ser amigo de un transexual. No me gusta la transexualidad como a otro le puede resultar desagradable el sexo heterosexual o comer alcachofas.

Pero eso que acabo de escribir es algo tan rancio como la lógica; y la lógica en el mundo de los sentimientos empieza a ser muy facha. Hoy en día para no ser «algofóbico» no basta con que ese algo te asuste o sientas un impulso irrefrenable de acabar con ello, también eres algofóbico si no amas, aprecias, celebras y te apasiona esa cosa.

Yo lo llamo OBLIGADO GUSTAMIENTO. Ahora eres aracnofóbico no solo si te asustan las arañas sino también si no las amas y celebras sus cualidades y su carácter alegre.

Por supuesto es una trampa, y por supuesto, como el nivel de idiocia crece en Occidente casi como los muertos por coronavirus con Pedro Sánchez, muchos caen en ella.

Sí hay cosas que encuentro que dan miedo real, ni siquiera se trata de fobias porque no hay un componente irracional sino empírico. Hay cosas que no me gustan y que además encuentro peligrosas como el comunismo, el islam o besar serpientes de cascabel. Estos miedos entran dentro de lo que se conoce como instinto de supervivencia, y la constatación empírica de los resultados que dichas ideas o doctrinas tienen en la sociedad respaldan ese instinto. Siempre atacaré las ideas e ideologías que no me gustan y siempre defenderé el derecho de quienes sustentan esas ideologías a exponer sus razones.

Si criticar a las zanahorias se convierte en stafylínefobia tus ensaladas serán siempre las delicias de los conejos porque no podrás siquiera sugerir que las zanahorias no te gustan o que de vez en cuando prefieres otra cosa.

La idea que subyace en el fobiosismo consiste en ir acotando el terreno dialéctico para que no se puedan utilizar argumentos lógicos pero incómodos. El fobiosismo te quita libertad porque cada vez que digas algo te sacan tarjeta amarilla y te entoligan una fobia ad-hoc.

Si yo discuto con una mujer sobre cualquier cosa, ensaladas por ejemplo, y resulta que no le gusta por donde transcurre el debate basta con que me llame misógino o machista. Si además es lesbiana pues homófobo, si también es negra, racista. Da igual que discutas de política, de cocina o sobre mascotas la espada de Damocles de ser catalogado de fóbico estará ahi para caer sobre ti.

¿La solución? La solución es que te debe resbalar lo que te digan que no sea razonado, que no tienes que aceptar las trampas que ellos llaman reglas, aferrarte a la lógica y poner en evidencia lo inconsistente que es equiparar misoginia con no darle la razón a una mujer o transfobia con no estar de acuerdo con un transexual.

La cosa llega a extremos surrealistas cuando te encuentras con gente como este usuario de Twitter que dice, traduzco, que si te gustan los hombres con pene y las mujeres con vagina eres tránsfobo. Es decir el 99% de los humanos somos transfóbicos porque nos gusten los hombres o las mujeres con los genitales de serie. Es una trampa, es un chantaje y no debemos dejar de recordarles a estos autoritarios que sus fantasías no tienen por qué ser las nuestras necesariamente.

Obligado Gustamiento y Chantaje Transexual
Obligado Gustamiento y Chantaje Transexual

Es como si un hombre sale a ligar y le rechazan todas las mujeres y acusa a todas las que le dan calabazas de calvofobia, delgadofobia, pelirrojofobia o racismo. No les gustas, pero no te odian, aprende a vivir con ello.

Mi respeto por las personas sean de la condición, sexo, raza, o tendencia sexual que sean es demasiado grande como para darles un trato de subnormales por cualquiera de esas circunstancias.

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